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martes, 14 de abril de 2026

La caja comelona


El año pasado, en la institución educativa donde laboro, comenzó a difundirse la intención de prohibir los celulares durante la jornada académica, para este año. Personalmente, eso me generó un debate interno: encontraba razones válidas tanto a favor como en contra y no terminaba de tomar una postura clara… hasta que ocurrió algo en clase.

Aunque ya existía la indicación de no usarlos en el aula, siempre había algún estudiante que lo mantenía medio oculto. En esos casos, yo activaba “la caja comelona”: una cajita de plástico donde guardaba los teléfonos para devolverlos al finalizar la hora.

Un día, en una de esas pequeñas batallas cotidianas, la caja “ingirió” un aparatito recién descubierto. Pero lo verdaderamente llamativo fue la reacción del estudiante: un rostro de angustia y desesperación que me sorprendió. Literalmente, suplicaba que no se lo quitara. Pensé que habría algo importante… pero no: estaba jugando en línea.

Ahí entendí que el problema no era solo la distracción, sino un nivel de apego mucho más fuerte, cercano a la adicción, que yo no había dimensionado. Ese episodio terminó por inclinarme a favor de la medida de prohibir los celulares.

Este año, ya sin celulares, el ambiente en clase es más “normal”, dentro de los retos que siempre existen, especialmente desarrollar la atención y el pensamiento analítico.

Lo que no sé es si en casa están compensando el tiempo de pantalla que no tienen en el colegio. 🤔

martes, 10 de febrero de 2026

El futuro de los colegios privados

Publicado en Diario El Salvador.

La educación es un derecho fundamental de la persona, consignado en todas las constituciones salvadoreñas y organizado bajo la responsabilidad del Estado; sin embargo, la Carta Magna también “garantiza a las personas naturales y jurídicas la libertad de establecer centros privados de enseñanza” (art. 54). Históricamente, la gran mayoría de la población ha asistido a escuelas públicas, en proporciones que han oscilado entre el 85 y el 90 por ciento, según la época. Para 2024, el dato era que el 87 % de la población estudiantil iba a centros escolares públicos y el 13 %, a privados.

La pregunta que emerge es por qué, desde el siglo XIX, siempre han existido instituciones educativas que, para funcionar y sostenerse, deben cobrar colegiaturas, no siendo financiadas por el Estado. La respuesta puede remitirse al principio de la oferta y la demanda; es decir, qué buscan las familias para sus hijos y qué ofrecen los colegios privados que no los públicos. En esto, la gama de posibilidades ha sido bien amplia a lo largo de la historia: estatus, nivel educativo, disciplina, valores religiosos, segregación social, cupo, identidad, etc.

Como elemento de contexto necesario, cabe mencionar que, allá por los años sesenta, la educación pública se consideraba relativamente buena, aunque muy limitada en su cobertura. Quienes se graduaron de bachilleres en institutos nacionales, como el Inframen, suelen referirse con orgullo y nostalgia a su centro de estudios. La referencia es necesaria para dimensionar el proceso de degradación de la educación pública que El Salvador comenzó a sufrir a partir de los años setenta, durante el periodo inmediatamente anterior a la guerra civil. Este hundimiento se profundizó durante la década del conflicto armado y llegó a su peor momento en las primeras décadas del siglo XXI, cuando las escuelas e institutos se convirtieron en centros de reclutamiento y propagación de las pandillas. La situación paupérrima heredada en la educación pública añadió un par de componentes más a lo que podían ofrecer los colegios privados: infraestructura mínima y, sobre todo, protección para sus hijos, al sacarlos de un entorno criminal. Claro está, este privilegio quedó reservado para familias que, aun dentro de la escasez económica, pudieran hacer el sacrificio de pagar colegiatura y transporte privado.

Ahora, la situación comienza a cambiar radicalmente. La desarticulación de las pandillas y la mejora en seguridad ciudadana son las bases imprescindibles para iniciar el proceso no solamente de rescate de la educación pública, sino de su transformación profunda, para que su nivel sea tan bueno o mejor que el de los colegios privados de mayor prestigio. Esto se logrará a través de la reconstrucción de infraestructura, el equipamiento adecuado, los cambios en el currículo escolar y, sobre todo, con la formación y evolución del magisterio. En el horizonte de la próxima década aparece la posibilidad real de que la educación pública llegue a ser digna y de calidad.

Y, en ese escenario, hay quienes se preguntan: ¿qué será de los colegios privados?

Una predicción razonable es que los colegios privados seguirán existiendo, aunque en menor porcentaje, siempre que puedan ofrecer un plus frente a los centros escolares públicos y respondan a necesidades de sectores específicos. Aunque la educación pública llegue a ser muy buena, siempre habrá quienes prefieran y puedan pagar por determinada confesión religiosa, cierto enfoque o tradición educativa específica, el bilingüismo integrado en todas las materias o, incluso, la pretensión de mantenerse dentro de su misma élite socioeconómica. Lo importante es que, si de aquí a una década se logra llevar el sistema de educación pública hasta un nivel adecuado, la excelencia educativa ya no será un privilegio que dependa de la capacidad de pago individual, sino un derecho al alcance de todas las familias salvadoreñas.

sábado, 4 de octubre de 2025

Amigues e ideología de género

Sobre este punto, tengo una entrada anterior donde sugiero algunos criterios para un uso racional del lenguaje no sexista, relacionado pero diferente a esta polémica.

La primera semana de octubre de 2025, el gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Educación, prohibió el uso del llamado “lenguaje inclusivo” o “lenguaje de género” en los centros educativos públicos, así como en todas las oficinas de esa cartera de estado. Y como todo en el país, la polémica ha sido inmediata.

Hay, por lo menos, dos ángulos desde donde se puede abordar el tema. El primero es estrictamente gramatical. Términos como “amigue”, “compañer@s” (con arroba), “nosotrxs” (que es impronunciable), así como la redundancia de decir “todos y todas”, son formas que no están reconocidas en la gramática normativa.

El segundo aspecto es ideológico y, ciertamente, mucho más complejo. La pregunta es si, al utilizar ese tipo de lenguaje, se está promoviendo, de manera explícita o implícita, eso que muchos llaman “ideología de género”, según la cual la identidad y las preferencias sexuales de una persona deben ser completamente electivas, libres de condicionamientos biológicos y socioculturales. No olvidemos que el lenguaje es ideología, ya que el vocabulario contiene una determinada visión de mundo.

A mi criterio, promover y normalizar en edades tempranas el uso de palabras propias de una ideología que pretende desplazar a otra —cuando los niños y niñas no tienen la madurez ni los elementos de juicio necesarios para comprender la complejidad de un tema, en el que ni siquiera los adultos estamos de acuerdo entre nosotros— puede ser contraproducente, causando conflictos de identidad y de valores.

Creo que, por prudencia, lo mejor es dejar esas discusiones para cuando llegue el momento y la edad apropiada, con la anuencia y acompañamiento de las familias, sobre la base del respeto a la dignidad de la persona y teniendo siempre como prioridad el mayor bienestar de los menores.

@gochez.rf Amigues e ideología en la escuela. 🏫 #ElSalvador #ideologíadegénero #Educacion #Bukele #LGBT ♬ sonido original - Rafael Fco. Góchez 👍🏼

sábado, 19 de julio de 2025

Disculpen, pero no.

Ahora que estoy en mi tercer año de ejercer la ciudadanía como comentarista político (“analista” es más usual; ojalá algún día lo sea), recibo una amplia gama de reacciones, en un rango que va desde muy favorables hasta muy desfavorables. Todas trato de manejarlas con humildad y altura, aunque en el segundo caso cuesta un poco más y, si bien no soy completamente inmune al veneno, me recompongo y sigo adelante.

Las críticas dañinas e insultos de personas desconocidas me dan igual. En cambio, cuando el lodo viene de personas conocidas, con quienes en algún momento tuve un vínculo medianamente cercano, reconozco que eso me entristece un poco, pero me limito a lamentar que no hayan desarrollado tolerancia hacia opiniones distintas y lo supero pronto.

Hay una tercera categoría, en cambio, que sí considero una intromisión abusiva. Viene de personas que me conocieron en mi rol docente, el cual se desarrolló correctamente pero que, una vez concluido en cada caso, no permanece más que como un recuerdo y una experiencia. Posterior a aquella circunstancia, jamás cultivamos nexos de ningún tipo en la vida adulta. Ninguno. Y de repente aparecen de la nada, con mensajes pretenciosos de censurar y pontificar acerca de lo que debo o no debo pensar y expresar como ciudadano, invocando aquel vínculo espaciotemporal pasado, blandiéndolo cual recurso de control moral y emocional sobre mi persona. Disculpen, pero no tienen ningún derecho.

lunes, 7 de abril de 2025

Siempre con honor

Este es el grupo de debate del colegio Externado de San José que, bajo mi tutela, participó en 2025 en el Certamen de Debate Intercolegial que organiza la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN). Llegamos hasta la tercera ronda, con un desempeño satisfactorio, tanto en contenido como en autonomía. A veces, como hoy, no compartimos los criterios del jurado, pero eso es parte del juego y tampoco podemos esperar ganar siempre, aunque nos esforzamos para ello. Gracias a Angie Tamayo, Belén Meza, Andrés Jovel y Mateo Cervellón.


jueves, 26 de septiembre de 2024

Esas redes


En 2014 tuve la oportunidad de llevar una delegación de estudiantes del colegio Externado de San José a Nicaragua, con motivo de la primera edición del encuentro artístico de colegios jesuitas centroamericanos “Tejiendo Redes Ignacianas”. En 2016 y 2019 repetimos la experiencia en los colegios vecinos de Guatemala. Hoy, una década después de aquel inicio y ya en su cuarta edición, se me asignó la coordinación general del evento con sede aquí en El Salvador, gran tarea además de la usual de preparar la delegación artística que nos representara.

Armar esta logística consumió decenas de horas, más miles de correos y mensajes con los maestros/as de arte de los colegios hermanos, con las familias anfitrionas y con los compañeros/as docentes involucrados en la organización y logística, con la correspondiente cuota de estrés laboral. Al final, todo valió la pena, porque se tuvo un evento diverso y ameno para todas las partes involucradas. Aquí se construyó una experiencia inolvidable y qué gusto me da haber sido parte de ella.

sábado, 23 de marzo de 2024

Éxito ampliado

Ha concluido una edición más del Certamen de Debate Intercolegial, organizado por la ESEN, en el cual participó este nuevo equipo Perico del Colegio Externado de San José, bajo mi tutela. La institución ha estado presente desde la primera vez en 2009, pero el agitado ejercicio de acompañamiento y coaching lo vengo realizando hace ocho ediciones, con resultados educativos bastante satisfactorios y una pequeña colección de logros acreditados (4 bronces, 1 plata, 2 oros y cosas aún por contar).

En esta ocasión, nos correspondió el tercer lugar. Si bien nos quedó la sensación de que pudo ser para más, en el transcurso del tiempo hemos aprendido a respetar la diversidad de criterios de los jueces, por lo que —atendiendo al puro resultado— nos declaramos satisfechos.

Mi logro personal más disciplinado (como docente rumbo a la jubilación) lo ubico en otra área, que es la progresiva autonomía de mis estudiantes. Me explico: a veces, en la urgencia competitiva, uno tiende a tener demasiado protagonismo en la construcción del caso a debatir, lo cual puede llegar a quitarles espacio de desarrollo a los y las jóvenes, aparte de significar una importante carga de estrés para mi propia humanidad. En esta ocasión, creo haber logrado avanzar un paso más en la dirección correcta, permitiéndoles saber y sentir que la tarea ha sido principalmente de ellos y entendiendo que el galardón es merced a sus virtudes.

Agradezco mucho a Gabriela Castro y Adriana Hernández, sólidas argumentadoras principales; Lara Lemus, elegante oradora; y Rafael Iraheta, diligente miembro suplente y ojo crítico interno; así como a nuestros apoyos Gabriel Palomo, inspirado redactor; y Samadhi Ayala, combativa asesora.

¡Felicitaciones y muchos éxitos en sus vidas!

sábado, 8 de julio de 2023

El padre Ibáñez

Hace tres décadas y media, cuando puse pie por vez primera como docente en el colegio Externado de San José, el padre Javier Ibáñez Juanpedro ya era una figura respetada en todos los aspectos.

Bajito y silencioso, tenía la peculiar habilidad de lograr que los niños y niñas estuvieran bien atentos en sus clases de Formación Cristiana, que daba con suave estilo expositivo de impecable narrativa.

Disciplinado y organizado como él solo, muchas veces el humo de su cigarrillo delataba su presencia, hasta que entró en vigencia la restricción de no fumar en los pasillos de la institución, disposición que acató con clerical obediencia.

Pronto supe de sus libros de ortografía y de lecturas seleccionadas, ambos bajo el sello de Ediciones Servicios Educativos (en ese entonces propiedad de la institución), los cuales eran muy apreciados por los cultores del buen decir y escribir; asimismo, dejaba ver sus dotes de escritor en las redacciones que preparaba para temas pastorales internos, cuyo lenguaje fluido facilitaba el acceso y el entendimiento del público infantil a los rituales católicos, haciéndolos más cercanos.

Poco a poco fui notando el cariño que sus pequeños alumnos y alumnas le tenían, tanto como el buen recuerdo que graduados de promociones anteriores conservaban de él, privilegio de pocos docentes y sacerdotes. Sin duda, las sencillas pero sinceras tarjetitas de cumpleaños que él tenía por costumbre darles a todos sus estudiantes jugaron un papel importante en la construcción y cultivo de este vínculo.

Cuando tuvimos sala de ajedrez y cuando su tiempo se lo permitía, llegaba a jugar algunas partidas como buen aficionado que era, con la salvedad de decir (en sus palabras relajadas) “tengo la muy mala costumbre de regalar la dama”.

Si hubiera que definir el arquetipo del sacerdote bueno y riguroso, estricto y al mismo tiempo accesible, el padre Ibáñez tendría que ser su viva personificación. Sin apartarse de la doctrina religiosa a la que dedicó su vida, sabía escuchar a quien lo necesitara y dar “consejos que se pueden seguir”, énfasis realista de no poca importancia cuando se trata del complicado arte de la empatía y el acompañamiento ignaciano.

Con el ánimo de amenizar sus misas de primeras comuniones, llegando al cambio de milenio me animé a recuperar el antiguo arte de dirigir coros y, por un buen periodo, con varias generaciones de estudiantes tuvimos el gusto de colaborar con él en esta dinámica. Un hecho memorable en este ámbito fue cuando en 2007 juntamos a todos los coros (más de 70 integrantes) para la misa de celebración de su 50 aniversario de ingreso al noviciado de la Compañía de Jesús. Él se permitió el lujo de manifestar su emoción.

Cuando, en razón de su edad, se vio forzado a dejar las clases, todos notamos en él ese vacío de estar un poco menos cerca de sus discípulos, aunque siempre mantuvo su presencia en las aulas, arreglándoselas para deambular por aquí y por allá, irradiando carisma y colaborando en la formación de sus “periquitos” y “periquitas” (como suele llamárseles a los estudiantes externadistas).

Al llegar la pandemia del Covid-19, se vio obligado a mantener un prudente aislamiento en la casa comunal jesuita de San Antonio Abad donde residía. Allí tuve el extraño privilegio de entrevistarlo a finales de 2020, con motivo del documental del centenario de fundación del Externado. Me recibió llamándome efusivamente “¡Rafa!”, como siempre lo hacía. Huraño con las cámaras, debí ingeniármelas para sacar un buen ángulo mientras él leía las palabras que para la ocasión había preparado, aunque al final capturé un buen gesto. Pasada la emergencia, enfermó de otros males y fue trasladado a la casa jesuita de El Carmen, en Santa Tecla, donde pasó sus últimos días.

El mar de anécdotas que hay entre quienes le conocieron (muchas de ellas visibles en redes sociales) es inmenso. Mi perspectiva es tan solo como compañero de trabajo y padre de familia. Como docente y colega laico, extrañaré su cordialidad, su sigilosa pero permanente presencia, sus bromas para los aficionados del Barça (y del Madrid) y, sobre todo, la imagen de un sacerdote con plena vocación. 

¡Descanse en paz, padre Ibáñez!

jueves, 22 de junio de 2023

La imagen del maestro

Publicado en Diario El Salvador

La imagen histórica del docente es un arquetipo, una representación modélica que, en nuestro país, quedó plasmada en el Himno al maestro, que compusieron Joaquín Trejo y Ciriaco de Jesús Alas a principios del siglo XX. Esta antigua pieza ofrece una visión romántica que eleva al profesor al rango de un “noble apóstol” en lucha perenne por hacer triunfar a la ciencia, siendo ejemplo de virtud y actor fundamental para que, sobre sus alumnos y alumnas, descienda “de los cielos hermosa la paz”.

La docencia es una bonita profesión, pero el contexto actual requiere de una reconceptualización de la figura del docente de cara a la realidad, más allá de los sublimes conceptos expresados en la pieza poética aludida.

La cualidad de abnegación que se les atribuye a los maestros y maestras luce como un eufemismo injusto. Una persona abnegada es alguien “que se sacrifica o renuncia a sus deseos o intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo”. El gesto es noble, sí, pero el término se usa para justificar los bajos salarios enraizados por décadas en el sistema y, además, invisibilizar el trabajo no remunerado que el docente realiza fuera de su jornada laboral, revisando tareas y exámenes en casa porque no le han asignado tiempo para que lo haga dentro de su horario contratado.

En cuanto a la nobleza del apostolado y el aura beatífica que conlleva el verso “de virtud el ejemplo les das”, la sociedad debe tener muy claro que los maestros y maestras son personas de carne y hueso, con una vida propia fuera de las aulas a la que como ciudadanos/as tienen derecho. En este sentido, al docente no se le debe pedir santidad, sino que cumpla con sus obligaciones según la Ley de la Carrera Docente, entre las cuales están la diligencia y eficiencia en el desempeño de sus labores, el respeto a los alumnos/as y demás miembros de la comunidad educativa, así como una buena conducta dentro y fuera de su centro educativo.

Otra percepción que debe cambiar es la de ver al docente como poseedor de la llama del conocimiento, fuego sagrado que da generosamente a sus estudiantes, sacándolos de la oscuridad. Claro que el maestro o maestra debe conocer muy bien las materias que imparte, pero consciente de que todo ese saber ya está al alcance de sus alumnos/as en la biblioteca global computarizada que llamamos Internet, al alcance de un clic, de una manera más completa y en ocasiones audiovisualmente más atractiva. Esto no vuelve innecesario al profesor/a, pero sí le cambia su rol, pasando de ser un transmisor de información a convertirse en un organizador de sentidos y significados, de acuerdo a la realidad del estudiante.

Finalmente, en cuanto a la formación en valores (inevitablemente asociada a la escuela como institución social), no es justo que se cargue al docente con una responsabilidad que pertenece primordialmente a la familia. Los y las docentes pueden desarrollar contenidos programáticos de orden moral (ya sea desde esa materia específica o como ejes transversales), también están llamados a hacer las observaciones pertinentes sobre conductas estudiantiles y a apoyar a las familias en este sentido; sin embargo, son los padres y madres quienes tienen el deber de inculcar en sus hijos e hijas los códigos de comportamiento necesarios para el correcto desarrollo personal y la sana convivencia social.

La profesión docente es una vocación en desarrollo permanente, con momentos memorables y significativos. Ya es tiempo de que la sociedad le dé el reconocimiento que merece, pero no desde aquella imagen convenientemente idealizada, sino a partir de realidades más justas y sensatas.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Happy students


Every now and then, something unexpected happens in your daily routine, something funny that adds a sort of color and happiness when you are completely off-guard in the middle of the work.

Yesterday, two students entered dancing to the classroom, laughing and shaking a middle-size speaker that spread the music. They looked like two little girls, even though they are teens.

I have never seen that scene during my 35-years career as a teacher and, I must say, I was gratefully impressed, because it was a vision about how life is supposed to be for young people, far away from any adult-life bitterness and concerns.

Thank you for that, Sopia & Co.

miércoles, 5 de abril de 2023

Para enmarcar

En mi séptimo ejercicio como coach del equipo de debate del colegio Externado de San José, creo que esta ha sido la ocasión en la que más he logrado balancear mi ímpetu con la autonomía del grupo, en el sentido de intervenir lo menos posible para que sean ellos quienes realicen la mayor parte del trabajo de preparación de los argumentos, si bien aún hay una parte importante de corrección y ajustes que me corresponde hacer (pero sin desvelarme).

Es así como en la XIV edición del Certamen de Debate Intercolegial, organizado por la ESEN, tenemos oficialmente el tercer lugar, conscientes de nuestros aciertos y sabedores de que no todo fue perfecto, pero contentos porque hicimos un esfuerzo muy respetable. Gracias Óscar, Camilo, Helena e Ingrid, por su dedicación y esmero para sumar un galardón más a esta bonita colección colegial de experiencias exitosas (que ninguna hay que darla por sentada antes de trabajarla arduamente). Gracias también a Leonardo y Ximena, por sus aportes como redactores auxiliares.

Posdata: Óscar ganó el premio al mejor orador, con una expresión del discurso tras la cual todos queríamos pasarnos ya mismo a las CBDC.

lunes, 9 de mayo de 2022

Por qué existen las tareas escolares

No es exagerado afirmar que las tareas escolares son el suplicio de la mayoría de niños, niñas y adolescentes. Algunos llegan a describirlas como un auténtico instrumento de tortura en manos de sus despiadados maestros/as.

Desde su mismo diseño, todo nuestro sistema educativo da por hecho que, en el desarrollo de los programas de las diferentes materias, las tareas escolares son ineludibles. El cuerpo docente lo da por sentado, así como los padres y madres de familia.

La pregunta clave es ¿por qué existen las tareas escolares? ¿Qué principio, axioma, dogma, creencia, teoría u opinión las justifica?

A mi parecer, los distintos argumentos que hay detrás de las tareas escolares se pueden clasificar en tres categorías: convincentes, dudosos y ocultos.

ARGUMENTOS CONVINCENTES

El mejor argumento a favor de las tareas escolares es que el desarrollo y maestría en una habilidad únicamente se alcanza con la práctica constante, la cual debe hacerla el estudiante en su tiempo fuera de la escuela, porque de otra forma (si la hiciera completamente dentro de su jornada escolar) el avance sería lentísimo.

Tomemos como ejemplo los casos de factoreo en Matemáticas. Sin una cierta cantidad de ejercicios diarios realizados por el alumno/a en su casa, su expectativa de dominar el tema únicamente con lo que trabaja dentro del aula sería bastante baja y muy dilatada en el tiempo. Lo mismo podríamos decir de la lectura de un libro en Lenguaje y Literatura, aunque este fuese relativamente breve: no se podría terminar sino al cabo de un mes, dejando sin desarrollar todos los demás contenidos. Igual sucede con la preparación personal de una exposición o de un examen: sólo con el tiempo dentro del aula no alcanza.

Otro buen argumento en el mismo sentido es que la tarea escolar refuerza el aprendizaje.

ARGUMENTOS DUDOSOS

Hay una gran variedad de argumentos que recalcan la importancia y conveniencia de las tareas escolares por los beneficios colaterales que estas aportan, pero son más o menos dudosos principalmente porque las tareas no son ni la única ni la mejor manera de lograr tales beneficios.

En esta categoría entran razonamientos como que las tareas escolares ayudan a crear hábitos de trabajo, forman disciplina, obligan a organizar el propio tiempo y favorecen la interacción entre padres e hijos. Si se piensa bien, todo eso es muy debatible y en todo caso dichos logros se pueden alcanzar sin necesidad de las tareas.

ARGUMENTOS OCULTOS

En el núcleo de las tareas escolares hay una razón que generalmente permanece oculta. Docentes, padres y madres de familia la piensan, la aceptan e incluso la exigen, pero pocos la dicen explícitamente, pese a ser su motivo más importante y fundamental.

Esta razón existe a nivel axiomático y es la siguiente: el ocio es intrínsecamente perjudicial para niños, niñas y adolescentes.

Conforme a este axioma, las tareas escolares existen para reducir la desocupación infantil y juvenil, evitando así que los/las estudiantes divaguen su atención en actividades perniciosas. A más tareas, menos vagancia; a más trabajo en casa, menos tentaciones. Así de claro, así de tajante.

Pero hay otra razón todavía más oculta para las tareas escolares. Esta tiene que ver con la sobreexplotación laboral y ocurre sobre todo en instituciones educativas de prestigio, característica fundamentada en su nivel de exigencia.

Si equiparamos la jornada académica de los menores de edad con la jornada laboral de los adultos, resulta claro que las tareas escolares son un trabajo fuera de horario (literalmente horas extras). En este sentido, el sistema normaliza el trabajo extra que se hace desde casa, instaurando la idea de que, para conseguir destacarse académica o laboralmente en un sistema hiper competitivo, hay que sacrificar al máximo el tiempo de recreación personal, familiar y fraternal.

Un claro ejemplo son los estudiantes de medicina, quienes se ven sometidos a extenuantes jornadas académicas bajo el argumento de prepararlos porque "así les va a tocar en su vida profesional”. Ese mismo argumento se replica en bachillerato, donde se les prepara para cuando lleguen a la universidad en una carrera muy demandante o a un trabajo “donde hay hora de entrada, pero no de salida”. Ese mismo argumento se replica en tercer ciclo, donde se les prepara para el bachillerato. Ese mismo argumento se replica en primaria, donde se les prepara para tercer ciclo.

El mensaje es implícito pero claro y contundente a la vez: si la vida adulta es así de dura, endurezcamos a la juventud desde la escuela. Y para ese sistema hiper competitivo, esto es más funcional que la transformación del sistema mismo.

 

jueves, 5 de mayo de 2022

De mis evaluaciones subjetivas

En la vida docente, no es extraño que haya estudiantes (o sus padres y madres) que se quejen de que mi evaluación de cierta actividad suya es “subjetiva”, especialmente cuando obtienen una calificación por debajo de sus expectativas.

(Entre líneas: en más de 30 años de ejercicio de la profesión, sólo una persona me ha reclamado porque le puse más nota de la que, según su criterio, merecía en cierta actividad.)

En este punto, es importante entender que a nivel filosófico, psicológico y pragmático, hay variados estudios y suficientes argumentos para afirmar que, en las relaciones humanas (y la educación como parte esencial de ella), la plena objetividad no existe: esta es una utopía o un ideal al cual, en el mejor de los casos, podemos esforzarnos en acercarnos.

Incluso la así llamada “prueba objetiva” (como un examen de selección múltiple) está sujeta a ciertas variables subjetivas, desde la misma redacción de la pregunta y las opciones de respuesta, hasta la interpretación de las mismas por parte del docente y del estudiante. Aparte, este tipo de exámenes es adecuado únicamente para una pequeña porción de las inteligencias múltiples.

(Para quienes creen que los exámenes de matemáticas son el reino de la objetividad docente, permítanme preguntarles: ¿cuál de estos profesores/as es "objetivo": aquel que les da puntos por procedimiento aunque la respuesta sea incorrecta, ese/a que sólo acepta respuestas correctas o quien no les acepta una correcta por falta de procedimiento? Verán que en todos los casos media una decisión a partir de consideraciones subjetivas.)

Ya en el campo de las humanidades y en mi área de especialización, como es Lenguaje y Literatura, hay infinidad de actividades que exigen la apreciación de habilidades como la redacción, coherencia, expresión vocal, estética, creatividad, etc. de los estudiantes. Allí la pretendida objetividad puede ser aún más difícil, en la medida en que quien asigna las calificaciones es un subjectum, es decir, un “yo” como individuo ejerciendo el rol de maestro/a, exactamente como lo hace un juez en una competencia olímpica de gimnasia o clavados.

Con lo dicho hasta acá, el punto crítico no es que la evaluación que realiza un/a docente pueda ser “subjetiva”, sino que esta no debe ser caprichosa, antojadiza, prejuiciada, variable en función del propio humor, asignada sin criterios justificables, etc.

Por ejemplo, si la actividad evaluada es una representación de una escena teatral, yo como docente no puedo simplemente asignar una nota global sobre la opinión general de si me gustó o no me gustó, si me dio sueño o no y, menos aún, motivado por si me caen bien o me son antipáticos los chicos/as de ese grupo en particular.

Lo que sí puedo y debo hacer es especificar parámetros tales como el manejo de la voz (volumen, pronunciación, entonación), la expresión corporal (movimientos controlados, gestos, códigos proxémicos), la ambientación (escenografía, vestuario, sonido), etcétera. A cada uno de dichos parámetros, anunciados con anticipación, perfectamente les puedo asignar una nota numérica que considere apropiada, y que sea yo como docente (es decir, el subjectum) quien valore el grado de cumplimiento de los mismos jamás le quita validez al acto de ponderar.

Claro está que siempre existe la posibilidad de que alguien (desde su afectación subjetiva o interés particular) discuta una calificación en alguno de dichos criterios, por ejemplo la pronunciación (típico caso: “yo pronuncio bien porque me entiendo”), pero allí no estamos ante una contradicción de "objetividad versus subjetividad", sino en un conflicto de subjetividades, caso en el cual debe prevalecer el sano y honesto criterio docente (que para eso está).

Si la inconformidad persiste, procede entonces la mediación de las respectivas instancias institucionales, ante quienes el maestro/a tendrá que justificar sus apreciaciones, involucrando lo menos posible sus emociones, pero ojo: no olvidemos que en ninguna parte de este proceso estamos hablando de datos científicos “objetivos”, sino de pareceres que por su misma naturaleza se ejercen desde la propia subjetividad (que no es lo mismo que generarlos antojadizamente desde el puro capricho).

En suma: a mí como docente (o sea, como sujeto), pídanme las justificaciones necesarias para una nota, que estoy en la obligación de dárselas a partir de los criterios razonablemente explicados desde la asignación de la actividad, pero no me vengan con el mito de la objetividad... como defensa subjetiva.

viernes, 15 de abril de 2022

¡Lo hicimos de nuevo!

Estos son Cristopher, Elías, Isis y María Fernanda, mi equipo de debate ESJ 2022, con quienes obtuvimos el primer lugar en el relanzado Certamen Intercolegial que la ESEN organiza anualmente (pues había dejado de realizarse por dos años, a causa de la suspensión de clases presenciales por la pandemia). Mª Fernanda también ganó el premio a la mejor oradora, con una interpretación magistral del discurso aportado por Megan.
La convocatoria nos tomó un poquito desprevenidos, pero en el camino logramos hacer una audición relámpago, conocer a los integrantes y presentar casos bien fundamentados, cada vez con mayor manejo de la técnica. Estos chicos sacrificaron parte importante de su tiempo, así como su presencia en una tradicional celebración colegial, por estar en estas lides. Independientemente del puesto obtenido, me satisface haber colaborado con su aprendizaje.
De aquí a 2027, cuando alcance la edad de jubilación, me quedarían cinco debates, en los que espero estar a la altura de las expectativas de los chicos y chicas de las próximas promociones que quieran estar en estas tensiones educativas.

sábado, 12 de octubre de 2019

Hablando del Quijote en TV

El pasado 9 de octubre, me invitaron al programa “Viva la Mañana”, la principal revista televisiva de TCS, a hablar sobre El Quijote, con ocasión de conmemorarse el bautizo de Cervantes. La tertulia transcurrió de forma amena y creo que cumplió con las expectativas, y aunque otras veces ya había estado yo en ese y otros canales por asuntos artísticos -la mayoría musicales y otras menos, literarios- esta fue una ocasión muy especial. ¿Por qué? Pues, primero, porque nunca antes había ido a la TV en mi condición de docente. Y segundo, porque nunca antes me habían invitado, en el sentido estricto de la palabra.

Me explico: en el contexto local, salvo seres políticos de fama imprevista e inmerecida, generalmente es uno mismo quien contacta con los productores de los programas para ponerlos en conocimiento de las actividades que realiza; y si uno tiene suerte, ellos toman nota y dan el espacio para que uno llegue. Así pues, técnicamente es una auto-invitación. Y uno agradece el gesto, sí, pero no es lo mismo que atender una solicitud espontánea.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Espinosos debates

Uno de los temas que más me entusiasman del programa oficial de la materia Lenguaje y Literatura de 9º grado es el debate, el cual está planteado no solo a nivel conceptual, sino también procedimental y actitudinal, estableciendo como indicador de logro que el alumno/a “organiza y participa con interés en debates, respetando los principios básicos de relación entre las personas deliberantes”.

Más allá de la simple nota que ellos/as puedan obtener, como docente me interesa que mis estudiantes entiendan que en los temas y mociones propuestas hay muy buenos argumentos tanto a favor como en contra, pues en la vida real hay situaciones que no son tan simples como los fanatismos y activismos de moda nos las quieren pintar.

La clave de esta actividad está en levantar la vista y salir de la propia subjetividad, tratando en primer lugar de entender las opiniones ajenas y, en segunda instancia, discutirlas con fundamento pero también con respeto, sin pedantería ni pretensiones de superioridad.

Si al final se llega a un consenso, excelente; y si no, al menos habremos logrado comprender la complejidad del asunto, para eventualmente decidir y actuar en consecuencia.

Comparto a continuación seis temas que uso para mis debates estudiantiles. Todos se ponen muy interesantes y, créanlo o no, en cada uno hay argumentos válidos... ¡para ambos lados!


DENUNCIAS VIRTUALES

Rebeca es una joven de 20 años que recientemente perdió a su padre, víctima de cáncer pulmonar. Cierta tarde mientras navegaba por internet, descubrió que este aparecía mencionado en un sitio de denuncias vinculado al movimiento #MeToo, por abuso sexual que habría cometido diez años antes contra una mujer, aprovechándose de su poder en una importante institución de gobierno. De esto, nunca hubo acusación formal ante los tribunales correspondientes.

Rebeca, su madre y sus dos hermanos menores quedaron conmocionados no solo por la denuncia, sino por los cientos de comentarios de rechazo y desprecio que usuarios de internet habían colocado en el sitio, dando por ciertos los hechos. Y aunque la familia publicó una declaración rechazando el señalamiento, esto sólo logró atraer más repudio e insultos por parte de los cibernautas.

Moción: la denuncia en redes sociales de delitos o conductas sexuales inapropiadas es un derecho legítimo de las víctimas, ante la inoperancia, indolencia o revictimización por parte del sistema judicial.

ANTICONCEPTIVOS EN EL AULA

Laureano es un estudiante de bachillerato que estaba apasionado por Clara, una chica de 9º grado que además es su vecina. En los varios meses que tenían de noviazgo clandestino, se vieron todas las tardes en la casa de ella, aprovechando que sus padres no llegaban sino hasta en la noche y su hermanito siempre salía a jugar al pasaje de la colonia. La química entre ambos era fuerte y las caricias se intensificaron hasta el punto de no poder controlar el fuerte deseo de tener relaciones sexuales.

Clara, en principio, se negó por temor a quedar embarazada, pues no sabía muy bien del funcionamiento de su cuerpo ni tampoco conocía los métodos anticonceptivos; sin embargo, Laureano la convenció explicándole esos temas y resolviendo sus dudas, que él ya había visto y entendido perfectamente, pues los recibió como temas de clase en su colegio.

Pero algunas semanas después, como dice la canción, “mueren los deseos por la carne y por el beso”… y todo terminó. Ahora, Laureano presume a sus amigos de lo que logró con Clara, mientras ella está muy deprimida por haberse entregado en cuerpo y alma, sin ser su amor correspondido.

Moción: la escuela debe dar información completa y oportuna a los estudiantes, varones y señoritas, de todos los métodos anticonceptivos, independientemente de valoraciones morales o religiosas.

FIESTA TÓXICA VIRAL

Un grupo de adolescentes organizaron una fiesta de salida a vacaciones agostinas. Se reunieron viernes por la noche en casa de July, aprovechando que sus padres estaban de viaje. Llevaron comida y bebida de todo tipo, música y otras cosas. La parranda se prolongó hasta pasadas las dos de la madrugada. Varios chicos y chicas acabaron completamente ebrios, semidesnudos e incluso vomitando… y de grabar todo eso (y compartirlo en redes sociales supuestamente privadas) se encargaron los demás asistentes.

Días después, uno de los chicos dejó olvidado su teléfono en un estante de supermercado. Alguien lo encontró, curioseó y halló en la tarjeta de memoria bastante material audiovisual comprometedor de dicha fiesta, junto con otras fotos casuales tomadas en el colegio donde los adolescentes estudian.

Esta persona escribió un correo a dicha institución, done estudia su hija pequeña, adjuntándoles el material. La dirección, al tener conocimiento de ello, llamó a las familias de los involucrados para ponerlos en conocimiento de los hechos y, además, anunciar sanciones internas para los estudiantes.

Moción: las instituciones educativas deben orientar, supervisar y regular las actividades potencialmente perjudiciales de sus alumnos/as, en su vida real como virtual (redes sociales).

CENSURA FEMINISTA

En abril de 2019 se conoció la noticia de que, en una escuela pública de Barcelona, unos 200 cuentos infantiles (entre ellos muchos clásicos como Caperucita Roja y La Bella Durmiente) fueron retirados de la biblioteca institucional por tener contenidos machistas, basándose en el papel que juegan hombres y mujeres en la historia contada. Según ese criterio, solo el 11 % de los volúmenes cumplirían con las exigencias de la perspectiva de género.

Aquiles, estudiante de secundaria, es de la opinión que en El Salvador se debería hacer lo mismo, amparándose en la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (especialmente el art. 20), pues los niños y niñas no deben estar expuestos a estos patrones de comportamiento. Atenea, en cambio, considera que la censura no es la mejor manera de enseñar valores y que hacerlo representaría un peligroso retroceso a épocas oscuras para la literatura y el pensamiento en general.

Moción: el Ministerio de Educación debe evitar que en escuelas y colegios se lean cuentos infantiles que contengan patrones de comportamiento que favorezcan el machismo.

MEMORIAS INCONVENIENTES

Heriberto es un joven de 15 años, cuyo abuelo es coronel retirado del ejército y además está afiliado a un movimiento político de extrema derecha. Una tarde, Heriberto le preguntó si sabía algo de la Masacre de El Mozote. El abuelo contestó, en tono molesto: “¿Por qué andás preguntando esas cosas? Esa tal masacre nunca ocurrió, es un invento de los comunistas para desprestigiar a la Fuerza Armada”.

Cuando los padres de Heriberto se enteraron del incidente, se dieron cuenta de que la pregunta de Heriberto se debía a que estaba estudiando precisamente ese tema en la materia de Estudios Sociales en su colegio. Al día siguiente, acudieron al colegio a exigir que dejaran de adoctrinar ideológicamente a los jóvenes, que la guerra ya pasó y que no envenenaran sus mentes con odio de clases.

Moción: los hechos más emblemáticos de la guerra civil salvadoreña, como crímenes de guerra y de lesa humanidad, deben ser parte de los programas de estudio en tercer ciclo y bachillerato.

VIVIR DEL ARTE

Esmeralda está a punto de graduarse de bachiller. Durante toda su estancia en el colegio, se ha destacado por participar en certámenes de poesía, oratoria, declamación, teatro, música y danza. No ha sido solo un pasatiempo entretenido, sino que ella en realidad ama las artes, a las que considera su verdadera vocación. Por ello, ha solicitado información en un par de universidades y centros de formación dentro y fuera del país, para estudiar una carrera afín a sus intereses.

Los padres de Esmeralda están en profundo desacuerdo con sus intenciones. Ellos conocen a varias personas que, siendo especialistas en alguna rama del arte, pasan muchas dificultades económicas aquí en el país: desempleo, inestabilidad laboral o baja remuneración. Por eso, creen que Esmeralda debe estudiar Derecho, ya que ellos son prestigiosos abogados y tienen un bufete familiar de mucha tradición, con clientela prestigiosa y consolidada. Su insistencia es tal que han informado a Esmeralda que no financiarán sus estudios universitarios si ella insiste en dedicarse a las artes; por el contrario, si estudia Derecho la enviarán a la mejor universidad del país e incluso le darán vehículo para trasladarse.

Moción: los padres y madres de familia deben aceptar y apoyar la decisión de sus hijos/as adolescentes, incluso si fuese el dedicarse a las artes en El Salvador.

sábado, 30 de marzo de 2019

Por muchos años más

Estos son mis tutorados de 2019: Elena, Mireya, Manuel y Eduardo (con la valiosa colaboración de Mateo y Diego como redactores), el equipo de debate del colegio Externado de San José que participó en el XI Certamen Intercolegial que organiza la Escuela Superior de Economía y Negocios, en el cual participaron 30 instituciones educativas.

A los chicos/as les insisto mucho en que, en certámenes de este tipo, la gente se centra en "quién ganó qué lugar". Eso es hasta cierto punto normal, pero a veces no permite ver las cosas más importantes. Cierto: el resultado competitivo lo representa el trofeo y diploma que nos acredita el 3º lugar en esta edición, lo cual nos alegra mucho; sin embargo, lo más importante son los logros educativos conseguidos en todo el proceso, la investigación y el manejo efectivo de temas de realidad nacional, así como la expresión fluida, elocuente y ecuánime de los contenidos en las contiendas.

Sin perjuicio de lo anterior, y sobre la base del desempeño mostrado, creo que estos jóvenes hicieron méritos suficientes para escalar un par de peldaños más en la clasificación final, pero entiendo que el criterio de los jueces no siempre coincide con los propios parámetros de valoración. Para el caso: a mí me gusta más un grupo que debata con la serenidad y ecuanimidad que da una amplia base argumentativa, antes que un grupo cuyo fuerte sea el puro énfasis retórico, en ocasiones excesivo. Tal es el estilo que hemos cultivado institucionalmente y tal es el estilo que puedo ofrecer como coach, con resultados destacados en esta y las anteriores ediciones.

Finalmente, a nivel personal, creo que este grupo me permitió alcanzar uno de los propósitos que me planteé hace un par de años: reducir mis propios niveles de ansiedad y darles mayor autonomía de gestión. Mi salud personal es la primera en agradecer ese logro, lo cual me da esperanzas para continuar en esta labor… ¡por muchos años más!

miércoles, 7 de noviembre de 2018

A student's significant letter

At the end of any school year, it’s customary that students write goodbye letters to his fellows and occasionally to some of their teachers, either to express their feelings (gratitude, apologies, nostalgia and so on) or made promises to keep everlasting memories about those good old days.

On this subject, I've never seemed like an emotional person to my students, even though I remember some of them with special sympathy. Nevertheless, I’ve preferred to look like Mr. Spock and keep myself away from any kind of tears-and-hugs sessions when the course is about to be over, not only due to personal reasons (skepticism mainly) but also for practical and safety reasons (children and teenagers could get confusing feelings about it). Very few former students can say they witnessed any kind of expression of affection of mine, and I plan to keep that way.

But regarding to those letters that I mentioned above, I can hardly remember five that have caused a strong (and silent) reaction on me, not because I haven’t appreciated or believed the rest of them, their words surely sincerely written and their true feelings. No, nothing farthest from truth. The thing is that those special letters contained something unique that caught me on, considering the context in which they were written.

Recently I received one of that kind, signed “anonymous” but easily recognizable by some references included. Among the not-very-neat grammar (to say the least), this sentence grabbed my spotlight:

You were the first person who believed in me.

Needless to say that I never expected something like that.

Surely that statement came up because, a few years ago, this teen person was involved in a little comedy that had to be shown to students and families. I remember how hard was to encourage her to perform, though her remarkable abilities on the stage.

Despite the fact that the sketch was very successful, she always showed reluctance to continue performing, and in some moment I thought I shouldn’t have pressed her that way (you know: as a teacher, you’re always at risk to overwhelm your students, no matter your good intentions).

But at the end of the day… that experience revealed itself (in her own words) as a breakpoint, something happily positive, memorable for her and inspiring for me to keep doing my best as a teacher.

miércoles, 18 de abril de 2018

Con estilo y entereza

Este es el equipo con que competimos en el X Certamen Intercolegial de Debate, que la Escuela Superior de Economía y Negocios organiza desde hace una década. Nuestra participación concluyó luego de la tercera ronda (cuartos de final), cumpliendo con los objetivos educativos con los que se diseñó la actividad.

Estoy orgulloso de sus integrantes, cuyo desempeño fue tan bueno como el realizado por los equipos de 2015, 2016 y 2017.

Desde el principio sabíamos que -en un torneo de eliminación directa, con sistema de copa y sorteando los números iniciales- no necesariamente sería hasta en la final cuando enfrentaríamos al rival más fuerte. Así, en la tercera ronda del torneo (aunque la puntuación global de los jueces nos otorgó nota de 9.1 y la votación final fue ajustadísima), no se nos concedió el pase.

Aceptamos el resultado y reconocemos la calidad del rival; sin embargo, esta entrada faltaría a la verdad si no dejase plasmada la siguiente reflexión.

Está claro que cada equipo diseña su estrategia dentro de lo permitido por las reglas; sin embargo, también es cierto que ningún reglamento en el mundo puede cubrir absolutamente todas las zonas del terreno de juego, por lo que siempre existe un margen para emplear ciertos recursos tácticos discutibles: lo que unos ven como astucia o viveza, otros lo ven como descaro, y quizá nunca habrá un acuerdo en este punto.

Al final del día, lo que sí podemos hacer es optar por competir con entereza... y esa es nuestra mayor satisfacción.

#FairPlay

sábado, 2 de diciembre de 2017

Elucubraciones por los pies subidos

La anécdota real

Ocurrió hace veinte años en la iglesia de Suchitoto, mientras acompañaba a unos estudiantes de bachillerato.

Entramos a la iglesia colonial del lugar y los visitantes se disgregaron en varios grupos: unos curioseando los camarines de los santos, otros tomándose fotos con el altar de fondo y algotros inspeccionando los antiguos confesionarios; en fin: tanta diversidad de actividades como intereses y ánimos había.

En eso, una chica se sentó en una de las bancas de madera dentro del templo a descansar. Tranquilamente, se quitó los zapatos y subió los pies en la banca de enfrente, cruzándolos como cualquiera haría en la sala de su casa o el parque de la colonia.

Me acerqué a llamarle la atención, pidiéndole –con la mayor amabilidad de la que soy capaz– que se sentara correctamente.

Como buena adolescente se molestó, respondiendo en la frontera de las malas maneras, pero acatando al final, aunque a regañadientes.

Igual le di la correspondiente explicación: que estábamos en un lugar ajeno donde había otras personas que podían considerar tal manera de sentarse como una falta de respeto, y dejando aparte la discusión sociocultural del gesto en sí, convenía tener prudencia en atención a las tradiciones del lugar.

La chica recibió una amonestación verbal institucional y dejó de dirigirme la palabra por varias semanas, pero a la fecha de hoy, creo que ninguno de los dos guarda resentimientos por el incidente y (asumo que) estamos en paz.

La hipótesis especulativa

Contexto de 1997: tomar fotografías era un pasatiempo caro, no al alcance de todos. Las cámaras eran analógicas, había que comprar un rollo o carrete de 12, 24 o 36 exposiciones y administrar con prudencia cada disparo. Luego venía el proceso de revelado e impresión, que tardaba no menos de tres días. Internet y el correo electrónico eran prácticamente un lujo y las redes sociales apenas comenzaban. El fenómeno de la viralización de imágenes no existía o estaba bajo el estricto control de los medios impresos tradicionales.

Pero especulemos un poco.

¿Qué habría pasado si alguien hubiera tomado una fotografía de la chica así sentada, publicándola en una revista o periódico, denunciando el presunto irrespeto del tempo de la localidad y al Santísimo mismo?

Habría hubiera habido una avalancha de comentarios, unos a favor y seguramente la mayoría en contra.

El linchamiento virtual

Conociendo el manejo que en la Guanaxia Irredenta suele hacerse de estos temas, profundicemos en la especulación e imaginemos qué se habría dicho, si en aquel tiempo se hubieran tenido los medios de comunicación digitales que hoy poseemos.

No es descabellado pensar que, mientras unos pocos discutirían sobre la gravedad del gesto en sí (subir los pies en una banca de un templo), en la primera fila de vociferaciones aparecerían los haters contra la institución en donde ella estudia, aprovechando la ocasión (esa como cualquier otra) para despotricar.

Por la idiosincrasia nacional, no dudemos que otra buena parte se habría enfocado en comentar, con toda la vulgaridad posible, el aspecto físico de la chica.

Cierta porción de comentarios, que supuestamente serían en su defensa, tendrían el siguiente aspecto:

Cosas peores hemos visto, como [inserte aquí un hecho marcadamente reprobable] y no han dicho nada.

Es decir: "eso es esencialmente malo pero no tanto".

No descartemos alguien que, con cierto sentido de responsabilidad, enviase una carta o se apersonase a la institución, reclamando la mala educación que dan a sus alumnos/as y dando por hecho que allí se les instruye en ese sentido.

Si en ese universo paralelo e hipotético hubiese una Biblia que mandase al infierno a quienes suben los pies en las bancas de los templos, ya no digamos.

(O pensándolo bien… quizá eso no sea tan paralelo ni hipotético: hay lugares en nuestro mundo actual donde a uno le pueden dar golpiza y mazmorra por ingresar a ciertos lugares sagrados, por ejemplo, sin descalzarse.)

Y luego… que si la premeditación o inocencia del gesto, y que si la falta de valores de la juventud actual, y que si se han perdido las buenas costumbres, y que si deberían expulsarla o sancionarla fuertemente por desprestigiar al centro educativo… En fin: un escándalo moral, educativo y religioso.

¿Les parece un escenario improbable y exagerado, todo por subir los pies en una banca de un templo?

Consideren esto: ya hubo hoy, en este año, una agria discusión en redes sociales, cargada de insultos, porque un importante funcionario edilicio publicó la foto de sí mismo con los pies subidos en el escritorio de su oficina.

Y tengan esta otra anécdota tangencial: mi abuelita, como buena señora tradicionalista, consideraba un insulto a la memoria de Nuestro Señor Jesucristo el solo hecho de escuchar música el viernes santo. Su argumento lo hacía valer con palo en mano… y no solo por música vulgar, fiestera o de doble sentido, sino música a secas, del tipo que fuese.

La tolerancia

En última instancia, en el escenario antes descrito asistimos a un conflicto de valores entre la tradición conservadora y las nuevas costumbres de la juventud.

Como es un conflicto inter-generacional, difícilmente va a existir una postura neutral o plenamente conciliadora.

Lo que sí se puede exigir es tolerancia, es decir, “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”.

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Posdata:

Paradójicamente, y como ya definió en 1945 el filósofo Karl Popper en La sociedad abierta y sus enemigos, la tolerancia no es un valor absoluto.

¿Cómo así?

Dice Popper que "si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y de la tolerancia".

Así, “deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley, y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución. Tenemos que reclamar, en el nombre de tolerancia, el derecho a no tolerar la intolerancia”.