martes, 22 de noviembre de 2016

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sábado, 19 de noviembre de 2016

Renuncias por decencia

Siendo figura pública, de repente alguien dice en televisión una frase, una cortísima frase con la que ofende gravemente la sensibilidad o incluso el dolor ajeno. En países donde aún no se ha eliminado completamente de la esfera pública el concepto de decencia, ese tipo de deslices puede forzar a que la persona involucrada renuncie a su cargo.

Tal reflexión viene al caso por Francisco Valencia, director de Diario Colatino. "¡¿Qué... el buen Chico Valencia?!" Pues sí, ni más ni menos. Y no es porque él haga periodismo descaradamente partidista (una incompatibilidad ética pero que al fin y al cabo para eso hay libertad de afiliación y credo), sino por un comentario infame.

Como es sabido, el mes de noviembre de este año trajo una ola de asesinatos de policías y soldados, por parte del crimen organizado. Y al respecto, Chico no pudo elegir un peor comentario para lanzar al aire que este:

Patético y sin disculpas.

A algunas personas esto les parecerá una falta menor, acaso sobredimensionada. Estoy seguro de que los amables lectores/as podrán mencionar otros personajes con mayores méritos para que se les pida la renuncia, vía manifestación en la calle.

Y sí, tienen razón, pues haciendo un poco de memoria, es tal la colección de especímenes nacionales que han faltado a la moral y la decencia, que lo de Valencia no pasa de ser el infortunado desliz de un bocón.

Pensemos en otro chico más nocivo para la vida nacional: el incólume Francisco Merino.

Diputado desde hace lustros por el PCN, Chico Merino protagonizó en agosto de 2000 una escandalosa balacera en estado de ebriedad con policías, hiriendo a una agente. No se sabe cómo, pero el partido Arena (del cual había sido miembro) impidió su desafuero, que lo hubiera enviado a bartolinas. El hecho quedó impune y a la fecha de hoy el susodicho sigue siendo diputado por el departamento de Santa Ana. De esto último, tienen culpa grave sus votantes.

Pero no hace falta ir tan lejos en el pasado para encontrar otros casos penosos o indignantes. Hablemos de David Munguía Payés. Este señor es General de División… y tal título no es sarcasmo. Actual Ministro de Defensa, ocupó también la cartera del Ministerio de Justicia y Seguridad. Acumula en su perjuicio desde pérdidas inexplicables de armamento en guarniciones (de lo cual la mejor explicación que ha dado es que “aún es un misterio”), hasta elaboración de carísimos trajes militares estrambóticos.

Sin embargo, lo realmente grave, y por lo que podría ser incluso procesado penalmente, es su rol en la espuria tregua que fortaleció a grupos criminales, notable legado de la presidencia de Mauricio Funes. Uno se pregunta si acaso no hay otro militar de alto rango con el que el FMLN pueda trabajar.

Ya que hablamos de la mal llamada "tregua", ¿se imagina usted a un alto dirigente del principal partido político de oposición (Arena), hoy diputado de la Asamblea Legislativa, negociando con grupos criminales el cierre de la prisión de máxima seguridad de Zacatecoluca, a cambio de apoyo mediante activismo político? Pues ese y no otro es Ernesto Muyshondt.

¿Y qué decir si quien estuvo en otra negociación similar, por encargo del partido de gobierno, es nada menos que el actual Ministro de Gobernación, quien incluso ofreció US$ 10 millones en créditos a delincuentes? El protagonista de dicha traición a la patria es Arístides Valencia (en compañía del exministro Benito Lara).

Ah, pero no todo es política. Aquí tenemos al célebre Carlos Rivas, pastor general del Tabernáculo de Avivamiento Internacional. En marzo de 2015 fue sorprendido en un motel con su amante, quien previamente había llamado a la policía denunciando agresiones del religioso. Su abogado acuñó un término jurídico que revolucionó la jurisprudencia nacional: “infidelidad responsable”.

El caso se resolvió por un aparente acuerdo extrajudicial, pues la mujer retiró la demanda. El pastor, por su parte, lejos de mostrar humildad, la emprendió contra sus críticos… ¡a quienes les concedió el perdón por haberlo ofendido! Y allí sigue predicando, a ciencia y paciencia del rebaño, del cual no vacila en recibir el diezmo.

Y así podríamos seguir por buen rato, tanto que si mencionásemos a todos los personajes públicos que deberían renunciar de sus cargos por sus acciones o declaraciones, el panorama sería desolador y quedaría semidesértico.

Todos cometemos errores, cierto, y también es de humanos reconocer, perdonar y enmendar. Pero de ahí a usar indiscriminadamente y a torcida discreción la cita de Juan 8, 7 (“aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra”) hay un trecho demasiado temerario, cuando no cínico. Y es precisamente este aforismo el que esta raza de caraduras suelen esgrimir como argumento para quedarse, persistir y prevalecer (algunos con todo y sus borregos).

sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Qué fue de la locución en El Salvador?

Sí, ya sé: dirán que estoy añorando el tiempo pasado que fue mejor. Pero, a fuerza de sinceridad, en este caso creo que me asiste la razón.

Quizá mi queja pueda atribuirse a mi edad: rondo el medio siglo y crecí escuchando radio con voces de elegante entonación, bien depuradas, pronunciación impecable y claridad de ideas, así fuera para presentar la siguiente canción al aire, leer el comentario del día o hacer la mención comercial correspondiente.

¿Les suenan los nombres de Leonardo Heredia, Sergio Gallardo, Aída Mancía, Alfonso Rauda, Mario Meléndez, Paco Medina Funes o Rolando Orellana? Pues esos y otros dejaron una escuela que, por lo que se escucha hoy en el dial, no va más.

En la época actual, los programas de mayor audiencia son las revistas matutinas, que los automovilistas oyen entre 6 y 8 de la mañana. Allí el panorama es terrible: desde el Morning Show de Radio Femenina 102.5 FM (donde entre tres locutores no hacen uno que hable algo coherente en medio de enormes baches de varios segundos de duración, como si aún no se hubieran terminado de despertar), hasta las lecciones de trastabilleos, tartamudeos y comentarios impertinentes de Pencho en la 107.7 FM (y dejo aquí una terrible muestra para ilustración del lector).

El problema no es solo técnico, sino también de contenidos. Salvador Alas (La Choly), actor vocal muy hábil con la personificación, tiene un espacio en Radio Scan 96.1 FM en donde, si no fuera por la excesiva y aparentemente irremediable tendencia a la vulgaridad, quizá podría ser audible. Casi lo mismo puede decirse del Cosme y el Turrón en la Exa 91.3 FM, simpáticos hasta que te harta su exhibición de machismo y homofobia, y más de alguna conversación al aire sobre el educativo tema de los prostíbulos.

Las diatribas incoherentes de Raúl Beltrán Bonilla en la Crónica de YSKL 104.1 FM son tema aparte, pues reflejan un desorden mental cada vez más agudo. Y del programa deportivo Fuera de Línea ya escribí algo en otra entrada.

En fin: como esta es una entrada de viejito cascarrabias, quizá esperen leer una frase de cajón como “hoy a cualquiera le dan un micrófono”. Y… pues sí, no hay otro modo de decirlo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Las ventajas de vivir en El Salvador



Que todo está en la mente y la actitud es lo importante ya nos lo dice la nutritiva biblioteca de libros de superación personal, pero para concretizar tales principios llenos de sadiburía tan fundamental, dejo aquí consignadas cinco ventajas de vivir en la Guanaxia Irredenta.

Bien analizadas e incorporadas a su actitud cotidiana, de seguro cambiarán su permanente cara de amargura.

· Deportes extremos gratuitos

Por poco que viaje a lugares turísticos cercanos, como Costa Rica o Panamá, se dará cuenta de la pequeña fortuna que debe gastar si quiere deportes extremos, sean estos urbanos, de ciudad o acuáticos. Por ejemplo: 15 minutos en un paracaídas tirado por una potente lancha sobre el océano puede costarle entre 80 y 100 dólares. Subirse a una montaña rusa súper espectacular, de esas caras, o lanzarse desde un puente al vacío, apenas sujetado por una cuerda elástica, tampoco es barato.

Y todo eso para producir ese golpe de adrenalina para sentir que estamos vivos.

Pero en El Salvador, tal descarga es gratuita y no se necesita de ningún equipo adicional: basta con subirse a un bus o una Coaster del transporte colectivo para experimentar viarias fuerzas G en distintas direcciones, con la sensación de lidiar con la muerte a cada instante. Y los $0.25 que le cobran no cuentan: esos son por el viaje, las sacudidas son gratis.

Filosofía existencial incorporada

¿Recuerda ese sabio consejo existencial que reza: “vive intensamente, como si hoy fuera el último día”? En el Pulgarcito de América, que es el país más violento del mundo, ese principio ya está incorporado en la cotidianidad, pues la posibilidad de fallecer por causas no naturales es bastante alta, según las estadísticas y las experiencias.

Véalo así: por el solo hecho de haber nacido aquí, usted ya trae incorporado un valioso principio filosófico y su vida será, ciertamente, muy intensa.

Defendemos la vida

Hablando de la vida humana, solo nueve legislaciones en el mundo (siete de ellas en América Latina) penalizan de modo absoluto el aborto, incluso en casos de violación, riesgo médico para la madre o inviabilidad del feto. La de El Salvador es una de ellas, porque aquí "defendemos la vida", así sea que con ese lema tengamos que obligar a una niña de diez años a padecer por nueve meses (o hasta donde aguante) para dar a luz al hijo de su violador. Imagínese: ¡somos parte de ese selecto y avanzado grupo de naciones provida!

Enésimas oportunidades

Fíjese en la calidad de nuestros líderes y los graves errores que cometen: diputados que balacean policías, pastores sorprendidos en moteles en pleno adulterio, funcionarios gubernamentales que se reúnen a negociar con grupos criminales, dirigentes partidarios que hacen apología del delito, expresidentes que recibieron millones milagrosamente y sin tener que dar cuenta de sus ingresos, militares que cometen crímenes de lesa humanidad… y así un largo etcétera.

En cualquier otro país, estos tipos estarían presos o, cuando menos por decencia, habrían renunciado a sus puestos y a toda vida pública. Pero aquí no. Aquí hay segundas, terceras, cuartas e infinitas oportunidades. Eso significa, ni más ni menos, que nuestra fe en la humanidad se mantiene incólume, al renovarle de modo permanente la confianza a estos seres y creer -¿por qué no?- que un día, por obra divina o del azar más exquisito, se despertarán transformados en modelos de virtudes.

Y si ellos merecen tales perdones de misericordia sin límites, ¿por qué no nosotros?

Esperanza siempre renovada

En El Salvador, necesitamos de las elecciones como agua de mayo. Y en cada edición, viene la esperanza renovada en forma de soluciones mágicas que -a partir del próximo periodo municipal, legislativo o presidencial- transformarán la vida de los salvadoreños y salvadoreñas. Los más pobres de los pobres encontrarán su redención, habrá fábrica de empleos, se les acabará la fiesta a los malacates, cambiaremos para mejorar, le daremos play y ahora será diferente. Y allá irán las masas a votar por la cúpula de ungidos o el mesías de turno, a quienes defenderán enconadamente.

Y pensar que en esos países desarrollados la gente se suicida porque no tiene esperanza...