sábado, 3 de noviembre de 2012

In memóriam

Gloria Marina Fernández

(1937 - 2012)

Amigos y amigas:

Así como nos alegramos ante un nacimiento, es normal sentir tristeza ante la muerte de un ser querido.

Como seres humanos, estamos hechos de razón y de emoción. Por un lado, de nuestros impulsos básicos viene el deseo de prolongar nuestra existencia día a día y así creemos que siempre contemplaremos un amanecer nuevo; sin embargo, por otra parte, nuestro pensamiento racional nos hace saber que no somos inmortales, que nuestra estancia en este mundo es limitada y aún más: que es preferible que así sea, pues si no tuviéramos límite en nuestros días, tampoco tendrían razón de ser nuestros proyectos, trabajos y anhelos más queridos.

Nacer y morir son parte de los hechos de la vida y así hay que aceptarlo. Nos movemos y oscilamos entre nuestro deseo perenne de permanencia y la conciencia de nuestra condición efímera, pasajera. Siendo que ambos impulsos son nuestros, intrínsecamente humanos, ambas fuerzas deberían estar en cierto equilibrio, pero culturalmente no se nos educa de manera balanceada. En efecto: no se nos educa para comprender y aceptar el fin de nuestros días.

En momentos como un funeral, aun con el dolor por la pérdida de alguien con quien compartimos años y experiencias vitales, nos falta resignación, resignación humana. Cuando una muerte llega de manera trágica e imprevista, el impacto emocional es tan fuerte que puede desbalancearnos, golpearnos de tal modo que nos cueste superar el hecho y seguir adelante. Pero cuando la muerte llega como fin natural de la existencia humana, deberíamos ser más ecuánimes.

En ese momento de despedida, ¿por qué no recordar los momentos felices, las buenas experiencias vividas y tantas cosas favorables que nos unieron con la persona difunta? Si nuestra vida junto a ella tuvo algún sentido, seguramente no nos faltarán anécdotas bonitas a las cuales referirnos. Si hay o no hay algo después de este paso, ese supuesto más allá ya será otra historia. Por mí, lo vivido es lo real y eso es suficiente para decir aquí un adiós pleno de satisfacción por toda esa vida que estuvo a nuestro lado.

viernes, 26 de octubre de 2012

¡Ah, el contexto!

En un examen de figuras literarias, pongo la estrofa del Himno Nacional para que identifiquen cuál es la que se está empleando allí:

De la paz en la dicha suprema
siempre noble soñó El Salvador.
Fue obtenerla su eterno problema,
conservarla es su gloria mayor.

La respuesta esperada es "hipérbaton"; sin embargo, un estudiante respondió que allí hay "ironía-sarcasmo". Luego del respectivo "¡plop!", se lo tuve que calificar como correcto.

sábado, 13 de octubre de 2012

La situación en la que estamos

He concluido la lectura de las 406 páginas del volumen “Análisis de situación de la expresión artística en El Salvador”, capítulo de Literatura, elaborado por Tania Pleitez Vela con los auspicios de la Fundación Accesarte. Es este el primero de siete estudios y fue publicado digitalmente. Se espera que en el futuro próximo se distribuyan los correspondientes a música, cinematografía y televisión, arquitectura, teatro, artes visuales y danza.

Tal como se lo manifesté a la autora cuando nos entrevistamos, lo reitero aquí: me parece un trabajo serio en donde realmente se ha investigado en el terreno, yendo a catálogos, fuentes documentales, instituciones y autores/as; a diferencia de otros que son demasiado parciales e incompletos, muchas veces vistos únicamente a través de la óptica de uno o dos académicos/as de escritorio.

Dos son las sensaciones generales más fuertes que me quedan luego de la variedad de voces y argumentos allí plasmados. La primera es el agrado de conocer la gran cantidad de esfuerzos e iniciativas individuales -aunque dispersas, efímeras o aisladas- que se hacen para promover la creación literaria y su divulgación. La segunda es la confirmación de una certeza tenida desde tiempos inmemoriales: que la construcción y supervivencia de la cultura artística en nuestro país depende de la voluntad quijotesca de los propios creadores/as, pues generalmente no cuenta con el apoyo sostenido de las instituciones públicas y privadas ni tampoco de los medios de comunicación de masas, que se justifican en la falta de interés del gran público, reforzando un círculo vicioso (¿quién se va a interesar en temas que no se publican?).

Así pues, como suele decirse, “esto es lo que hay” y “así toca”, aunque no por ello renunciamos a mejores horizontes.

martes, 9 de octubre de 2012

Los "modernos" fundamentos de la Patria

Husmeando por la sección de Colecciones Especiales de la UCA, por casualidad cayó en mis manos una recopilación de periódicos de la Guanaxia Irredenta de mediados del siglo XIX. Allí me enteré de que el artículo 307 del Código Penal de 1846 decía lo siguiente:

Si un eclesiástico secular o regular, abusando de su ministerio en sermón o discurso al pueblo, o edicto, carta pastoral u otro escrito oficial, censurase o calificare como contrarios a la religión o a los principios de moral evangélica las operaciones o providencias de cualquiera autoridad pública, sufrirá una reclusión de dos a seis años, y se le ocuparán sus temporalidades.

Si denigrare con alguna de estas calificaciones al Cuerpo Legislativo o al Presidente de la República o Jefe Supremo del Estado, será extrañado de él para siempre, y se le ocuparán también sus temporalidades.

Este y otros artículos del mismo tono estaban dirigidos a un clero que, al parecer, se metía bastante en política, para bien y para mal. Como el principio de separación entre Iglesia y Estado se clama o se soslaya según convenga a unos u otros intereses, habría que ver cuál era el pleito coyuntural del momento. Sin embargo, llama la atención que, por decreto, aquel incipiente y caótico Estado se invistiese a sí mismo de moralidad absoluta y, además, extendiera su escudo a sus inmaculados funcionarios.

¡Chulada de leyes las que teníamos en aquella época!

Lo bueno es que ya no están vigentes; lo malo es que, por lo visto, hay quienes aún hoy las añoran.

Una décima futbolera

El Salvador - Costa Rica
es juego de muerte o vida
en octubre, el viernes doce.

Solamente la victoria
mantiene el sueño de gloria
por Brasil dos mil catorce.

Los muchachos han jurado
ponerlo todo en la cancha.
Si salen bien las jugadas...
¡a la hexagonal pasamos!

domingo, 7 de octubre de 2012

Cinco mil vergonzosos dólares

Según leo en el periódico, el pintor Carlos Cañas -galardonado con el Premio Nacional de Cultura- dijo en un conversatorio: "la cantidad de dinero que se entrega es verdaderamente vergonzante. Y es mucho más vergonzante que te cobren impuestos y te rebajen ese valor y no puedas hacer nada". Y su colega Armando Solís secundó: "Los cinco mil dólares que vienen como estímulo en el premio es algo ridículo. Con la venta de un cuadro que haga obtengo esa cantidad".

¡Ve qué par!

En el trasfondo se detecta -no sin mucha dificultad- esa visión enfermiza del artista como "pequeño dios", en palabras del chileno Vicente Huidobro, creencia de antiquísimas raíces que halló en el Romanticismo su máximo florecimiento consciente.

Ahora bien: una cosa es reconocer las habilidades y talentos artísticos, tan respetables como otras capacidades del ser humano; otra, en cambio, es volver la mirada nostálgica a un pasado lejano de mecenas y torres de marfil, considerando ese el lugar ideal del artista y, cuando no es así, vivir en queja permanente por la incomprensión de "el medio" y la falta de apoyo de quienes se cree tienen los recursos para subsidiar.

Si a lo anterior añadimos el contexto sociocultural en el que se da la queja, entonces lo indignante no es el regalo de cinco mil dólares, sino el hecho de calificarlo en los términos que estos artistas plásticos lo han hecho.

Cinco mil dólares son más de veinte salarios mínimos y mucha gente podría discutir incluso si este premio está del todo justificado. La pintura es la única de las bellas artes que ha sido rentable en El Salvador y, francamente, no le reporta otro beneficio material al país como no sean los impuestos fiscales por la comercialización de sus obras. Por otra parte, si consideramos los beneficios inmateriales o intangibles (sea en términos de "prestigio", "identidad nacional", "orgullo patrio" o como quieran llamarlo) la valoración es todavía más volátil y subjetiva, a menos que le hagamos caso a las grandiosas opiniones del mismo círculo de iniciados.

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1971, Neruda dijo lo siguiente (hablando del poeta pero válido para el artista en general):

El poeta no es un "pequeño Dios". El mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree Dios. Él cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, llevar al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, ésta podrá convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños.

Al final, uno se pregunta de a cómo sería un premio que las vacas sagradas de la pintura nacional no considerasen vergonzoso. ¿Cincuenta mil dólares, acaso? Vaya, pero entonces un monto así realmente sería un insulto... ¡para el resto del pueblo salvadoreño!

jueves, 27 de septiembre de 2012

A otro perro con ese hueso

A diferencia de lo acostumbrado, este es un comentario de un libro que no he leído ni pienso leer.

En efecto, he evitado conscientemente el disgusto de leer “El asco” (1997), de Horacio Castellanos Moya, debido a las expectativas, reseñas, comentarios y algunas citas textuales que, en su conjunto, son “los conocimientos previos”, los cuales condicionan y fundamentan la decisión de abordar o rehusar determinado discurso.

Según tengo entendido, la esencia del libro es una catarsis o desahogo a partir de la frustración, el desencanto y -como el título mismo lo indica- el asco ante la realidad salvadoreña de la posguerra.

Narrado explícitamente con el estilo del escritor austríaco Thomas Bernhard, aparentemente esta obra hace un minucioso recuento de los aspectos más decepcionantes del país, al que no se le concede ninguna posibilidad de redención.

Hace más de medio siglo, en su “Patria exacta” (que no lo es tanto) el poeta Oswaldo Escobar Velado dio un retrato amargo que zarcea entre ciertas realidades objetivas y otras visiones más o menos subjetivas. En los años setenta, en el collage “Las historias prohibidas del Pulgarcito”, Roque Dalton dio una visión tragicómica y grotesca de la historia nacional, en su afán de desmitificar la historia "oficial". Pero aquí, Castellanos Moya fue un paso más allá, percibiendo y expresando al país como un conjunto flotante de heces fecales, del cual huye asqueado.

Ahora bien: como de actitudes subjetivas se trata, creo que el estado de ánimo de un adicto maníaco-depresivo no se puede considerar un retrato equilibrado. Uno puede estar consciente de la realidad (con todo y lo dificultoso que es conocer la verdad "objetiva") y saber que ésta no es exactamente como dice la “Oración a la bandera”, de David J. Guzmán; otra cosa, en cambio, es ponerse a vomitar purulencias en el papel con el cuento de que "esta es mi patria..." y que, además, haya quienes digan “¡hey, qué tipo tan cachimbón, cómo es de sincero!”

De cara a las diarias labores de supervivencia, no creo que el buen ánimo se construya metiendo la nariz en una sentina, como enfermizo ritual cotidiano. En cualquier caso, mejor buscarse una buena mascarilla y, cloro y manguera en mano, ver qué se hace para sanearla.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Probando programas

Cuando uno ve un programa informático bonito, ya quiere meterle mano. El Prezi permite mucha más organización espacial que el PowerPoint y, además, es gratis. Naturalmente, para probarlo hice una presentación de Balada Poética, ¿qué otra cosa podía hacer?

Posdata: la clave está en darle clic al botón "play" [►] y luego continuar con la barra espaciadora.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Cuando el análisis mata al folclore

Al escuchar "Las cortadoras", de Pancho Lara, con sus trajes típicos de bailarines/as en manta limpia, entre graciosas mujeres ataviadas con fuertes y vivos colores que prodigan sonrisas por doquier, uno se siente partícipe de tal optimismo agrícola.

¡Ya coloradeó, ya se maduró todo el cafetal!
Y las cortadoras vienen muy alegres
con sus canastitos a cortar café.
¡Miren qué riqueza, miren qué hermosura, miren qué belleza!
¡Cuanta algarabía! ¡Jesús, qué alegría en el cafetal!

Es una pena que al hacer un somero análisis histórico se nos caigan hechos añicos los símbolos patrios. Esto se lo debemos en buena parte a Roque Dalton y sus "historias prohibidas", aunque ya antes el poeta Escobar Velado había sacado los trapos sucios al sol con su "Patria exacta" (que tampoco es tan exacta, pero al público le encanta recitada casi a gritos). Así, entre uno y otro tenemos para elegir el propio apelativo: para quien gusta de lo "claro y pelado" al estilo popular, tome el de "los guanacos hijos de puta", que en su plano real es ese inmenso "panal de hombres que no saben siquiera de dónde viene el semen de sus vidas inmensamente amargas", aunque no es lo mismo ni es igual decirlo de un modo que de otro. Decida el lector cuál es el que más duele y volvamos al tema.

Repletos los delantales, las cortadoras van caminando
desprendiendo de las ramas lindos rubíes de ricas mieles.

A don Pancho Lara -también autor de "El Carbonero"- no se le puede criticar sin exponerse a recibir vilipendios por respuesta, acusaciones de ser comunista incluidas. Sin embargo, siendo como dicen que fue la realidad en las fincas de café, no lucen muy objetivas las escenas descritas en la canción de marimba. O, en todo caso, se debería reconocer cuál es el punto de vista desde donde fueron hechas: la pura ideología, que no es otro sino la del terrateniente.

Para el dueño del cafetal, los granos de café sí podían llamarse metafóricamente "lindos rubíes de ricas mieles"; pero un campesino, hombre o mujer, ¿cree usted que los vería de esa forma?

Finalmente, venga una loa y exhortación a la responsabilidad laboral:

¡Apresurémonos, llevemos ya todos los sacos de café,
que se hace tarde y hay que terminar, la tarea al atardecer!

Es que así con musiquita, hasta ganas dan de ir a cortar para hacerse de "sus centavitos". Valga que don Pancho no quiso hacer música de protesta (cosa no del todo reprochable en la época del martinato y sus derivados); si no, habría tenido que mencionar los bajísimos salarios que se pagaban en fichas válidas únicamente en la tienda de la propia finca, el tradicional maltrato y acoso de los caporales y mandadores, las inexistentes prestaciones laborales en el tema de salud, el trabajo infantil propiciado hasta por el calendario escolar de la Guanaxia Irredenta (donde las vacaciones son en los meses de corta) y otras situaciones poco dignas de orgullo patrio, por decir lo menos.

¡Qué cólera que el análisis textual destruya nuestros más queridos símbolos patrios! A estas alturas del partido, fuera de pajas, me habría gustado más ver a la majada presentando un baile de "El atol de elote" en los actos cívicos.

jueves, 16 de agosto de 2012

Novelas impacientes

Las novelas de Agatha Christie siempre me resultaron de impaciente lectura y, en cierto sentido, adictivas. Únicamente por leer alguna de ellas pasé alguna noche en desvelo en tiempos de juventud, incapacitado para soltar el libro hasta conocer la resolución del misterio. Casi un par de décadas después, el fenómeno no llega a tanto pero sí se mantiene el espíritu de leerlas lo más pronto posible, sin dejar de hacer hipótesis sobre la estelar pregunta: "¿quién es el asesino?" y sorprenderse con el cuidadoso entramado urdido por la autora, quien a pesar de utilizar una estructura similar en sus decenas de obras... ¡siempre acaba subyugándonos!

lunes, 6 de agosto de 2012

"Los Ángeles Negros" verdaderos

De la música que me acompañó en mi infancia, a través de una radiola JVC Nivico en discos de 45 y 33 RPM, destacaba la de “Los Ángeles Negros”, con canciones como “Y volveré”, “Murió la flor”, “Cómo quisiera decirte” y “Si las flores pudieran hablar”, entre otras, siendo la voz de Germain De la Fuente lo que le daba el tono distintivo, con gran expresividad lírica.

Décadas después, me encontré un CD con el título de “Grandes Éxitos de Los Ángeles Negros”, pero por alguna razón que entonces no comprendí, no sonaban exactamente como los recordaba. No era tanto por los instrumentos regrabados, sino que había en la voz un algo que acusaba cierta mezcla extraña entre el mal pasar del tiempo y un ligero malsonante cambio de timbre.

Fue hasta hace pocos días cuando encontré la explicación parcial a lo que había pasado: Germain se separó del grupo en 1974 y desde entonces la banda tuvo varios vocalistas que de una u otra forma se parecían mucho (por no decir que imitaban) al cantante original. Según dijo uno de los fundadores, esto lo hicieron “por respeto al público”, aunque a mí me parece más bien lo contrario. Por su parte, aquél siguió presentándose como “Germain y sus Ángeles Negros”, pero para entonces su voz ya no era la de antaño. Lo que aún no sé es si ese disco que tanta extrañeza me causó era de “Los Ángeles Negros” con alguno de los Germain style singers, o bien del propio Germain con su voz desmejorada.

Por eso, mejor quedemos en que “Los Ángeles Negros” de verdad son los que sonaron entre 1968 y 1974.

viernes, 3 de agosto de 2012

Validación de la fonomímica

De acuerdo a diccionario en línea de la Real Academia Española de la Lengua, el vocablo “fonomímica” existe en El Salvador y significa “arte que consiste en fingir que se habla o se canta, mientras suena un sonido previamente grabado”, aunque en televisión y cine se le conoce generalmente como playback.

Obviamente, en las presentaciones y conciertos en vivo se considera deshonesto hacer playback, aunque varios artistas pop lo hacen con el propósito de enfocarse más en otros aspectos del espectáculo: danza, efectos especiales y complicados movimientos escénicos. Sin embargo, en cualquier programa de televisión lo normal es, precisamente, la fonomímica, y resulta excepcional y a veces imposible que sea de otro modo.

Cualquiera que tenga noción de todo lo que se necesita para capturar el sonido de un grupo en vivo, especialmente si es para televisión, sabe que hay muchas horas de pruebas y ajustes previos para que todo suene como es debido. Un MTV Unplugged no se logra con solo poner a los músicos a tocar sus instrumentos frente a las cámaras. Los conciertos de medio tiempo en el Superbowl requieren de un pequeño ejército de técnicos debidamente entrenados. No hay banda ni de pueblo ni de fama mundial que se haya privado del playback como medio para difundir su música.

En las revistas y programas de televisión donde te dan espacio para presentarte, pocas veces están para exclusividades: lo usual es que llegues con tu gente, te ubiquen en el set y se proceda a la transmisión, llámese el "Combo Playero El Tunco" o los mismísimos "Beatles". Lo importante en ese caso es que la teatralización quede bien, sea creíble y logre transmitir mensajes y sentimientos a través del medio audiovisual.

El playback existe desde que se pusieron canciones en películas y se transmitieron en programas de televisión. Todos los videoclips son playbacks, por añadidura.

Si el aspecto a censurar es que hay demasiada diferencia entre el sonido de un grupo grabado en estudio con respecto a sus presentaciones en vivo, eso ya es otra cosa; pero la crítica desfavorable a la fonomímica, por el solo hecho de que se haga, realmente no tiene fundamento.

¡Son ellos!

El humor de "Los tres chiflados" pertenece a una época en donde uno se reía de cosas bastante más inocentes que las requeridas en la actualidad (un tropezón o algo absurdo como una langosta viva saliendo de la sopa para colgársele de las narices), indisolublemente unido a mi infancia de dos canales de televisión transmitiendo en blanco y negro episodios ya entonces antiguos.

Reencontrar dichos cortos cinematográficos en edades posteriores es, pues, un baño de nostalgia; sin embargo, ver una película actual con actores interpretando en una trama extendida a Moe, Larry y Curly de manera verosímil, tanto que por momentos uno cree que son ellos, es algo más que agradable.

En efecto, la película dirigida por los hermanos Farrelly (de "Loco por Mary" e "Irene, yo y mi otro yo") conserva en su pureza la esencia del trío cómico, recrea muchos gestos y escenas célebres e incluso se toma alguna licencia de humor moderno sin que le vaya mal.

Si uno es fan de los chiflados, sentirá este filme como un natural y largo episodio de aquellos memorables cortos.

lunes, 23 de julio de 2012

Bonita, exótica y un poquitín sentimentaloide.

A mis manos llegó, como una reminiscencia de cuando leía en formato físico antes que virtual, el libro “Memorias de una Geisha”, novela de Arthur Golden publicada en 1997 y llevada al cine en 2005.

Generalmente estos best sellers están construidos de tal modo que su lectura resulta bastante llevadera. Si a ello añadimos la ambientación en países y costumbres lejanos, el interés se mantiene y el avance resulta como una caminata ecológica: relajante y por ratos interesante.

Sin embargo -y no del todo para mi gusto- hay sobrada presencia de elementos del antiguo cuento maravilloso y las telenovelas actuales: la protagonista sufrida, inocente y enamorada de su príncipe azul; la malvada villana, que de algún modo recibe su merecido; y especialmente la resolución del amor platónico que no pudo ser más parecido al final de la telenovela “La Zulianita” y otras de su especie.

Tengo entendido que la película recibió muchos premios por ambientación de época, vestuarios y decoración, por lo que la veré con ojos de espectador pictórico. El tiempo transcurrido a través de las 551 páginas resultó ameno y funcionó, además, como recurso de puro entretenimiento.

Me quedan en el recuerdo dos frases, no tanto por estar de acuerdo como por su capacidad para generar conversación y debate:

"Las esperanzas son como los adornos del pelo. De joven se pueden llevar demasiados. Pero cuando envejeces, tan solo uno ya te hace parecer tonta."
(Mameha, página 379).

"Nadie es capaz de hablar honestamente de sus sufrimientos hasta que ha dejado de sentirlos."
(Sayuri, página 537).

Del trasfondo de la cultura machista, mejor ni hablemos, que a eso le llaman "tradición" y capaz se echa a perder el goce estético.

lunes, 16 de julio de 2012

El apoyo a la Sala de lo Constitucional

En la crisis político-jurídica generada por la desobediencia legislativa a los fallos de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, la dirigencia del partido FMLN ha dicho insistido en afirmar que la Sala es de derecha y, por lo tanto, toda defensa viene de "la oligarquía" y sus organizaciones tradicionalmente abanderadas, como ANEP y FUSADES.

Dicha afirmación es falsa.

A la Sala de lo Constitucional también la defienden muchas otras organizaciones y sectores que para nada son "de derecha", quienes piden que se acaten sus fallos conforme al artículo 183 de la Constitución Política de la República de El Salvador. Acá están los principales enlaces que lo demuestran:

Si después de leer estas posturas -y otras como las de FESPAD, IEJES, varias asociaciones de jueces y abogados, etc.- usted aún sigue repitiendo "¡son de derecha, son de derecha!", entonces ¿qué caso tiene intentar cualquier argumentación?

domingo, 15 de julio de 2012

¡Cuidado: estúpido al volante!

La canción “El último beso” es un cover del tema “The last kiss”, escrito por Wayne Cochran y popularizado en inglés por Frank Wilson & The Cavaliers a mediados de la década de los sesentas, tanto como su versión en español que cantó el mexicano Polo y muchos otros.

En su forma original, el protagonista llora la muerte de su amada:

Well: where, oh, where can my baby be?
The Lord took her away from me!
She's gone to heaven, so I got to be good,
so I can see my baby when I leave this old world.

La causa fue un accidente automovilístico descrito así:

We were out on a date in my Daddy's car,
we hadn't driven very far,
there in the road, straight ahead,
the car was stalled, the engine was dead.
I couldn't stop, so I swerved to the right,
never forget the sound that night:
the crying tires, the busting glass,
the painful scream that I heard last!

Nótese que la causa del accidente son puras fallas mecánicas “the car was stalled, the engine was dead, I couldn’t stop.”

En cambio, en la versión en español los hechos se presentan de una manera totalmente distinta. El análisis de la letra circula por internet y vale la pena hacerle una paráfrasis, con el solo fin de mostrar su nivel de estupidez y descaro.

Íbamos los dos al anochecer,
oscurecía y no podía ver.
Yo manejaba, iba a más de cien,
prendí las luces para leer,
había un letrero de desviación,
el cual pasamos sin precaución,
muy tarde fue y al enfrenar
el carro volcó y hasta el fondo fue a dar.

Con semejante confesión, este tipo debe estar en prisión, condenado a muchos años por homicidio culposo. Ir a más de cien kilómetros por hora en la oscuridad y sin luces: ¡vaya conductor temerario!

Considerando la situación, el coro que se repite es un insulto a la inteligencia:

¿Por qué se fue y por qué murió,
por qué el Señor me la quitó?

¡Mira qué descarado!: echarle la culpa a “el Señor” de sus acciones irresponsables.

Se ha ido al cielo y, para poder ir yo,
debo también ser bueno para estar con mi amor.

Bueno: ¡en la cárcel tendrás varios años para hacer méritos, imbécil!

Y pensar que millones de personas han cantado por décadas esta canción como un "himno al amor". ¡Por eso estamos como estamos!

sábado, 14 de julio de 2012

¡De vuelta al estadio!

No recuerdo exactamente cuál fue el último año que fui al estadio, pero aquello debió ocurrir hacia 1990, cuando los jugadores emblemáticos del C.D. Águila eran Güelmo y Carreño; del Firpo, Toro y Cienfuegos; y del Alianza, Kin Canales y Palacios Lozano. Al Estadio “Las Delicias” iba a ver los partidos del ADET y aquello parecía en ruinas.

Esta tarde volví a los graderíos, para ver el debut del Santa Tecla F.C. en primera división, recibiendo al Isidro Metapán, que en los últimos años ha dominado los torneos.

La grama es artificial (dicen que costó medio millón) y hay muchas mejoras en las instalaciones, en comparación con lo que recuerdo. Estaba lleno, calculo que había unas cinco o seis mil personas. Fueron dos horas entretenidas en que se vieron las cosas típicas en los estadios: gritos y celebraciones en cada gol, puteadas por los errores, apodos ingeniosos (como gritarle “Tortuga Embrocada” al entrenador rival), uno que otro “¡huuuy!” en las acciones de peligro, insultos constantes y gratuitos para este o aquel (las interjecciones usuales son, ya se sabe, “¡culeeero!” y “¡puta, qué mierda!”, pero hasta ahí nomás), cerveza y cigarro por aquí y por allá, caras de “¿quién es ese bicho?” (porque nadie conoce a los jugadores locales) y hasta un bolito espontáneo invadiendo el terreno de juego, con pescozada policial por epílogo; en fin: lo que es ir al estadio.

Del Santa Tecla F.C. sé decir lo siguiente: no tuvo posesión del balón; en cambio, mostró rapidez en el contragolpe y, con un poco más de confianza, hay jugadores que pueden darle cierto respeto. Eso sí: la afición no perdona en sus aplausos y abucheos, especialmente si el sobrino del entrenador argentino no está acertado y para colmo falla el penal que pudo ser el de la victoria.

Al final, resultó una bonita experiencia que espero repetir (sin riesgos para mi integridad física) cuando nos visite el Águila, el Alianza y el FAS.

¡Ah, por cierto: quedamos 2-2!


Posdata: en prueba y testimonio de lo dicho, anexo esta fotografía que encontré en el muro del señor alcalde, donde se me ve en primera fila, justo a la par de la baranda, vestido de color café y con una cachucha negra.

domingo, 8 de julio de 2012

No, perrito: ¡la vida sigue!

Esta película en Imdb.com tiene 8.1 de rating y puede que esa elevada nota provenga de la más absoluta sinceridad popular, pues es una de esas historias que suelen gustarle al común de las gentes, pero estoy en fundamental desacuerdo con el mensaje de “Hachiko: a dog’s story” (2009, titulada en español “Siempre a tu lado”).

La maduración, entre otras cosas, consiste en aceptar los hechos de la vida y de la muerte, no quedarse enclavado de modo permanente y enfermizo en ese tipo de recuerdo que entristece y tiñe de luto permanente la existencia de quienes le sobreviven. Si pasados diez años del fallecimiento natural -no trágico, no cruel- de una persona, sus familiares continúan con el mismo pesar y aspecto sombrío como si hubiera sido ayer mismo, ¿qué hemos aprendido?

El mejor homenaje a un ser querido que partió es honrar su memoria recordándole con dulzura, teniendo la satisfacción de haber convivido de la mejor manera y haber hecho por él o por ella lo mejor posible mientras estuvo con nosotros, continuando con alegría nuestros mejores proyectos y utopías.

Eso del luto permanente, la tristeza elegíaca, la lamentación constante y el perpetuo suspirar no es fidelidad edificante, sino la negación de la propia existencia o un refugio del vacío vital que nos consume. Y eso no puede ser bueno.

viernes, 29 de junio de 2012

Manipulación alfanumérica

De la pegadiza y tradicional cola en los bancos de antaño, con el respectivo par de horas de espera, pasamos hace unos años al tiquete con número correlativo, que permitía esperar no necesariamente de pie los engorrosos trámites a los que uno se ve sometido.

Sin embargo, de unas semanas para acá la cosa ha cambiado, no sé si para bien o para mal.

Antes, en la pantalla electrónica uno podía ver qué número se estaba atendiendo, por ejemplo un sofisticado “6”, y sentir la honda decepción al leer un burlón “84” en el papelito oficial que acreditaba el turno propio.

Ahora, en cambio, el orden de llamada va así: C-145, R-023, Q-001, B-054. No hay manera de saber cuántos faltan para el ansiado llamado y ¡ay de quienes intenten averiguarlo!

No sé si de por medio habrá habido un estudio psicológico-industrial para determinar que tal desconocimiento contribuye a evitar el estrés propio de toda cuenta regresiva. Quizá sea para "disciplinar" a la gente que llega a tomar un número y se retira a hacer otras diligencias para regresar después y aprovechar mejor el tiempo.

Mas por lo que sea, a algunos nos crispa los nervios el estar escuchando combinaciones alfanuméricas que bien podrían salir de una mente calenturienta del tipo “según como se le van ocurriendo”, sensación que es más angustiosa después de la primera hora de espera en donde, además, uno ve o cree ver a personas que, habiendo entrado después, son atendidas primero, quizá por el tipo de trámite, pero en todo caso antes que uno.

Lo peor de todo es que si uno busca una actividad edificante para pasar la espera, como leer un buen libro… ¡lo más probable es que se pierda el turno sin siquiera saberlo!

viernes, 22 de junio de 2012

A mis maestros

No me resulta difícil hacer una lista de maestros gratamente recordados y creo oportuno expresarlo en este día que se celebra en su homenaje. Los ha habido muy buenos, regulares en sentido normal y también muy malos, pero como uno es quien selecciona qué recuerdos quiere tener, me quedo con los primeros.

De mis años en el colegio "Champagnat" puedo mencionar al Hermano Rufino Idiazábal (1909-2002), un señorón navarro con absoluto aspecto de abuelito regañón, y al profesor Santos Baltasar Moreno, de quien ya comenté una anécdota antes en este blog, hombre bajito de estatura pero con sabia vocación; y por supuesto a Gustavo Granadino, director técnico del grupo musical en que estuve durante varios años.

De mi bachillerato industrial (opción electromecánica) en el Colegio Salesiano "Santa Cecilia" recuerdo al Teacher Méndez, no por sus teorías conspirativas anticomunistas en las clases de sociales, sino por su devoción hacia las artes clásicas y su incansable promoción cultural; a Billy Quiteño, mi entrenador de baloncesto en la categoría Juvenil "A", a quien agradezco su paciencia y voto de confianza deportivo; y al profesor Rafael Andino, especialista en física y matemáticas, quien supo conectar con nosotros, que no éramos precisamente alumnos dóciles.

De mis tiempos universitarios en la UCA, el reconocimiento es para quienes fueron los pilares de la carrera de Letras: Ana María Nafría, don Paco Escobar y don Lito Rodríguez, quienes son referencia ineludible en cuanto a teoría y práctica.

Sin embargo, mis verdaderos maestros siempre estuvieron en casa, pues mi padre Rafael Góchez Sosa y especialmente mi madre Gloria Marina Fernández fueron el mayor ejemplo de abnegación, haciendo jornadas maratónicas que incluían fines de semana, a fin de sacar adelante el Liceo Tecleño, en donde invirtieron un cuarto de siglo de sus vidas. Es por ellos que la profesión docente nunca me fue extraña y siempre supe valorar más allá de la sola remuneración (¡que también es justa y necesaria!).

Por todos ellos es que me gusta el Himno al maestro, visión idílica de la profesión y ciertamente con lenguaje de ese que antes se llamaba "genérico", pero ¿qué seríamos sin las utopías?

miércoles, 23 de mayo de 2012

El Moog más suave

Por Google (doodle) me enteré de que el 23 de mayo es el natalicio de Robert Moog, creador de los célebres (y visualmente escandalosos) sintetizadores de finales de la década de los 60's. Muchos grupos pop y algunos intérpretes como Wendy Carlos (en el álbum "Switched on Bach") le dieron uso intensivo. Curiosamente, los Beatles lo utilizaron en tres o cuatro piezas del álbum Abbey Road, siendo una de las más suaves y finas "Here comes the sun"

En las primeras notas se puede escuchar de fondo, poniendo atención a la figura de la guitarra a la cual se une un leve zumbido armónico la segunda vez, para quedar como una lejana sirena que se desvanece antes de que comience a cantar George Harrison.

Hacia los 1:30 minutos comienza una serie de repeticiones de otra figura musical, (la base del coro "Sun, sun, sun, here it comes!"), siendo a partir de la tercera cuando se incorporan distintos timbres de Moog, en sus tonos más metálicos.

Finalmente, en los 2:10 minutos -para la última estrofa- queda como una especie de silbido que permanece hasta el final. ¡Muy bonito!

viernes, 18 de mayo de 2012

La imagen de la imagen

Hace algunos días, explicándoles a mis alumnos/as de séptimo grado el concepto de la imagen en el tema de las figuras literarias, puse de ejemplo el último verso del poema "Árbol de fuego", de Alfredo Espino.

Bajo un jardín de celajes
al verte estuve creyendo
que ya el sol se estaba hundiendo
debajo de tus ramajes.

El día de hoy se produjo un fenómeno atmosférico conocido como "halo solar" y mi compañero de trabajo Luis Jovel, del área de ciencias naturales y gran aficionado a la fotografía, tomó la impresionante foto que engalana esta entrada. Casi cien años después, esta imagen de la imagen del Poeta Niño vale tanto como esas sublimes palabras.

sábado, 12 de mayo de 2012

No a cualquier costo

Me parecen loables los diversos intentos que se han hecho por popularizar la música académica y llevarla hasta las masas.

De los que conozco, el más consistente fue el maestro hispano-argentino Waldo de los Ríos, quien se dio a la tarea de hacer unos como resúmenes de sinfonías y óperas, a fin de ajustarlas al tiempo estándar de la música pop, añadiéndoles batería, bajo eléctrico, guitarras rasgueadas y algunos otros sonidos familiares al oído de las multitudes, siendo su pieza más famosa el "Himno a la Alegría", de Beethoven, lanzado en 1969 con la voz de Miguel Ríos.

Otro que tuvo mucho éxito fue el maestro Louis Clarke en la década de 1980 con "Hooked on classics", una ensalada de trozos emblemáticos a ritmo disco.

Seguramente ambos fueron criticados en su momento por ser una especie de blasfemos musicales, pues al mutilar las piezas o mezclarlas sacándolas de contexto se estaría atentando contra su integridad estética; no obstante, incluso sus más enconados opositores deben reconocer que muchísimas personas se iniciaron en el mundo de la música sinfónica gracias a los puentes que tendieron ellos.

Dicho lo anterior y trasladándome al contexto local, veo con simpatía los esfuerzos de los músicos y directores filarmónicos nacionales por acercar este género al público poco ilustrado y frecuentemente con el oído musical aturdido, cosa que logran con la ejecución de piezas clásicas relativamente accesibles o bien con la interpretación de piezas populares con instrumentos de abolengo.

Sin embargo, en lo que no estoy de acuerdo es en pagar cualquier costo por la popularidad, como ir a tocar en locales inadecuados o con audiencias-turista platiconas y desconcentradas, hacer con el público dinámicas "participativas" que acaban en relajo, o convertir la orquesta en un mariachi gigantesco o un mega-combo ruidoso donde cualquiera se sube al escenario a pegar de gritos, como ya ha sucedido en algunas ocasiones.

viernes, 20 de abril de 2012

¡El Imposible aún me es posible!

La expresión que irradia de mí -al tiempo que reposo sobre una enorme roca en el río Guayapa, dentro del Parque Nacional "El Imposible", con el fondo escénico de mis alumnos/as de este año- traduce exactamente la satisfacción de supervivencia a la primera parte de la caminata y el posterior baño en esas frescas aguas puras y cristalinas. El aspecto de casi absoluta extenuación en la escalada de regreso afortunadamente no quedó registrado, pero debió ser como aquel dicho rural que utilizaba mi abuelita: "ya no puede ni con la carta de venta". Y eso que me preparé con semanas de anticipación.

domingo, 8 de abril de 2012

De Titanes y titancitos

En 1971, a mis cuatro años de edad, descubrí “Titanes en el ring”, un programa argentino de lucha libre concebido por Martín Karadagián, que pasaban semanalmente por una de las dos estaciones de televisión de aquel entonces. El show duraba una hora y en él desfilaban banderas y nacionalidades, un auténtico muestrario de estereotipos (no exentos de sutiles toques ideológicos), con Rodolfo Di Sarli en la narración y el disco LP de Vlady, su orquesta y coro.

Martín Karadagián se presentaba como armenio, era el eterno campeón y, curiosamente, gozaba de gran popularidad pese a la imagen de tramposo (e ingenioso) que se había creado. Tenía un secretario, Joe Galera, de levita y un bastón con el que aporreaba a los rivales en cuanto estaban cerca del borde del cuadrilátero. "El casto Martín" era acosado por ricas y hermosas viudas a quienes rechazaba sin más explicación que no cedería “ni ante su belleza ni ante su dinero”.

Su combate más esperado y memorable fue, sin duda, contra La Momia, “luchador sordomudo, es más fuerte que el acero, es el paladín de la justicia, La Mooomiaaa…”. Luego de cuarenta minutos de lucha sin cuartel, en la que Martín había sobrevivido a la extraordinaria fuerza sobrenatural de su rival gracias a que cada cierto tiempo le daba golpes en el coxis, que era su “punto débil”, el combate terminó sin decisión cuando Martín le quitó las vendas a La Momia, debajo de las cuales apareció una horrible y desfigurada cara que horrorizó a todo mundo, comenzando por él.

El personaje con quien yo me identificaba era el Caballero Rojo, atlético enmascarado diestro en lanzarse desde la tercera cuerda y hacer llaves magistrales. Su canción lo definía como alguien para quien “el honor de vencer es su premio / combatir como un gran caballero / la verdad, la justicia es su sueño / y en la lucha ser siempre primero”, todo en métrica y rima asonante.

Otros personajes interesantes eran Don Quijote y Sancho Panza, el primero encargado de recibir fenomenales palizas mientras el segundo se tiraba de los cabellos hasta que no podía más y acometía a panzazos a sus rivales. Su canción era, por cierto, de las más bonitas y nostálgicas en la parte instrumental. Ya en una entrada anterior hablé del Mercenario Joe, construido sobre la imagen del guerrillero internacionalista Ernesto “Che” Guevara. La alegría del gitano Ivanoff y su corte festiva es también memorable, tanto como interesante la personalidad de commendatore Benito Durante, italiano de obvias similitudes con Mussolinni, que no obstante era bastante aplaudido. El campeón argentino era “El Ancho” Rubén Peuccelle, cuya música de malambo le daba un fuerte toque de identidad nacional.

Otros estereotipos de nacionalidades eran el español José Luis (¡vaya nombre más apropiado!), el coreano Sun (especialista en rudas artes marciales), el árabe saudita Tuffic Memet (que entraba tirando arena en los ojos), el alemán Otto (gordo, con pantalones cortos, tirantes y monóculo) y, por supuesto, el vasco Gipuzkoa (vapuleado hasta que se quitaba la camisa y aparecía la enjundia).

También estaban los personajes pintorescos como Pepino, el payaso, y su auxilio oportuno Súper Pibe (que siempre acababan echándole el dos contra uno al rival, a pedido del público); el extraterrestre Yolanka, que a veces ganaba con su pistola de rayos paralizadores; STP, un corredor de fórmula uno que siempre entraba con todo y vehículo hasta el ring; el Cavernario, que no podía tener un aspecto más salvaje; y los hippies Jimmy y Hear, con todo y chicas.

¿Y los titancitos?

Pues bien: estando en parvularia (la preparatoria), en cierto acto público colegial se nos ocurrió presentarnos como los Titanes en el Ring. Estábamos muy ilusionados y, en nuestras mentes de infantes, todo iba a salir como en el programa. Los disfraces eran bastante aproximados, pero en general se entendía quién era quién. Sin embargo, ya por iniciar nuestra presentación, yo estaba algo preocupado porque nadie nos había dado el libreto, es decir, quién luchaba contra quién. A la hora de anunciarnos, nos pusieron a todos en batalla campal sobre un par de colchonetas. En ese momento emergió el talento actoral e improvisador de la manada de chiquillos y comenzamos un zafarrancho sin orden ni concierto, que acabó con varios golpes no demasiado graves y el compañero que hacía de La Momia con las “vendas” de papel hechas trizas y, a decir verdad, bastante expuesto y muy molesto.

Es decir... ¡tuvimos éxito!

miércoles, 4 de abril de 2012

El Cafetalón de ahora

De niño y joven, solía ir al Cafetalón de Santa Tecla a hacer ejercicios aeróbicos. La pista que rodeaba las canchas era tierra blanca, con piedrecillas que hacían dolorosa alguna caída. El paso por el cementerio de la ciudad era como atravesar una vereda y la posibilidad de sufrir un robo no era del todo descabellada, dados los matorrales circundantes y la sensación de abandono del lugar. Estas y otras características también lo hacían propicio para ciertas parejas furtivas que... ¡en fin!

Este día aproveché la vacación -y la necesidad de prepararme físicamente para cierta aventura ecológica en días venideros- para volver al lugar.

Es otro mundo.

La pista está pavimentada, hay cuidada iluminación y varios jardines y, a la par, está un complejo recreativo con varias piscinas, además de contener espacios para el ejercicio y diversión infantil y juvenil. La procesión de gente andando o trotando de un lado a otro es notable a tempranas horas del día. Se ve maquinaria en obras para mejorar o edificar canchas e instalaciones y los otrora chalecitos destartalados de la zona ahora son restaurantes y pupusódromos bastante bien equipados. Se ve menos basura tirada en el suelo que en el resto de la ciudad, entre otras cosas porque hay basureros colocados a regulares intervalos.

Francamente, de no ser por las ocupaciones propias de la condición plebeya, uno se quedaría allí todo el día. Lo mejor de todo es que es de uso público.

viernes, 30 de marzo de 2012

De pensiones y dineros perdidos

El antiguo sistema previsional del ISSS y el INPEP funcionaba como un gran cuchumbo colectivo. Se llenaba del dinero de los asalariados/as y de allí se tomaba el dinero que recibían las personas jubiladas. Según nos han dicho, este sistema colapsó cuando las entradas se hicieron menores que las salidas, debido a que aumentó la cantidad y la expectativa de vida de las personas en situación de retiro.

En 1996 se creó el nuevo sistema previsional. En él, cada persona tiene una cuenta individual, de donde saldrá su pensión llegado el momento. Entretanto, ese dinero es administrado por empresas que pueden invertir en diferentes rubros para obtener rentabilidad, por lo cual ahora cobra el 2.2%.

Aunque hubo algunas personas que quedaron en el antiguo sistema, la mayoría fueron traspasadas al nuevo, con todo y las cotizaciones que habían hecho hasta el momento. Sin embargo, este dinero es teórico, pues el traspaso efectivo aún no ha sido completado, probablemente porque ese dinero ya no existe. ¿Fue por la quiebra del sistema? ¿Fue porque los gobiernos de las décadas de 1970 y 1980 fueron tomando prestado del fondo previsional sin que hasta el momento se haya reembolsado? ¡Vaya usted a saber!

Por otra parte, hasta ahora las nuevas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) estaban obligadas a comprar bonos estatales por un valor de hasta el 30% de los ahorros de los cotizantes, pero ese porcentaje fue aumentado a finales de marzo de 2012 hasta un 45%, que se hará efectivo gradualmente.

En términos muy simples, el Estado no tiene el dinero en efectivo de las cotizaciones acumuladas en el antiguo sistema y además se aumenta el porcentaje que puede tomar prestado del nuevo sistema.

La pregunta es cómo hará para pagar estas deudas.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Del verdadero Shakespeare (y no tan "in love")

Hace ya varios años descubrí el debate académico entre escépticos y tradicionalistas acerca de la identidad de William Shakespeare, convenciéndome de que el autor de las obras atribuidas al bardo de Stratford fue en realidad Edward De Vere, 17º conde de Oxford. En aquella época publiqué un artículo-reseña al respecto, en la Revista Dominical de La Prensa Gráfica y después incluí el material en mi libro de la materia Lenguaje y Literatura para primer año de bachillerato.

Hoy me encuentro con “Anonymous” (2011), una película dirigida por Roland Emmerich que da por cierta la postura oxfordiana y desarrolla además otros elementos relacionados con las conspiraciones en los círculos de poder de la época isabelina, tomándose algunas licencias históricas en función del drama.

Ya que el tema me parece interesantísimo, me limitaré a declarar mi agrado por la película y, a fin de respetar la fuente, transcribo parte del comunicado de Shakespeare Oxford Society al respecto del filme:

The Society is pleased to know that this stunningly visual and intellectually stimulating cinematic inquiry into the true identity of the writer William Shakespeare will now be more widely known.

The Society completely supports the conclusion that Edward de Vere, the 17th Earl of Oxford, was the man behind the pseudonym “William Shakespeare.” Of course Roland Emmerich and the screenwriter John Orloff took cinematic liberties with history in creating the film but that’s what storytellers do.

www.shakespeare-oxford.com

sábado, 17 de marzo de 2012

I'm sorry, Mr. Goldman.

Bien dicen que "buena película y buen libro casi nunca coinciden" y que "no se debe intentar arreglar lo que no está descompuesto". La película “The Princess Bride” es una joya, basada en la obra homónima de William Goldman. La novela es, sin embargo, insoportable.

Lo que en la película son simpáticos recursos de brechtianos de distanciamiento al intervenir el Abuelo narrador y el Nieto oyente, en el libro son intervenciones constantes del propio autor que, si bien en los primeros capítulos pueden tener algo de gracia, se vuelven digresiones empalagosas e incluso desesperantes. Por otra parte, la gracia, encanto y misterio de los personajes en pantalla no brotan de los párrafos: son méritos del celuloide.

Como guionista cinematográfico, Goldman es bueno y su trayectoria lo comprueba: dos premios Oscar por “Butch Cassidy and the Sundance Kid” (1970) y “All the President’s Men” (1976), además de nominaciones diversas por “Misery” (1992), entre muchas otras. Es cierto que la novela fue previa a la película, pero en ésta Goldman se combinó con un buen director, Rob Reiner, y entre ambos supieron colocar el material en la pantalla.

Es cierto que muy pocas personas en el mundo habrían resistido la tentación de dar a conocer la novela en la que se basó una película exitosa, pero... mejor lo hubiera dejado así. Que tiene buenos pasajes, claro está, pero ya con los previos, los medios y los finales, cambia la cosa. Lo peor para mi sensibilidad de lector es el terrible intento de insinuar una segunda parte, "El Bebé de Buttercup". Así pues, paso página y me quedo con la resplandeciente película.

viernes, 16 de marzo de 2012

Riñones

Las marcas de huellas sobre el piso son imágenes de riñones. Estaban en la ruta que conduce a las unidades de diálisis y hemodiálisis y fueron colocadas en el Hospital Médico Quirúrgico del ISSS a propósito del Día Mundial del Riñón. Por una parte, es un detalle simpático ver los riñoncitos allí; sin embargo, desde la perspectiva del paciente no estoy totalmente seguro de la percepción, ya que son precisamente esos órganos los que, habiendo fallado mayoritaria o totalmente, requieren de los tratamientos pertinentes.

En cualquier caso, de acuerdo a la información disponible, en años recientes los padecimientos renales han aumentado significativamente en la región mesoamericana y quien no tiene la prestación laboral del ISSS realmente lo tiene muy difícil en el sistema público de salud, pues son pocas las personas que gozan de una posición económica que le permita sufragar los altos costos del tratamiento en hospitales privados.

Muchas personas tienen la opción de recibir un trasplante renal pero no muchos hay donantes. Tengo entendido que no hace mucho se hicieron gestiones para posibilitar el trasplante de riñón de alguien que ya falleció, lo que se conoce como “donante cadáver”, pero la burocracia o el desinterés de funcionarios y políticos todavía no agiliza este trámite.

Un detalle que me resultó extrañamente curioso fue que, allí donde esperan familiares y pacientes, dan charlas de prevención y detección de la insuficiencia renal. La enfermera dijo: “ustedes se preguntarán para qué damos estas charlas, si ya estamos enfermos; pues bien: es para que otras personas a quienes queremos y apreciamos puedan evitar este padecimiento”.

Y es cierto.

jueves, 15 de marzo de 2012

Apuntes sobre homosexualidad y homofobia

Este artículo no es un alegato a favor del matrimonio homosexual ni tampoco una apología o promoción de la homosexualidad, pero sí expresa rechazo a la homofobia.

- A qué viene esto

Hacia el final del periodo legislativo salvadoreño 2009-2012 y en vísperas de las elecciones, organizaciones conservadoras lanzaron una campaña mediática pro ratificación de una reforma constitucional que definiese el matrimonio como la unión legal entre un hombre y una mujer “así nacidos”. Su intención era blindar cualquier posibilidad de matrimonios entre personas homosexuales o transexuales, pese a que el Código de Familia ya tiene esta restricción y no ha habido ninguna iniciativa orientada a modificar dicha norma.

El tono de los artículos de opinión publicados en los medios locales tuvo bastante de prédica religiosa, mucho de argumentación moralista y, en algunos casos, furibundas diatribas contra la homosexualidad en sí misma y las personas que la practican.

El presente artículo busca aclarar algunos conceptos básicos que se manejaron en tal contexto. No es un alegato a favor del matrimonio homosexual ni tampoco una apología o promoción de la homosexualidad. Sin embargo, sí expresa rechazo a la homofobia.

- Quién es qué

Una persona homosexual es alguien que siente atracción erótica por alguien de su mismo sexo, pudiendo ocurrir que dicha atracción se desarrolle y exprese a través de relaciones sexuales íntimas.

El hombre homosexual es “gay” y la mujer homosexual es “lesbiana”. Sin embargo, también existen las personas bisexuales, que son quienes pueden tener prácticas heterosexuales -es decir, con el sexo opuesto- u homosexuales. La persona transexual es quien se siente psicológicamente del otro sexo y se comporta así, llegando en ocasiones a recibir tratamientos hormonales y hasta intervenciones quirúrgicas para modificar su cuerpo.

No obstante las diferencias apuntadas, el término “homosexualidad” suele utilizarse de modo genérico para referirse a gais, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Ante esta realidad humana, hay quienes tienen una actitud llamada "homofobia", que es la “aversión obsesiva hacia las personas homosexuales” (en el amplio sentido, como se explicó en el párrafo anterior).

Así pues, una persona homofóbica es alguien heterosexual, hombre o mujer, que siente esta aversión (es decir, “rechazo o repugnancia”, incluso “asco”) y además la siente de manera “obsesiva”, es decir, como una “idea fija o recurrente que condiciona una determinada actitud”.

- Antes y ahora

Históricamente, la homosexualidad ha sido rechazada y condenada en la mayoría de culturas, por lo que puede afirmarse que la homofobia ha sido una actitud bastante común y, hablando en sentido estadístico, muy “normal”. En Latinoamérica y en particular en El Salvador, la cultura heredera de la tradición judeocristiana ha producido una idiosincrasia fuertemente homofóbica.

En esta parte del mundo, es hasta la segunda mitad del siglo XX que la percepción de la homosexualidad comienza a cambiar, debido a la realización progresiva de estudios profesionales psicológicos y psiquiátricos sobre la sexualidad humana. Uno de las consecuencias más relevantes de este cambio es que en 1990 la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental, tal como había hecho la Asociación Americana de Psicología a mediados de la década de 1970.

En este mismo sentido, la lucha por los derechos civiles de diversos grupos marginales, en el contexto de la promoción universal de los Derechos Humanos, ha ido ganando grados de respeto y tolerancia para las personas homosexuales en varios lugares del orbe.

No obstante lo anterior, en el siglo XXI hay muchos países en el mundo donde la homosexualidad aún se persigue y castiga fuertemente como un delito. En El Salvador no es una ofensa a la ley civil, pero sí es condenada como pecado por las religiones mayoritarias y, en la realidad cotidiana, es rechazada de diversas maneras, incluyendo la violencia y el asesinato.

- Los prejuicios

Un prejuicio es una “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal". De la homosexualidad no se habla sino a través de la burla o la condena. Históricamente las personas homosexuales se han ocultado (como se dice, “en el closet”) o, por el contrario, se han mostrado desafiantes asumiendo el papel de lacra social que se les ha asignado.

Algunos prejuicios comunes acerca de las personas homosexuales es que son por sí mismas promiscuas, traumadas y acosadoras. Obviamente, si los únicos homosexuales que se han visto son los travestis que prostituyen en las calles, es fácil llegar a esta conclusión y generalizarla; sin embargo, existen muchos gais, lesbianas y bisexuales que viven ocultando o disimulando su orientación sexual y que no necesariamente tienen estas características, como cuentan quienes los conocen personalmente (sin que necesariamente hayan tenido intimidad). En este orden, si la masculinidad heterosexual se definiera por una muestra parcial, también habría que concluir que todo hombre latinoamericano es un macho promiscuo, traumado y acosador.

La portación y transmisión de enfermedades venéreas y el sida es otro prejuicio común, tanto así que hay quienes, desde su ceguera religiosa, llegan a afirmar que éstas son un castigo divino por su depravación; sin embargo, este tipo de enfermedades afecta tanto a homosexuales como a heterosexuales.

Ojo: no se trata de poner en superioridad o inferioridad per se a las personas homosexuales, tan solo aclarar que las características que se les adjudican también cabe aplicarlas a heterosexuales, en donde se revela que son, precisamente, prejuicios.

- Ese tema desagradable

La condena y repulsión contra la homosexualidad masculina seguramente se basa en la condena y repulsión del sexo anal, si bien hay personas heterosexuales que también lo practican. Realmente esa parte del cuerpo no está biológicamente preparada para tal fin, por lo que en este sentido no es natural. Hay argumentos médicos que explican los varios riesgos para la salud de la pareja receptora, incluso teniendo la debida información y precauciones.

Sin embargo, a pesar de no estar de acuerdo con esto, opino que la decisión de practicar o no tal variante corresponde en última instancia a la conciencia de cada quien en el pleno ejercicio de su libertad y su responsabilidad adultas.

- En síntesis

Pese al morbo y la inveterada costumbre de las gentes de ayer y hoy, soy de la opinión que cada pareja adulta tiene el derecho de decidir en común acuerdo cómo vivir su sexualidad y, además, que de esa opción no se pueden derivar automáticamente conclusiones sobre sus valores humanos, pues la calidad de persona se define por el tipo de relaciones familiares, fraternales, vecinales, laborales y ciudadanas que alguien establezca.

domingo, 4 de marzo de 2012

Públicos indómitos

“La música de Wagner me gusta más que ninguna otra. Es tan ruidosa que se puede hablar todo el tiempo sin que otras personas oigan lo que se dice. Eso es una gran ventaja, ¿no le parece, señor Gray?”

Lady Wotton en "El retrato de Dorian Gray", capítulo 4.

La palabra “audiencia”, referida al público que asiste a un acto o espectáculo, tiene en su raíz el vocablo latino “audio”, que significa “oír”.

¿Tan difícil es ser parte de ella?

No, no me refiero al caso de un artista que se plante espontáneamente en la acera o a mitad de un parque y pretenda que la gente interrumpa sus actividades para cubrirlo de gloria, aplausos y de monedas. Estoy hablando de presentaciones que se desarrollan en lugares tradicionalmente destinados a tal fin, sean auditorios, cines, teatros o salas de conciertos, adonde se supone que la gente acude con el propósito de escuchar.

El artista sabe que las reacciones ante su obra pueden ser diversas, tanto de aceptación como de rechazo, y todo comentario posterior a su recepción es legítimo en la medida que responde a las preferencias o gustos. En el mejor de los casos, si el público ya conoce la canción, le enerva y desea palmearla o cantarla en coro multitudinario, será la realización plena; pero si no, lo único que el ejecutante pide es que se le tenga en consideración, es decir, que se le atienda y escuche en respetuoso silencio, para lo cual solicita “unos minutos de su amable atención”.

Este gesto aparentemente tan sencillo es tarea cada vez más difícil en la Guanaxia Irredenta.

Tal fea costumbre se manifiesta en personas de toda condición y edad, y las formas son vulgarmente simples pero insólitamente absurdas.

En el largamente esperado concierto de Silvio Rodríguez en el país, había uno que estaba narrando vía teléfono celular su estadía en el Estado “Mágico González”, con conversaciones tales como “¡sí, ahorita está cantando ‘Ojalá’!”. A menos que tuviera doble sentido auditivo, dudo mucho que haya podido escuchar al cantautor cubano.

No creo que pegar gritos histéricos sea compatible con apreciar letras y música de cualesquiera grupos, sean o no masivamente populares. En otras latitudes y tiempos, eso ya les resultada frustrante y desagradable a los Beatles en sus últimos conciertos, allá por 1966.

En presentaciones teatrales de calidad diversa hay quienes llegan a ocupar las butacas, a veces pagando, solo para conversar durante toda la función y aplaudir cuando finaliza, como si se hubiesen enterado de algo. Si en un cine ya es molesto, a pesar de los miles de watts de potencia de los altoparlantes, tanto más donde la actuación es a viva voz o incluso con amplificación moderada.

Hace algunos años, el Dr. Germán Cáceres, director de la Orquesta Sinfónica, suspendió un concierto en el Teatro Presidente, justamente indignado por el creciente ruido ambiental de conversaciones y cierta gritería propia del patio de juegos de una guardería.

Yo mismo, en cuanto organizador, estuve a punto de emular ese gesto en un concierto con varios grupos invitados, donde tuve que hacer cuatro exhortaciones desde las más sutiles, indirectas y diplomáticas, hasta otras más enérgicas en diversos momentos, ya que la masa no se daba por enterada.

La pregunta retórica por la cual escribo estas líneas con ánimo de Pedro Picapiedra (“¡me hierve el buche de gusanos!”) es la siguiente: si no es para escuchar la música, ¿para qué *** llegan? No es el caso que en principio oigan, luego les disguste y en consecuencia hasta entonces pierdan la atención. No. Es que ni siquiera lo intentan.

¿No hay acaso otro montón de espacios libres y gratuitos para platicar a su gusto, sin que cantantes, actores, actríces y músicos de todo género les estemos interrumpiendo su conversación?

miércoles, 29 de febrero de 2012

De amenazas y fariseos

La defensa de la familia ha sido el argumento más enarbolado en la reciente campaña pro reforma constitucional promovida por varias organizaciones conservadoras y algunas recalcitrantes.

Creo que tal defensa es farisaica -es decir, hipócrita- viniendo de quienes viene.

Esa gente ve a las personas homosexuales como una gran amenaza para la familia. Se refieren, valga la aclaración, al modelo de familia nuclear ideal, tradicional: padre y madre unidos en matrimonio indisoluble, cuyas relaciones sexuales permitidas son únicamente con el fin de procrear.

No discutamos esto por el momento. Supongamos que esto es así y replanteemos la pregunta:

¿Son las personas homosexuales la mayor amenaza para la familia?

No.

En realidad, la mayor amenaza para la familia es el adulterio heterosexual.

Entonces, ¿por qué estos grupos emprenden una ruidosa y virulenta campaña contra la presunta amenaza de las minorías homosexuales y no contra amantes y queridas?

Simplemente porque la homofobia está fuertemente arraigada en la cultura local y además es reforzada constantemente por las prédicas religiosas mayoritarias; por lo tanto, la propuesta tiene aceptación pública, se pueden ganar adeptos y, sobre todo, se puede aprovechar electoralmente.

En contraparte, si conforme a lo que pregonan se les ocurriera proponer leyes penalizando el adulterio, sin duda alguna habría bastante rechazo popular y muy probablemente ellos mismos se estarían echando la soga al cuello.

Señoras y señores de las cruzadas contemporáneas: atacar así a grupos marginales para lavarse la cara es moralmente reprobable. Y no hace falta ser homosexual ni promover esta orientación para tenerlo claro.

Shakespereando

"Our revels now are ended. These our actors, as I foretold you, were all spirits, and are melted into air, into thin air. And like the baseless fabric of this vision, the cloud-capped towers, the gorgeous palaces, the solemn temples, the great globe itself, Yea, all which it inherit, shall dissolve. And, like this insubstantial pageant faded, leave not a rack behind. We are such stuff as dreams are made on; and our little life is rounded with a sleep."

The Tempest, by Shakespeare (act 4, scene 1).

Entre el documental y la película, "Looking for Richard" (1996)muestra la búsqueda del alma de un personaje, el deforme rey Ricardo III; cuya curiosa conexión con el gran público en tiempos más cercanos se realizó a través del Tío Scar en "El Rey León", de Disney.

La interpretación de Al Pacino es tan impresionante como para sentir auténtica repulsión y no obstante interés por conocer las motivaciones de tal abyecto ser, arquetipo de oscuros personajes que manipulan situaciones y personas para instalarse en el poder y defender su estatus como sea.

El detalle interesante viene dado por la incrustación de la cita de otra obra del autor, "La tempestad". El párrafo, si bien sacado de otro contexto, recuerda y medita -dentro de la filosófica característica del barroco- sobre la transitoriedad y la nada.

Dice así:

"Nuestra fiesta ha terminado. Los actores, como ya dije, eran espíritus y se han disuelto en aire, en aire leve. Y, cual la obra sin cimientos de esta fantasía, las torres con sus nubes, los regios palacios, los templos solemnes, el inmenso mundo y cuantos lo hereden, todo se disipará. E, igual que se ha esfumado mi etérea función, no quedará ni polvo. Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir."

Aplausos.

¡Vade retro!

No tiene caso discutir con quien basa sus opiniones en la ignorancia y los prejuicios y, además, se aferra a creencias institucionalizadas que provienen de épocas antiguas en donde, precisamente, la ignorancia y los prejuicios eran la forma habitual de tratar con la realidad humana.

Aplicaciones y ejemplos contemporáneos de lo anterior hay muchos y de todo signo ideológico, mas en esta ocasión toca referirse a los cruzados que se nombran a sí mismos defensores de la familia, la moral y las buenas costumbres; los cuales, en semanas pre-electorales, han protagonizado una feroz campaña mediática para que se ratifique una reforma constitucional estableciendo que el matrimonio civil sólo pueda ser entre un hombre y una mujer “así nacidos”, como si el no hacerlo fuese a acarrear sobre el país el fuego y el azufre divinos.

En última instancia, cada quien elige en qué creer y está en su derecho; sin embargo, cuando esta gente no se contenta con instalarse en sus particulares universos de irrealidades y paranoias sino que, desbordada por falsos afanes moralizadores o delirios mesiánicos, trata de imponer sus obtusas visiones de mundo a la colectividad, es deber ciudadano alzar la voz y ponerles el debido freno, aunque no seamos homosexuales ni promovamos esa orientación sexual.

No voy a argumentar a favor de los matrimonios homosexuales. No tengo suficientes elementos de juicio, pues no he investigado mucho el tema, aunque supongo que en los países donde esto es permitido ha de haber estudios científicos con datos importantes y esclarecedores al respecto.

Sin embargo, en el caso de nuestro país es importante destacar que el Código de Familia, en su artículo 11, dice claramente que “el matrimonio es la unión legal de un hombre y una mujer, con el fin de establecer una plena y permanente comunidad de vida”. Ojo: la regulación sobre el tema ya existe, por lo que es oportuno preguntarse a qué viene la obsesiva pretensión de los sectores retrógrados por hacer una reforma constitucional en este sentido.

Luego hacer un mayúsculo esfuerzo de tolerancia para leer los artículos de opinión y declaraciones públicas que vomitan estos personajes, queda claro que su insistencia en esta reforma constitucional se fundamenta en diversos grados de homofobia, desde la más diplomática hasta la más enconada, la cual a su vez se nutre de prejuicios socioculturales profundamente arraigados en nuestra idiosincrasia.

Pero sean correctas o erradas, sensatas o estúpidas, si esas fueran solo convicciones personales para aplicarlas en sus vidas particulares, que les vaya bien con ellas y todos quedamos en paz. El problema y la consiguiente amenaza es que están en permanente campaña para convertir su agenda dogmática en leyes nacionales firmes "de una vez y para siempre" como espeta el vergonzoso comunicado de un partido de derecha. Y si se les deja, restaurarán hogueras para quemar herejes.

Posdata: en ► este enlace ◄ hay una síntesis de la postura profesional de la Asociación Americana de Psicología, siendo el dato más importante el entender que la homosexualidad ya no se considera una enfermedad, como en tiempos pretéritos. La Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas también así lo acepta.

martes, 21 de febrero de 2012

El Chele Posada

Espero que esta foto cuente con el permiso del protagonista.

A la par de la casa que desde 1975 ocupó el Liceo Tecleño (empresa de mi padre ya en su local propio), vivía la familia Posada. Mercy y Tuty eran amigas de mis hermanas Delfy, Evelyn y Sylvia; mientras que Carolina y Luis Alonso (conocido siempre como “El Chele”) eran como de mi edad y compartíamos juegos y peripecias, entre las cuales estaban pillerías como saltarnos los muros de las casas contiguas nada más por no entrar por la puerta.

Los jefes de cada familia también compartían las afinidades propias de quienes buscaban cambios en la estructura sociopolítica de la época y, en ese sentido, también compartimos atentados de parte de los escuadrones paramilitares de la derecha recalcitrante, como las pintas amenazantes y una bomba en la casa de ellos, que también destruyó los vidrios de todas las ventanas nuestras.

El Chele Posada junto con (el más larguirucho que yo) Salvador Montoya y Quique Renderos eran hábiles jugadores de trompo y chibola, además de osados ciclistas extremos, virtudes que no me pertenecían pero tampoco impedían andar de aquí para allá pasando el dulce tiempo de infancia, aun en aquel contexto tan terrible.

En algún momento, todos coincidimos en el mismo colegio y fue en uno de esos recreos cuando vi por primera vez un dibujo hecho por el Chele. No recuerdo exactamente qué era, pero casi ninguno de los que allí estábamos hubiéramos alcanzado a creer que tal obra de minucioso arte fuera producto de aquel niño tan de nuestro grupo, de no ser porque en algún momento lo vimos trabajar, lápiz en mano. Estábamos estupefactos.

Años después, en la década de los ochenta, vi al Chele Posada haciendo camisetas con serigrafía en las afueras de la UCA, pero no fue sino hasta 2003 cuando lo reencontré a él y sus cuadros en Costa Rica, donde anduve por motivos ajedrecísticos. Allí pude apreciar el desarrollo de aquel talento en ciernes, ya en obras finamente trabajadas. Vi su estudio instalado en un hotel de cinco estrellas y me mostró uno de los diseños de colones ticos, que llevaba un dibujo suyo. Pues sí: ese era y es el mismo Chele Posada de nuestra infancia. Eso sí: el mayor contraste fue el vehículo destartalado, tan de él, en que anduvimos deambulando por San José en ese par de horas. ¡Un saludo, amigo!

jueves, 9 de febrero de 2012

Paradojas electorales en la Guanaxia Irredenta

Válidas para la elección de alcaldes y diputados/as de 2012

• Espaldarazo al enemigo

Si resulta electo diputado cierto militar de la derecha recalcitrante que se caracteriza por sus alocuciones belicistas, deformadoras y justificadoras de crímenes de guerra del pasado (con el ribete de la correspondiente inmunidad parlamentaria), este infame personaje tendrá que agradecerle al Presidente de la República -en teoría, de izquierda- por su inestimable colaboración publicitaria.

• Los terceros serán los primeros

De acuerdo a lo que marcan las encuestas, las decisiones legislativas en donde los dos partidos mayoritarios tengan visiones e intereses contrapuestos no se tomarán por la fuerza que cada uno tenga en particular ni tampoco por los entendimientos que entre ellos hagan, sino seguramente por la capacidad de “negociación” que tengan con un tercer partido-camaleón, a quienes les bastará con lograr unos cuantos curules (cuatro o cinco) para manejar el primer Órgano del Estado a cambio de prebendas y cargos estratégicos.

• Ya me caíste mal pero te necesito

Los del partido “revolucionario” que hace pocos días criticaban con creciente dureza las decisiones del mismo Presidente que ellos llevaron al cargo (a quien veladamente señalaban como traidor y vendido), ahora se suben al carro presidencial con el eslogan "dale más fuerza al cambio", mientras el mandatario también hace campaña.

• Inflando globos ajenos

Mientras más gente vote por la sola bandera de un partido, más influyente será el voto de quienes marquen sobre la foto de un candidato/a en particular, pues de este segundo conteo saldrá la lista final de quienes ocuparán los curules.

domingo, 22 de enero de 2012

De la historia ideologizada

En la reciente conmemoración de los veinte años de la firma de los Acuerdos de Paz quedó claro que la guerra aún persiste en la mente de muchas personas. Las reacciones de varios antiguos militares y sus adeptos ante el perdón oficial solicitado por el Presidente de la República en el caso de la masacre de El Mozote reveló, además, que los autores de tales crímenes continúan negándolos y justificándolos, siendo evidente que no tienen la menor intención de reconocer su responsabilidad y mucho menos de pedir el perdón que deberían. Por su parte, el Presidente de la Asamblea Legislativa, excombatiente de la guerrilla, dijo con toda tranquilidad que ellos, el otro bando en conflicto, tienen "las manos limpias", como si una guerra como la que hubo en El Salvador se hubiera librado entre "buenos" y "malos", al peor estilo de los comunicados del Comité de Prensa de la Fuerza Armada y de la Radio Venceremos.

En 2012 también se cumplen ochenta años del levantamiento campesino de 1932 en la región occidental del país, hecho que fue violentamente reprimido bajo el mando del General Maximiliano Hernández Martínez, con un saldo de muertos cuyo número varía entre los 5,000 mencionados en un comunicado de aquel gobierno y los 30,000 que citan fuentes ligadas a la izquierda; en cualquier caso casi la totalidad de fallecidos fue producto de una cacería étnica que se prolongó por más de un mes. No obstante la distancia temporal de aquel hecho, la izquierda pero especialmente la derecha recalcitrante continúan reproduciendo versiones ideologizadas sobre el tema. A ambos grupos les convendría leer "Cenizas de Izalco", de Darwin Flakoll y Claribel Alegría, pero sobre todo la más exacta interpretación histórica del hecho, que es el octavo capítulo de "Catleya Luna", novela de Salarrué, titulado "La repunta".

Visto lo visto, me pregunto entonces ¿cuántas generaciones habrán de pasar para llegar al tiempo de la reconciliación?

viernes, 20 de enero de 2012

Cinco de JuanGa


No he escuchado todas de canciones que Juan Gabriel ha escrito e interpretado en su propia voz o por vía de consagrados cantantes de todo género, como tampoco busco especialmente esos estados de ánimo frecuentemente desgarradores, nostálgico-depresivos o plenos de despecho; no obstante, uno oye todo tipo de música en todo tipo de lugares, desde aquel local de hace dos décadas donde iba a que me recortaran el cabello (que entonces tenía) hasta unidades de transporte colectivo con la pieza a todo volumen y estridente ecualización, sin desconocer completamente los programas especiales, videoclips y conciertos que con frecuencia pasan por televisión, aunque sea mientras los canales transcurren en cascada, además del buen “long play” (LP) titulado “El alma joven” (volumen III) que había en la casa de mi infancia (con la sección de cuerdas de la orquesta de Paul Muriat, un toque especial que curiosamente no combina con la entonces voz nasal del Divo de Ciudad Juárez).

Es impresionante la capacidad de este cantautor para conectar con la sensibilidad popular, generalmente identificada con papeles lamentables de víctima, despecho y autocompasión, si bien ocasionalmente se canta el gozo por haber hallado el amor ideal. Por poner contrastes, no le he escuchado canción más triste que “Yo no nací para amar”, tras lo cual el corte de venas pareciera ser la conclusión natural, en tanto que “Con tu amor” es la expresión idealizada del amor casi perfecto.

Dentro de su género y en el debido contexto no adictivo, estas cinco me parecen buenas para su “top five”, en orden de preferencia.

  • Sólo sé que fue en marzo”, un “remix” de 1986 bastante mejorado con respecto al lanzamiento original de 1972.
  • Así fue”, tanto en la voz original y sumamente expresiva de Isabel Pantoja como en la propia del autor en el Palacio de Bellas Artes en 1998.
  • Lo pasado, pasado”, que permitió lucirse a José José en el apogeo de su carrera.
  • Inocente pobre amiga”, con la soberbia interpretación escénica de Lupita d’Alessio.
  • Se me olvidó otra vez”, ranchera de cantina capaz de contagiar un estado anímico lamentable.

viernes, 6 de enero de 2012

Contra el acoso, pero sin bayuncadas.

Hace unos días supe que una prestigiosa institución implementará a partir de este año una política preventiva contra el acoso sexual. Esto me parece bueno, necesario, justo y oportuno. Tal mal de siglos es parte de nuestra así llamada idiosincrasia y su combate no es tarea sencilla, pues toca conductas que se aceptan como naturales, aunque son lesivas a la dignidad. El documento en donde se explican los pormenores de dicha política es bastante claro.

No obstante, hay un par de acciones allí enumeradas cuya inclusión me parece contraproducente porque le quita seriedad al tema y parecieran provenir de la paranoia, la hipersensibilidad y la absurda exageración, antes que del sano afán de defensa de la integridad de la persona.

Sí, “realizar contactos físicos desagradables, inapropiados o innecesarios” en contra de la voluntad de alguien es una conducta evidente del acosador o acosadora sexual. Pero... ¿catalogar como acoso las “miradas lascivas”? Uno no puede menos que preguntarse si quienes redactaron el texto no estarían de broma al creer que se puede establecer objetivamente dicha condición en una mirada, como si fuésemos de aquellas caricaturas en donde al sujeto se le salen los ojos de las órbitas, aúlla y babea con la lengua de fuera, con sus respectivos efectos sonoros de corneta de vehículo antiguo y jadeos.

Incluso si se tomaran estricta observancia algunos de dichos apartados (pocos, eso sí, pero existentes), muchas declaraciones de sana cortesía ¿acaso no podrían ser denunciadas como acoso? Por ejemplo, si a susceptibilidades vamos, decirle a alguien “¡qué bien te queda ese traje!” o "¡te luce ese vestido!" podría ser interpretado como una “observación de naturaleza sexual acerca del cuerpo o la vestimenta”.

El artículo 165 del Código Penal dice así:

El que realice conductas sexuales indeseadas por quien las recibe, que implique tocamiento u otras conductas inequívocas de naturaleza sexual será sancionado con prisión de seis meses a un año.

Pongamos el subrayado en el adjetivo "inequívocas".

martes, 3 de enero de 2012

Comunicado de Fernando Llort

A propósito de la destrucción del mural de Catedral Metropolitana de San Salvador, me permito reproducir aquí el comunicado de prensa de Fernando Llort (3 de enero de 2012) como gesto solidario y en apoyo a sus peticiones.

Comunicado de prensa de Fernando Llort

Siempre he creído que Dios nos dio las manos para construir, no para destruir. Siempre he creído que las manos son herramientas de paz y de expresión artística. Pero sobre todas las cosas, las manos nos ayudan a pedirle inspiración y guía a Dios.

Cuando la Iglesia me encargó hacer un mural para la fachada de la Catedral de San Salvador en 1997, lo primero que hice fue rezar para pedir inspiración.

La solicitud de la Iglesia de adornar la fachada de Catedral es la más grandiosa satisfacción que Dios me ha dado en mi carrera. La destrucción de esa obra por la misma Iglesia es la cosa más triste que me ha pasado en mi vida.

Lamento esa decisión que muchos no comprendemos. Respeto profundamente a la Iglesia y a su jerarquía. A ellos les digo que hubiese entendido si me hubiesen pedido que trasladara el mural a otro lado. Hubiese entendido si había que restaurarlo. Pero no logro entender por qué destruyeron en silencio una obra de arte de carácter público.

Me siento sorprendido e inmensamente triste porque me negaron la oportunidad de retirar con dignidad la obra más importante de mi vida.

No tiene caso discutir si la obra gustaba o no gustaba. Este es un tema de respeto y dignidad. Este es un tema de básica cortesía y mínima sensibilidad a toda obra de arte.

La fachada de la Catedral era mi obra más importante por el significado espiritual que tenía para mí y porque sentí que era un regalo de la Iglesia al pueblo. Yo dediqué esa obra a todos los que fuimos bautizados como “artesanos de la paz” por el Papa Juan Pablo II en su visita de 1983. La obra era de todos, no era mía ni de la Iglesia.

La obra la denominé “Armonía de mi Pueblo”, por sus elementos artísticos, y también porque “armonía” era lo que nuestro país más necesitaba en aquel momento. Monseñor Romero fue una de las personas que Dios utilizó para que yo encontrara inspiración y por eso tenía una dedicatoria especial para él.

Dediqué más de un año de mi vida para hacer posible el mural y participaron en esa obra muchos artesanos, artistas y arquitectos nacionales y extranjeros. No acepté más remuneración que el costo de los materiales porque sentí que como artista era un privilegio. Fue un honor realizar ese mural y lo hice con especial devoción.

Mucha gente se siente indignada porque sentían que esa obra le pertenecía a todos los salvadoreños. Yo pienso igual. Ese mural le pertenecía a todos y era una expresión de la cultura salvadoreña. Particularmente, siento que la destrucción del mural es una bofetada desesperanzadora para todos los artesanos y artistas nacionales.

Soy respetuoso de lo que la Iglesia disponga. Mi más grande deseo, como artista, sería volver a ver mi obra adornando nuevamente la casa de Dios. Pero esa no es una decisión mía, como tampoco fue decisión mía en 1997.

Le pedí a Dios que me iluminara cuando diseñé el mural en 1997, y le he pedido a Dios que me ilumine hoy que han destruido una obra de arte sin una razón convincente.

Acepto la disculpa mediática de Monseñor Escobar; la acepto con paz, con tristeza y con resignación. Nunca he sido una persona de rencores ni de resentimientos. Agradezco la disculpa que han hecho en los medios aunque no comprenda sus argumentos.

Quisiera pedir tres cosas.

Lo primero que deseo pedir, a la Iglesia, con todo respeto, es que se le ofrezca al país una explicación seria y coherente. La versión del deterioro de los azulejos es técnicamente insostenible además de inconsistente.

No quiero una explicación para este servidor. Creo que por respeto, los salvadoreños, merecen una explicación decente, con sustento técnico y basada en la verdad.

También quiero pedir que sirva este episodio para reclamar dignidad para los artesanos y artistas de El Salvador, para que se valore su trabajo y se respeten sus obras. No quiero nada para mí, sólo quiero un lugar de respeto a los hombres y mujeres que viven del arte en todas sus manifestaciones. Su trabajo es digno y merece respeto.

Y lo más importante que quiero pedir es que la Iglesia me entregue los escombros que sobrevivieron de la destrucción de la fachada de Catedral. Quisiera trabajar con los pedazos de azulejo que se hayan podido rescatar para iniciar una obra-homenaje que pienso llamar “Dignidad y Respeto a los Artesanos y Artistas Salvadoreños”.

Aunque sea un hecho históricamente triste para el país, con esto se abre una ventana para que los salvadoreños reclamemos dignidad y respeto para el arte, para los artesanos y para los artistas en todas las manifestaciones. Así lo veo, con paz, con resignación y con sentido de oportunidad para el arte y la cultura de El Salvador.

Muchas Gracias.

Fernando Llort

Fuente: portal de Facebook de Radio Clásica.

domingo, 1 de enero de 2012

Viaje a mi querida infancia

Hay una franja de mi infancia alrededor de los diez años de edad que recuerdo con particular agrado. Tiene que ver con tardes pasadas en la biblioteca del colegio leyendo las historietas de Tintin, que a veces podía prestar para llevar a casa y en otras ocasiones encontraba en la revista argentina "Billiken". Ver la película de "Las aventuras de Tintin" ha tenido ese significado sentimental y, de paso, es una confirmación más de lo obvio: que cualquier efecto especial o tecnología 3D nada sería si no contara, como en este caso, con una historia ingeniosa, lo que en aquella época con muchos de mis coetáneos percibíamos como un libreto inteligente en el género de aventuras. Así pues, por el nexo sentimental que me une a los personajes en la memoria, en este tema no puedo ser objetivo... ¡y qué bien que así sea!