viernes, 5 de diciembre de 2008

Mártoles

El mártoles es el día que uno necesita después del martes pero antes del miércoles. Su existencia facilitaría todas las cosas: por ejemplo, si aún es martes casi a medianoche y uno no ha completado los desproporcionados encargos de la vida laboral o académica, mismos que son para entregar inexorablemente el día miércoles, perfectamente podría decir: “Tranquilo: terminaré todo mañana mártoles”.

Eso sí: no sé exactamente a qué organismo dirigirme para solicitar un mártoles. Pensé en el Vaticano pero desistí porque, conforme a lo visto, la respuesta del Hacedor quizá tardaría siglos o, en caso de manifestarse pronto, habría que hacer otro Concilio para interpretar Su Palabra. Por su parte, las Naciones Unidas están un poco de capa caída y tampoco sé si habría acuerdo universal para una Convención Extraordinaria del Mártoles.

Pero de que necesito el mártoles, lo necesito ya. Mi único argumento, con todo el peso posible, es el siguiente: si no se hizo al ser humano para el sábado, sino éste para aquél, entonces ¿por qué no puedo tener un mártoles?