martes, 11 de agosto de 2026
Un gato en el motor
Enciendo mi vehículo y, ya en marcha, escucho maullidos. Pienso que es el radio y lo apago, pero siguen. Creo entonces que hay un gato en la cabina, busco y no veo nada. Entonces vislumbro el peor escenario: hay un gato en el motor. Detengo la marcha, me parqueo y abro el capó. Allí está el condenado animal, que aparte de intruso es necio, pues se niega a salir. Tras algunos minutos de lucha —con accesorios incluidos (un palito)— el felino finalmente sale por debajo. ¡Qué atrevimiento! 😠
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