viernes, 22 de julio de 2011

Errare humanum est

En el transcurso de la vida uno va conociendo y coincidiendo con el pensamiento de ciertas personas que suelen generar análisis y opiniones. Sin embargo, de vez en cuando –cual excepción que confirma la regla– uno los ve resbalar en alguna cáscara mental, recordando que los seres humanos no estamos exentos del error, a veces garrafal.

Quizá en otro momento comente ciertos aislados párrafos impropios de personajes ilustres, generalmente lúcidos y sinceramente admirados, como el Dr. Ignacio Ellacuría, S.I., y el maestro Lic. Francisco Andrés Escobar; entretanto, me referiré a un artículo de Joaquín Samayoa contra la Ley para el Control del Tabaco aprobada recientemente por la Asamblea Legislativa, vetada por el Presidente Funes y ratificada por los legisladores con mayoría calificada, superando la voluntad del mandatario y convirtiéndola en ley de la República.

Don Joaquín posee maestrías en educación y ciencias políticas y sus ideas bien fundamentadas suelen dar luces orientadoras; sin embargo, en esta ocasión discrepo esencialmente con sus argumentos, que hallo sumamente vulnerables.

Habiendo establecido su postura contraria a esta ley en particular, don Joaquín valida los argumentos dados por Funes: "la ley que vetó el Presidente es claramente inconveniente no sólo por las razones que él ha expuesto, sino también" por otras más que el propio Samayoa añade.

Cabe recordar que los argumentos del Presidente Funes fueron dos, en esencia:

  • Que esa ley es excesivamente prohibitiva, vulnerando la libertad individual, pues a fin de cuentas fumar solo perjudica al fumador (“la afectación sólo está relacionada con su propio bienestar y, como ya se recalcó, no perjudica bienes jurídicos ajenos“).

Semejante afirmación es contraria la ciencia médica -como fácilmente puede comprobarse con documentación de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo- y extraña mucho que un hombre ilustrado y estudioso como Joaquín Samayoa manifieste estar de acuerdo con este argumento.

  • Que esa ley afecta negativamente a la industria tabacalera y a otros privados, como las agencias de publicidad.

Siendo el tema del tabaco un problema de salud pública, por sí solo este argumento es insólito viniendo de un Presidente que llegó al cargo precedido de una reputación periodística desde la cual defendió el interés público por sobre el privado.

Por otra parte, es ésta una objeción absurda por cuanto el efecto obvio y esperado de una ley contra el tabaco es, de una u otra forma, la reducción de su consumo, cosa que con toda claridad ha de afectar negativamente a las empresas relacionadas con el producto.

Como se indicó antes, Samayoa añade más argumentos contra esta ley en particular, si bien se cuida de aclarar que no pone en discusión los daños que provoca el tabaco, aunque aboga por la autorregulación.

El primer anexo es que la ve impráctica, por cuanto añade trabajo y trámites al personal del Ministerio de Salud. Si la fuerza de este argumento es la lógica de “mucho cuesta, no lo hagamos”, no aporta mucho.

Luego califica de absurda y discriminatoria la prohibición, plasmada en la ley, de vender cigarrillos sueltos “al pobre que no tiene para pagar un paquete de diez o veinte, o a los que desean auto-limitarse y prefieren comprar pocos cigarrillos para no verse en la tentación de fumar mucho”. La mención –un tanto demagógica– del “pobre” olvida que -hasta donde se sabe- comprar veinte cigarrillos sueltos sale más caro que comprar el paquete de veinte; por otra parte, la auto-limitación depende de la voluntad personal, a menos que se busquen excusas.

Antes de concluir, un breve comentario sobre las apreciaciones políticas de don Joaquín. Se queja, y con razón, de la frecuente carencia de razonamientos válidos y distorsiones argumentativas que padecen los diputados y diputadas. Pero en este caso particular y puesto que apoyaron al Presidente Funes, afirma que “sólo se salvan GANA y el PCN". Quizá no escuchó la intervención apocalíptica de un diputado defensor del veto, comparando la ley en cuestión con la “ley seca” y advirtiendo sobre el surgimiento de mafias tabacaleras al estilo narcotraficantes.

Por el bien del sano debate y los buenos columnistas, espero que en su próximo artículo don Joaquín recupere la lucidez a que nos tiene acostumbrados.

A cual más

Presidentes constitucionales en El Salvador ha habido seis: José Napoleón Duarte (1984-1989), Alfredo Félix Cristiani (1989-1994), Armando Calderón Sol (1994-1999), Francisco Flores Pérez (1999-2004), Elías Antonio Saca (2004-2009) y Mauricio Funes Cartagena (2009 a la fecha). Los mandatarios que estuvieron antes de ellos fueron caporales de finca, escopeta y garrote en mano, puestos allí a través de todo tipo de fraudes legales e ilegales; o bien, juntas de gobierno tan numerosas como efímeras e inútiles.

Aprovechando la posibilidad de hacerlo, me pongo en la labor de ponderar sus gestiones, con el solo afán de detectar cuáles han sido las tres “más piores”... ¡porque realmente se las han ingeniado!


De Funes y el FMLN sólo van dos años de gestión, pero ya se ve que la capacidad de criticar a otros no deriva necesariamente en ser buen estadista ni en saber conducir al país. Comenzaron la administración sin plan de gobierno, que presentaron un año después como “plan quinquenal” y ahora resulta que no cuentan con el financiamiento necesario, encaminándose a un récord de endeudamiento externo. La sensación de ineficiencia estatal para resolver problemas concretos parece haber aumentado entre la gente y ya no vale la estrategia de echar la culpa a los gobiernos anteriores. Han pasado veinticuatro meses aprendiendo cómo funciona la cosa pública, descubriendo -a puro golpe de realidad- lo ilusorio de sus recetas (ver, por ejemplo, el tema de seguridad pública) y todavía "no se ve claro".

Funes ha instalando en la esfera pública sus ya sabidos problemas de carácter, que le han llevado a pelearse con muchos sectores se la sociedad, comenzando con el partido al que está afiliado.

El pérfido papel del Presidente y el FMLN en el tema del decreto 743 ha socavado la imagen progresista con que llegaron al poder y les ha generado fuertes críticas especialmente de sectores académicos e intelectuales, a los que han hecho oídos sordos.

Sin menoscabo de lo anterior, la razón principal para ponerlos tan temprano en este poco honorífico puesto es la gran decepción que supone haber sacrificado tantas vidas y luchas para llegar a “más de lo mismo”. Cierto que todavía pueden rectificar... ¡pero también pueden ir a peor!


De Paco Flores, de ARENA, cabe decir que su solo intento de privatizar el sistema de salud pública -que fue derrotado tras una larga, costosa, molesta pero necesaria huelga- es suficiente para degradarlo hasta este lugar.

Su constante postura sonriente y elegante poco tenía que ver con cierta altanería y visibles ínfulas de iluminado.

Célebre en el campo internacional por su disputa verbal con Fidel Castro (a partir de una visión ideologizada de la historia), en el ruedo local acabó peleado con su vicepresidente y varios dirigentes de su partido, al que convirtió en un evidente y grosero club de millonarios.

Aunque personalmente no estoy convencido de que la moneda del Imperio sea la causante de los males nacionales, los nostálgicos del colón añaden la dolarización como pésima herencia suya, pero aquí solo vale decir que “hoy ya estuvo” y no es reversible.


El peor de todos acaso sea, con bastantes argumentos "a favor", Napoleón Duarte, del PDC. Reconocido megalómano y demagogo, en lo simbólico le debemos la vergonzosa imagen del beso a la bandera estadounidense (entre paréntesis: gustaba de hablar inglés ante las cámaras locales, con un acento autóctono que ni mandado a hacer).

Su diálogo con la guerrilla, para terminar la guerra civil, fue siempre un show propagandístico sin avances significativos.

De acuerdo a la opinión generalizada de la sociedad civil, su gobierno batió marcas de corrupción y despilfarro, aunque más de veinte años después no haya manera de demostrarlo, dada la ineficiencia de las instituciones encargadas de dicha tarea; pero la afrenta mayor de Duarte fue haber prestado su imagen de “hombre demócrata y cristiano” para llevar a cabo el plan contrainsurgente de Reagan y Bush padre, obsesionados con el anticomunismo, y así lavarle la cara a un ejército responsable de graves violaciones a los derechos humanos.

Duarte finalizó su gestión tan malamente que arrastró al abismo hasta con su propio partido, el histórico y acabado PDC.

miércoles, 20 de julio de 2011

Para no dejarnos

Este artículo sobre el tristemente célebre decreto 743 aparece en la página 32 del periódico La Prensa Gráfica del 20 de julio de 2011. Escribir sobre política es un reto y un riesgo, pero también una necesidad. Al inmiscuirse en ese importante pero corrompido territorio, más fácilmente se escucharán sandeces que argumentos en respuesta. Hay quienes dicen que no, que ya mucho fregar con el tema, que hay cosas más importantes, que ya aburrimos con el 743. ¡Alerta! Eso es precisamente lo que quieren los perpetradores de la maniobra: someternos por aburrimiento e indiferencia, que nos olvidemos del asunto y "ahi que quede"? ¡Pues no!

sábado, 16 de julio de 2011

De cantautor y con respaldo

En la segunda presentación del evento "Daltónicos" (musicalización de poemas de Roque Dalton, hecha por varios/as colegas músicos, esta vez en la Alianza Francesa de la ciudad de San Salvador), me armé un poquito mejor, apoyado por Fernanda (bajo), Diana (cajón flamenco), Ernesto (guitarra) y Louise (coros), para el par de piezas usuales: "No hemos olvidado" (por la ocasión) y "La verdadera cárcel" (el poema que conecta con el mencionado proyecto). Luego de algún tiempo de escenarios y tocadas, uno aprende a disfrutar el momento sin estar demasiado tenso por cuánta gente llegó, si se va a hacer más o menos famoso e incluso -aunque se intenta pulir todo previamente- por los posibles fallos en la ejecución. Quizá esta haya sido la mejor actitud para añadir esta nueva cantada al recuerdo de lo agradable, agradeciendo siempre a "la juventú" por apoyar a un old man en sus afanes de cantautor.

sábado, 2 de julio de 2011

Pensar en sentir

Me puse a ver "Der Himmel über Berlin" (1987) -conocida también como "Wings of desire"- porque aparece mencionada en el currículum actoral de Peter Falk, filme donde se interpreta a sí mismo en un papel secundario. Trátase de una película filosófica-existencial del mismo ritmo y corte que "El séptimo sello", que se puede ver en una tarde nublada que transcurre con la sensación de que nada hay por hacer. Fría hasta en sus momentos conceptualmente más sensuales, con tomas pacientes compuestas con armonía y pleno afán estético, se diría que representa la reivindicación de la existencia humana terrenal por sobre lo etéreo. La sencillez de su razonamiento es hasta cierto punto contagiosa. Lo inverosímil desde este lado del mundo es que la mayoría de personas ande por ahí pensando tan elaboradamente, aun para las cosas cotidianas.

miércoles, 29 de junio de 2011

Para este, mejor aquel.

Quizá sería injusto decir que es más interesante la reseña de "Caín", de José Saramago, que el libro mismo... pero algo de eso hay. Lejos de las interesantísimas y demoledoras ficciones argumentables de "El Evangelio según Jesucristo", en este último libro del laureado escritor hay demasiadas reiteraciones en lo que está claro desde hace tiempo -a saber, los delitos de lesa humanidad consagrados en el Antiguo Testamento y atribuidos a Aquél- y poca sustancia en el asunto esencial, que es salvar a Caín, agudo y espinoso debate que apenas ocupa unas cuantas líneas, insuficientes para avalar o justificar el primitivo fratricidio. Así pues, para examinar con mayor fundamento el tema, es preferible releer el otro libro mencionado al principio, o bien... ¡volver a los nutritivos ensayos de Bertrand Russell!

lunes, 27 de junio de 2011

Foto inevitable

Yo mismo fotografiado por Carmen en el III Recital de "Balada Poética", acto que ya está en el lado bonito de mi memoria. Muchas gracias.

El que sabe hacerlas

Un frecuente motivo de sana discusión con mi cónyuge es mi manía de revisar el rating de las películas en Imdb.com antes de verlas, costumbre contra la cual ella reivindica la autonomía del propio juicio. Entre unas y otras argumentaciones, ocurre a veces que me pongo a ver alguno de los DVD que ella trae, ya sea de la mediateca, de préstamo, por recomendación o por simple entretenimiento. Tal fue el caso de "Changeling" (2008), titulada en español como "El sustituto", dirigida por Clint Eastwood y con John Malkovich en el reparto, nota de 8.0 en la mencionada web cinematográfica, propicia para poner a prueba los axiomas de que un buen director hace buenas películas y que hay actores que cuidan mucho su prestigio, seleccionando sus apariciones con buen criterio. Trátase, en efecto, de una buena película de suspense en donde hay ecos de otras obras del director, llamándome la atención la fuerte confianza en la acción civil como mecanismo de presión para lograr la justicia, algo que ya quisiéramos por estos lares plagados de contubernios y miserables politicastros.

domingo, 19 de junio de 2011

La misma (buena) horma

El director Duncan Jones nos ha entregado dos excelentes películas de ciencia-ficción: “Moon” (2009) y “Source Code” (2011), ambas muy buenas y que –como tales- no fueron exhibidas en las salas de cine locales. Aunque las historias son distintas, prevalece en ellas la misma estructura: un individuo sometido a cierta esclavitud en un mundo tecnologizado, si bien al servicio de buenas causas (un planeta ecológicamente viable a partir de energía limpia, en una, y el salvamento de millones de vidas, en otra). La trama consiste en el revelarse de la situación y el rebelarse contra ella, pese a las justificaciones del bien mayor que esgrimen los perpetradores. Aunque “Moon” es más original en la trama, “Source Code” es seguramente más espectacular; pero ambas merecen un destacado sitio en toda colección de películas meritorias.

miércoles, 8 de junio de 2011

Para pasar el rato

Su estilo de “best seller” demasiado notorio y los trillados personajes estereotipos son cosas innegables, pero me interesó el desarrollo de la trama, incluso en el último tercio del libro cuando se vuelve una mezcla de “Fight club” y “Psycho” con incrustaciones filosóficas y teológicas. Pero puestos ya en ese plano, son precisamente los dos últimos capítulos los que no terminaron de ganar mi aplauso, pues por una parte la reflexión sobre el bien y el mal queda bastante caricaturizada sin ofrecer ningún aporte, y por otra la opción final de “la chica” es demasiado hollywoodense (en cuanto inverosímil, sólo para satisfacer el happy end). Así pues, admito que el tiempo de lectura puesto en "Tr3s", de Ted Dekker, no resultó tortuoso como en otros casos y que cumplió bien su función para pasar el rato. Solamente.