sábado, 4 de junio de 2016

Fuera de línea o fuera de orden

"Avoid loud and aggressive persons:
they are vexations to the spirit."
Max Ehrmann, Desiderata.

“Fuera de línea” se ha convertido en uno de los programas más desagradables de la radiodifusión salvadoreña. Y eso es decir mucho.

Sus productores, Radio Corporación YSKL, quizá crean que es interesante el estilo de discusión y permanente polémica que, como norma explícita, mantienen sus presentadores Eugenio Calderón y Raúl Beltrán Bonilla; pero no se han dado cuenta de que hace mucho tiempo pasaron el límite razonable de la coherencia e inteligibilidad, para dar paso a un dime que te diré propio de plaza pública o nuestra insigne Asamblea Legislativa (que viene a ser lo mismo).

Muy poco pueden hacer los otros dos presentadores, Cristian Villalta y Carlos Aranzamendi, para mantener siquiera la unidad temática del segmento, ante los usuales aspavientos, sarcasmos, altisonancias y ultrajes mutuos en que Eugenio y Beltrán se sumergen al solo iniciar el programa, que se transmite en vivo los lunes y viernes a las 5:00 p.m. en la mencionada estación.

Sin importar las poses y fotos dizque amigables que pongan en redes sociales, lo cierto es que "Fuera de línea" ha derivado en una anarquía tal que hasta el operador de la consola tiene que sacarlos del aire sin previo aviso para ir a menciones comerciales, harto de esa molesta simultaneidad de alaridos y aruñones verbales.

Si fuera un guion como en la lucha libre de la WWE, hasta gracioso sería. Pero no.

La monotonía que ese penoso espectáculo auditivo produce es tal que bien podrían grabar un segmento y ponerlo repetido en todas las emisiones, sin que el público lo notara, porque ya no se sabe ni cuál es el motivo concreto de discusión en cada caso.

¿Será que nadie en la KL es capaz de poner un poco de orden, en beneficio del oyente?

Porque una cosa es diferir en opiniones, discutir con pasión un tema o incluso ponerle algo de chile picante a la plática; y otra muy distinta es que, en el transcurso de varios minutos al aire, el Chele y el Primo se pasen diciendo “¡Bruto vos! ¡No, tonto vos!", sacándose a relucir mutuamente el rosario de insensateces y errores periodísticos cometidos por uno y otro desde tiempos bastante pretéritos (que no es el tema de este artículo, pero daría para varias páginas de inquisiciones).

Lo triste es que semejantes modelos de discusión y debate, difundidos masivamente a través de una radioemisora de mucho prestigio acumulado, fomentan en la población la intolerancia, la descalificación y la agresión mutua, profundizando (si es que se puede aún más) la descomposición social que padecemos.

Cierro con un último comentario, como quien va pasando.

La etiqueta del programa dice que "el toque femenino” lo pone Tuty Santamaría, una modelo a quien cada vez que le dan oportunidad de hablar, le ponen música de streap-tease de fondo. No me extrañaría que en las próximas ediciones incorporaran algunos aullidos lobeznos.


Posdata: el programa aún tiene anuncios publicitarios pagados y por eso continúa emitiéndose, pero no sé si los auspiciadores han hecho mediciones de audiencia o nada más se dejan ir por la "marca YSKL". Mi impresión es que no soy el único que acaba cambiando de estación a los pocos minutos, a fin de cuidar el ánimo y el oído.

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