sábado, 19 de agosto de 2017

Caracteres en Twitter

En la red social Twitter no es infrecuente verse envuelto en más de un rifirrafe (“contienda o bulla ligera y sin trascendencia”).

No es mi estilo usar términos vulgares, pero aún así tales pleitos virtuales son casi inevitables y hay algunos que uno busca, mientras que en otros uno se ve envuelto sin qué ni para qué; sin embargo, con un poco de experiencia y criterio, uno aprende las tácticas necesarias para sobrevivir en ese mundillo y divertirse, al tiempo que se informa o argumenta.

El de hoy fue todo un descubrimiento: de cómo una persona (profesional universitaria, según su perfil público, y aparentemente normal, “como tú y como yo”) se considera ofendida ante un desacuerdo o, peor aún, si se le señala una equivocación.

Todo comenzó con un doble retuit que vi en mi “timeline”, de una usuaria a quien no conozco (a quien llamaré “Usuaria” para no alborotar más el avispero).


Usuaria:
- Cortesía de Trump despertando el odio en el mundo.

(Vengo yo y comento.)

RFG:
- La diferencia es que en Alemania los pueden meter presos.

Usuaria:
-No sé adónde usted ha leído eso, porque no es así y se lo digo con la propiedad de conocer la ley fundamental de Alemania.

RFG:
Tengo entendido que la simbología y apología nazi está prohibida. En Alemania, a los de Charlottesville los habrían arrestado por eso.

Usuaria:
- Antes que se hiciera tan público han habido múltiples manifestantes nazis y ninguno ha ido preso, ¡es de leer! Saludos.

RFG:
- Cabal: es de leer.

(Pongo el enlace de una noticia del diario español El Mundo, donde menciona que hay una investigación policial en curso.)

Usuaria:
- Y no darle credibilidad a medios digitales, hay que ir a Alemania y ver, lo cual no es lo mismo que leer; cuando vaya a Alemania me cuenta.

RFG:
- Bueno, pero entonces dirija su aclaración o reclamo al diario español El Mundo, que además de digital es bastante antiguo e impreso.

Usuaria:
- Le voy a dar una mejor sugerencia: NO se meta adonde no lo llaman y no opine si no sabe, aclaración y reclamo lo hace usted.

(La Usuaria me bloquea.)

(Minutos más tarde, alguien más que había visto la conversación y es también abogada escribe este tuit.)

Abogada:
Hay una ley de prohibición de símbolos nazi. El Tribunal Constitucional también ha sentenciado que se pueden exhibir si es para su rechazo.

(Fin de la conversación.)


Conocimiento adquirido: la Usuaria ha ido a Alemania.

Duda: ¿La Usuaria también habrá bloqueado a quien hizo el último comentario?

Lección: Si voy a Alemania, hago el saludo nazi, ondeo una esvástica y me llevan preso, no debo contratar los servicios profesionales de la aludida Usuaria.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Estafando ilusiones

Transcribo, con mínimos ajustes, la denuncia publicada por la señora Naty Molina, acerca del evento Ronaldinho en El Salvador. El enlace es elocuente y no tengo motivos para dudar de su autenticidad.


Si no fuera porque jugaron con los sentimientos de un niño de 10 años, publicar esto no es algo que haría, pero merecen que todo mundo se entere cómo engañaron a la gente.

Por US$ 225, prometían en su página (y en el local de venta de las entradas) "una interacción futbolística” con el brasileño, quien les “mostrará diversas técnicas del futbol que él domina y que los muchachos pueden practicar y aplicar". Disponibles: 90 entradas.

Fui la primera en decir que iba a ser un “baje”, pero garantizaron que no y que eran 90 entradas.

Después de la emoción del sobrino, de insistir, de compararlo con la mitad del precio de un Nintendo Switch y pedirle pisto a toda la familia, al final dijeron “ok, una experiencia única".

En el evento había más de 200 niños en la cancha. De 2:00 a 3:20 p.m. no apareció Ronaldinho (el evento era de 2 a 4). Al llegar a las 3:20, lo único que hizo fue recorrer la cancha y tomarse una foto grupal con los niños divididos en grupos de 20. Después subió a la tarima, habló unos minutos y a las 4 de la tarde se retiró… ¡sin tocar ninguna pelota! Y mucho menos "mostrar diversas técnicas de fútbol"

Les escribí a los organizadores y les valió. Al reclamar en el lugar, la respuesta fue: "ese era el plan, pero NO pasó". Por teléfono no contestan. Lo menos que deberían de hacer es devolver el dinero, aparte de eso uno esperaría una disculpa pública por engañar a tanto niño emocionado.

Díganme cómo se le explica a un niño de 10 años que “no pasó” en el lugar lo que prometió la publicidad. ¿Fue Ronaldinho o fue una empresa que, con fachada de buenas causas, le estafó US$ 225 a más de 90 familias por una foto grupal?

sábado, 5 de agosto de 2017

Duda medicinal

Hace algún tiempo, al caer la tarde, llamó a la puerta una señora que tenía toda la aflicción posible en su rostro. Entre su turbación, dijo ser una vecina de a la vuelta de la esquina. Le creí, aunque jamás la había visto antes.

Me dijo que a su señor esposo, enfermo de no recuerdo qué, se le había agotado una medicina vital y la necesitaba con urgencia, pero no tenía efectivo a la mano y tampoco encontraba la tarjeta de débito.

Entre sobresaltos y visibles lágrimas, me pidió de favor -superando la vergüenza que ello implicaba- que le diese en préstamo la cantidad de dinero necesaria para salir del percance.

Ofreció firmar un pagaré, comprometiéndose a regresar horas más tarde para retornar la cantidad recibida, en cuanto llegase una pariente cercana a quien no había podido contactar en la urgencia.

La señora firmó el documento redactado a mano, recibió el dinero y se retiró con la natural prisa que ameritaba salvar una vida.

Han pasado ya más de cinco años, el pagaré aún lo tengo aquí y a la señora no he vuelto a verla.

He considerado varias hipótesis para explicar lo sucedido.

Si el esposo se agravó y requirió inmediata hospitalización por varios días, es lógico que la señora no haya podido venir a pagar el préstamo. También es posible que, si la situación fue a peor, algún pariente se haya ofrecido a venir en su nombre, pero no haya encontrado la dirección o haya venido precisamente en un momento en que no había nadie en casa. Incluso puede ser que a la propia señora le haya dado algo, dado el estado de extremo nerviosismo en que se encontraba.

No sé, este asunto me tiene muy intrigado. ¿Qué habrá ocurrido?

viernes, 4 de agosto de 2017

La cultura del baje

Al contrario de las ancestrales enseñanzas familiares, tengo por principio no regatear en el mercado municipal ni a vendedores/as ambulantes. Si no hay posibilidad de hacerlo en el supermercado, donde todo está etiquetado con precio fijo, no veo por qué deba exprimir la moneda en la calle para que dé más de sí, a costa de reducir la ínfima ganancia de quienes allí se ganan la vida.

De lo que sí debo cuidarme más es de la cultura del baje, instalada en la idiosincrasia nacional como marca de fábrica.

Hace un par de días fui a comprar fruta. La señora del puesto, bien amable, ofrecía esto y aquello, mientras una su asistenta se movilizaba con insólita agilidad poniendo en sendas bolsas guayabas, zapotes, fresas, duraznos, peras, manzanas, mamones y una piña de aquellas galanas. El billetito de veinte dólares no fue testigo.

Pero al llegar a casa y poner cada cosa en su sitio... ¡rayos y centellas!

Resulta que la ayudanta, así mansita como se veía, eligió con toda intención los zapotes más remaduros que tenía... y no porque fueran para comer ya, sino porque estaban pasados; las peras estaban más aguadas que la Corte de Cuentas de la República y la piña era más cáscara que otra cosa. Y tampoco, pues...

Es que aquí, si te pueden bajar, te bajan. Y esa cultura va más allá de clases o estratos sociales.

domingo, 25 de junio de 2017

El concierto de Montaner

Por 24 años habíamos esperado este concierto de Ricardo Montaner, luego de que en 1993 no nos fuera posible asistir. Quizá fue mejor así, pues aunque en aquella época ya se conocían algunas de sus canciones más emblemáticas, faltaban otras para completar la entrega y, por supuesto, la tecnología audiovisual en el escenario.

Estimo que en el auditorio de Cifco estábamos unas 5,000 personas (muchos, como nosotros, ya casi de la tercera edad), lo cual supuso una taquilla no inferior a los US$ 200,000 y de esa manera se posibilitó el evento.

La potencia del sonido anduvo arriba de los 30,000 watts RMS, suficientes para sacudir las entrañas de cualquiera que estuviese en las cercanías.

Montaner tiene 59 años y está en plena posesión de sus facultades artísticas. La banda que lo acompañó la integraban 10 músicos y 4 coristas, profesionalismo puro.

Cantó por 2 horas y 10 minutos, acompañado por un público entregado que se dio por satisfecho… aunque pudo haber sido un poquito más, dada la cantidad de canciones de sublime romanticismo que tiene en su repertorio.

No faltaron dos elementos relativamente ajenos a lo estrictamente estético: primero, la mención a la crisis venezolana y, segundo, el tema divino. A ambos les dedicó una breve alocución y una canción. Entiendo que tenía que hacerlo y ya, no hay más vueltas que darle.

En cuanto a mi gusto personal, los momentos más emotivos vinieron con estas canciones, mis preferidas (en orden alfabético):

♥ Me va a extrañar
♥ Resumiendo
♥ Sólo con un beso
♥ Tan enamorados
♥ Yo sin ti

(También me habría gustado mucho escuchar “Es así”, una de sus canciones con mejor arreglo musical.)

Al final del día (literalmente, a medianoche), regresamos a casa con el ánimo recargado por el arte, ese que de alguna manera nos mantiene vivos y esperanzados.


Posdata:

No habría estado de más que los organizadores se hubieran tomado la molestia de solicitar agentes o asignar personas para dirigir el tráfico de salida, pues ¡vaya hazaña la que nos tocó!