miércoles, 31 de enero de 2007

Tres entrevistas

Aprovechando la cara dura adquirida en mi temprana adultez, durante mi efímera etapa de vendedor ambulante de anuncios comerciales, así como esos contactos culturales imprescindibles para que te hagan un poco de caso, durante la semana anterior pude presentar mi disco "No hemos olvidado" en tres radios locales.

La primera entrevista fue en el espacio "La bohemia", de YS-UCA, conducido por Aída Párraga. Como no teníamos tanta prisa ni terror a las digresiones, resultó que el tiempo se hizo corto, aunque alcanzó para decir lo fundamental y hasta mandar algunos saludos.

La segunda ocurrió en "Subterránica", programa dedicado a la música nacional en Radio Femenina, con el DJ Guillermo Funes. Como esta es una radio juvenil y de mucha audiencia, todo fue muy comprimido pero, por lo mismo, te obliga a ser más sustancioso y menos vacilante en lo que dices. No pasó inadvertido el detalle de la apertura mostrada para presentar una música distinta a la que ellos están acostumbrados.

La tercera, quizá la más equilibrada, fue la del programa "Ini nemits" (Esto Somos), que se transmite en Radio Clásica, a cargo de Jasmine Campos. Ni divagamos mucho ni nos apresuramos tanto y, como buen resultado, se produjeron treinta y cinco minutos respetables.

Los audios de las partes habladas, así como fragmentos de las músicas, están colgadas en esta página web, para quienes no les disguste escucharme hablar. Como es usual, se necesitan tanto el "Winrar" como el "Adobe reader", ambos de descarga gratuita en sus respectivos sitios web.

sábado, 27 de enero de 2007

¿Poemas? Solo tres, gracias.

Mi incursión en la narrativa vino, en el tiempo, después de medianos pero no muy fructuosos intentos en la poesía, aunque una cosa no deba entenderse como consecuencia de la otra. En la revista "Taller de Letras" Nº 132, de 1989, alcanzaron a publicarse un par de ejercicios de versificación que, por aquello de cuidar la imagen, había yo condenado al olvido: uno se titula "Madre tierra" y el otro lo transcribo a continuación, sólo con fines de archivo. El tercero aludido en el título es aún inédito.

ENCUÉNTRATE

¿Has penetrado hasta el profundo abismo
donde se esconde tu espejo prohibido
y, al conocerte plena y sin secretos,
has vacilado como lo hace un niño?

Dime si acaso no has tenido un día
en que, confiada, vas buscando el triunfo,
y sólo encuentras una hiel extraña
atravesando por torcidos rumbos.

¿Cuántos fracasos de han dejado a veces
tus inocentes pasos de doncella?
¿Te has preguntado, triste, si el camino
es algo más que una constante espera?

En las mañanas hay oscuras noches.
Mientras yo amo, otro está penando.
¡Muéstrame cuándo has encontrado calma
sin antes nunca haber llorado amargo!

Nunca la luna permanece blanca
sin ser comida luego por su sombra,
para después abrir su fiel pestaña
que siempre llega a su perenne aurora.

Piensa en el mundo que no conocemos:
es parte nuestra, no nos es extraño;
y si los días tienen su ruptura,
¿por qué no hacemos nuestro el calendario?

Si al fin comprendes la virtud del cielo,
que no es morada de ficticios mitos,
sino lo inmenso que nos llama a todos
a darnos cuenta de lo que vivimos

habrás logrado vida sin temores
y, en los momentos de difícil trama,
podrás hallarte libre y, en la vida,
No tendrás miedo de llamarte humana.

miércoles, 24 de enero de 2007

"¿Y me lo va a regalar?"

Como he pasado muchas veces por esto desde hace quince años, cuando UCA Editores publicó mi primer libro "¿Guerrita, no?", no he tenido más remedio que acostumbrarme a este hábito tan propio del pueblo salvadoreño: ante la noticia de que uno ha publicado algún tipo de obra de arte (libro, disco de música...) o será protagonista de cualquier espectáculo artístico (teatro, danza, poesía, etc.), despachan un escopetazo doble: el elogio ("¡Ah, qué lindo, qué interesante!") y el pedido ("¿Y me lo va a regalar?").

Esto se puede tomar de dos formas.

POR LO POSITIVO:

* A su modo, la persona expresa su genuino interés en conocer la obra producida por aquel amigo, compañero, colega y casi camarada.

* La primacía absoluta del solicitado regalo por encima del sucio comercio mantiene la pureza romántica del arte y las cosas realmente valiosas, que no pueden reducirse a viles mercancías. Tal silvestre petición revela, además e implícitamente, el elevado grado de confianza y aprecio personal que para con el autor existe, hecho más valioso que cualquier moneda que medie entre la obra y su destinatario final.

O POR LO NEGATIVO:

* En el fondo, lo que la persona quiere decir es: "si quiere que le haga el favor de leerla (o escucharla), entonces regálemela".

* La ignorancia supina ("la que procede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse") sobre el tema "costos de producción" de la mencionada obra. Si de un libro se trata, quizá creen que la edición de éste no cuesta más que el conjunto de sus fotocopias; o si es un disco, estiman que su valor en efectivo no pasa de los treinta y cinco centavos del CD en blanco, como si el estudio de grabación, las muchísimas horas de mezcla de audio, el software y el hardware, la impresión de artes digitales, las etiquetas y el empaque también fueran gratis (la creatividad, obviamente, no tiene precio).

Como dije al principio, tras década y media de vérmelas con esta reiterada manifestación "cultural", creo haberme vuelto menos susceptible y, casi por lo general, prefiero tomarla por el lado amable. Por eso, mi respuesta invariable y sonriente ante cualquier petición en este sentido es ya es un estándar: "¡Lo siento, pero el productor no me lo permite!".

jueves, 18 de enero de 2007

¡Es Trova!

Ahora que he dado los primeros pasos para promocionar mi disco “No hemos olvidado(<- clic allí para ver detalles y sitios de distribución), me veo en la dificultosa situación de responder a la justa pregunta “¿Y de qué tipo de música es?”. Comenzaré negando ciertas etiquetas, pese al respeto e incluso admiración que alguna de ellas pueda suscitar en mí:
  • Aunque protesto a mi modo, no hago “música de protesta”; entiéndase, el arquetipo de “Los Guaraguao” y los Mejía Godoy de los 70’s, con contenidos políticos coyunturales y explícitos. Mi música es una evocación poética, no política.

  • Si bien hay instrumentos electrónicos y, en algunas piezas, guitarras con distorsión, ni es el “rock” comercial (que, diciendo frases altisonantes, en realidad acaba diciendo nada) ni tampoco el "rock" combativo y, en cierto modo, nihilista de grupos como "Los fabulosos Cadillacs" y "Bersuit Vergarabat".

  • Pese a la presencia, en un par de ellas, de ritmos 6/8 ó 3/4 y guitarras con rasgueos de tendencia rural, no es “música folclórica”, repleta de flautas, ponchos, quenas, sombreros, charangos, gritos festivos, zampoñas, etc.; pues el estilo y el enfoque no corresponden ni a la nostalgia precolombina ni a los trajes típicos coloniales.
Examinando aquí y allá, descubro cierta dificultad para encasillar mi música dentro de un género determinado; pero, para fines de comprensión pública, he decidido responder presentando mis creaciones como “trova latinoamericana”, pues en ella:
  • El mensaje está expresado poéticamente.

  • Es un poco más importante el contenido que la forma.

  • Predomina la búsqueda de la identidad y la reflexión sobre la propia historia.

  • Hay un esfuerzo de síntesis de los aportes de distintos estilos, toda vez sirva al propósito estético.
Dicho todo lo anterior, espero no haber enredado más el tema, al tiempo que me pregunto por qué no puedo dar una simple respuesta corta a este genérico y musical asunto.

Tocata y fuga

El sábado 6 de Enero no sé si llegaron los Reyes Magos, pero sí seguro que vino un "Plebeyo Vago" a llevarse el contador de agua de la acometida de ANDA, la compañía estatal que distribuye el precioso líquido. Averiguaciones posteriores revelaron que este pillaje es masivo y común en los últimos tiempos y en el vecindario. La consecuencia inmediata fue la salvaje ruptura de la cañería, derramamiento total y sequía dentro de la casa.

Pese a reiteradas y diarias llamadas al número de averías, el pregonado plazo de "veinticuatro a setenta y dos horas" para reparar el daño nunca se cumplió; por lo que, durante casi dos semanas, hemos estado con la solución provisional, es decir, con una gruesa manguera reforzada con abrazaderas en los empalmes de los trozos de tubo que quedaron visibles luego del hurto, puesta allí tras de no poca lucha, empapamiento y algunos raspones por la incomodidad de llegar hasta los lugares clave.

Finalmente, este mismo día notamos la presencia de un par de tipos (sin ninguna clase de distintivo, carné o uniforme) que ni anunciaron su llegada ni su retirada, reparando velozmente la fuga. Las siguientes sólo son suposiciones:

a) Son personas particulares contratadas por ANDA para este tipo de trabajos.
b) La velocidad de la reparación (diez minutos) no perjudicará su durabilidad.
c) No nos van a cobrar (o en el próximo recibo oficial vendrá un cargo por la labor).

Noto en todo este asunto cierta despersonalización del trato humano en una sociedad cada vez más veloz, lo cual impidió agradecimientos, por haber venido al fin, o reproches, por haber tardado tanto. Por último, es posible que este anonimato haya sido lo mejor.

domingo, 7 de enero de 2007

CD

Del porqué estuve, como "blogger", en pausa durante varios días es responsable la inquebrantable decisión de, por fin, sacar a la luz mi música, con sus aciertos y limitaciones. He pasado la vacación, pues, mezclándome con instrumentos a más no poder. Las diez elegidas están, finalmente, en el "master" y a principios de Febrero, espero, habrá producto terminado y disponible, toda vez que ya he hecho el registro correspondiente de los derechos de autor. La sección musical de mi página web contiene más detalle al respecto, mientras me contento aquí con dejar constancia de lo actuado, más un par de cosas:

a) La fotografía base de la portada es gentileza de Javier Alas. Sobre ella hice una composición fotográfica conmigo en 1985.

b) Mirando de cerca, puede verse que allí tengo una pintura en el rostro: una mano que intenta infructuosamente cerrar mi boca. Finalmente, creo que esa mano no fue otra más que la autocensura, vencida por fin.

lunes, 1 de enero de 2007

Preguntas personales más frecuentes

O UN SABIO RECURSO PARA AHORRAR TIEMPO

¿Por qué le puso "Roque" a su hijo?

Ciertamente, una de las ventajas de la época actual es poder elegir el nombre de nuestros descendientes, a diferencia de antes cuando –al consultar el catálogo de santos– solían obtenerse resultados, en el mejor de los casos, ariscos y sin nada que ver con nuestras expectativas; aunque, hay que decirlo, dicha libertad a veces conduce a la comisión de verdaderos crímenes psicológicos contra quienes, en el momento de ser asentados, nada pueden protestar (sobre ese tema, por cierto, hay un simpático pasaje en mi novela corta en forma de cuentos "Gotas muertas").

En cuanto a la elección, es claro que deriva de mi admiración por Roque Dalton, por cuanto fue un hombre fiel a sus principios, consecuente con sus ideas –aunque con algunas de ellas no haya total acuerdo– y, fundamentalmente, que escribió cosas trascendentes e inolvidables.

Los otros dos nombres de mi hijo, Francisco y Rafael, se explican por simple tradición familiar.

Sobre el mismo tema, es raro que cuando se refieren a los nombres de mi hija, Diana Ximena, las personas manifiesten su agrado pero no su inquietud, especialmente porque no tiene nada que ver con María del Carmen, el nombre de mi esposa.

Recuerdo que la elección del nombre fue motivo de ardua búsqueda enciclopédica, resultado de lo cual apareció Diana, una diosa de la antigua mitología que, según sé, era muy segura de sí misma, lo cual coincide con mis expectativas sobre la pequeña. Sin embargo, el complemento vino por casualidad: hay una canción cuya melodía me encanta, original de Waldo de los Ríos, que lleva por título precisamente "Jimena". Para darle más abolengo, preferimos regresar a la antigua "X", lo cual requirió más de una explicación, documentada y en tono docente, al momento de inscribirla en la alcaldía municipal.

¿Por qué se casó tan joven?

Hablando por mí, debo decir que, debido a las circunstancias familiares y sociopolíticas que me tocó vivir durante mi niñez y adolescencia, desde muy temprano fui insertado en las realidades de la vida adulta. Creo que mi visión de mundo avanzó a marcha forzada, por lo que, en ciertas áreas de la vida, llegué a la madurez antes de lo que mi edad cronológica me hubiera pedido.

Otro elemento importante es que, una vez me gradué del bachillerato, me vi convertido en punto de referencia básico para la toma de decisiones importantes dentro del núcleo familiar, lo que implicó involucrarme directamente en varias actividades que se realizaron para aportar el ingreso económico mensual de subsistencia.

Sin embargo, todo lo anterior no hubiera significado nada de no ser porque había encontrado a la persona adecuada, y como ya teníamos los medios suficientes –aunque mínimos– para sobrevivir, concluimos que no había por qué dilatar innecesariamente el inicio de un destino común.

Como todo en la vida, en nuestro matrimonio ha habido momentos de diversa índole, pero lo cierto es que llevamos ya dos décadas en esto.

¿Por qué es tan alto?

No soy "tan" alto, sino "relativamente" alto. Mido 1.91 m (aproximadamente 6 pies y 3 pulgadas), lo que, comparado con Cortázar o con los centrales de la NBA, me vuelve minúsculo. Otra cosa es que el promedio de estatura local masculina sea de veinte centímetros menos.

Una observación frecuente –y, según la ajena percepción, relacionada con este hecho– es que, desde que tengo memoria, he tenido la tendencia natural a ser un poco caído de espaldas, es decir, no completamente erguido. Cuando la vanidad así lo exige, hago cierto esfuerzo por pararme bien, completamente recto, lo cual implica una molestia física que no estoy en condiciones de mantener por siempre. Y como la vida no es para pasársela incómodo, más vale ignorar a quienes, inseguros de sí mismos, le dan tanta importancia a una simple apariencia.

¿Por qué estudió Letras?

En parte, por vocación; en parte, por casualidad. En 1985 mi intención era dedicarme al periodismo y las comunicaciones. Como la Universidad Nacional estaba, por aquel entonces, "en el exilio", entré en otro centro de estudios en donde servían una carrera llama "Ciencias de la Comunicación", pero de una manera tan simple y mercantilista (se trataba, según recuerdo, de "mantener la clientela") que pronto admití que estaba perdiendo mi tiempo. Coincidió entonces que conocí a un vecino mío –Milton Hernández, fiel exponente de la trilogía "músico, poeta y loco"– quien me presentó a Serrat y toda su parentela, y me mostró el "pensum" de la carrera de Letras en la UCA, la cual –para mi sorpresa– coincidía en mucho con el campo de las comunicaciones. Hice el cambio de universidad y lo demás es historia.

¿Por qué no se dedica a otra cosa?

La pregunta no es, pese a su apariencia, malintencionada: todo lo contrario, suelen hacérmela no porque desempeñe mal mi trabajo, sino porque mis habilidades darían para dedicarme a profesiones más "importantes y lucrativas". Respondo entonces que, para mí, la profesión más importante es justamente esta que desempeño; en cuanto a lo lucrativo, puesto que no es mi propósito vital la acumulación obsesiva de bienes materiales, estoy a gusto con mi estilo de vida. Que podría haber sido lo que quisiera (médico, ingeniero, etc.) no me cabe la menor duda; lo que no entiendo es por qué hay quienes asumen que no he querido ser lo que soy.

¿Dónde puedo conseguir un libro suyo?

La pregunta es muy razonable, tomando en cuenta que la respuesta estándar "en la librería" no calza del todo bien.

En el caso de los libros de UCA Editores, la única librería en donde parecen estar en escaparate es, justamente, la librería de la UCA, cuando no en la distribuidora de publicaciones de dicha universidad. Aunque no lo he comprobado, parece que también puede gestionarse un envío por correo, para lo que seguramente habrá que entrar en su página web, en la sección “publicaciones”.

En cuanto a la Dirección de Publicaciones e Impresos de CONCULTURA, el misterio es aún más recóndito, ya que en la bodega -cuyo espacio, ciertamente, utilizan con sepulcral eficiencia- debe estar casi la totalidad de la edición de "Desnudos en una capilla". Sin embargo, lo anterior es tan solo una feliz suposición, pues ya que tal organismo ha movido menos de un dedo para promover la obra, ha tenido el singular detalle de omitir mi publicación de su catálogo y, por si fuera poco, en sus dictámenes editoriales ha demostrado una feliz y directa proporcionalidad entre el nivel literario y el nivel de amistad entre el autor y el consejo editorial, no me sorprendería que dicho cuadernillo de mi inspiración fuera pasto de las inclementes llamas o, en el mejor de los casos, de las ilustres polillas.