lunes, 27 de julio de 2009

Moribundos ventajistas

Pese al dramatismo novelesco y cinematográfico (algunas veces con gran dosis artística, otras no tanto), considero una miserable e injustificada acción ventajista la del moribundo, hombre o mujer, que antes de exhalar su postrero hálito de vida hace prometer a quien tenga enfrente algo que, en circunstancias normales, no le pediría. Así, el inminente difunto o difunta manipula su propio padecimiento, como si le fuera exclusivo y distinto de la condición humana en sí, incurriendo en el pleno sentido de la locución adverbial "con alevosía" ("a traición y sobre seguro"), para dejar comprometidos a sus familiares y a sus amistades con alguna cosa que, en el curso cotidiano de la vida, raya seguramente en lo absurdo, abusivo, caprichoso o ilegal; pues de otra manera no aprovecharía ese último instante para soltar la incómoda sorpresa. Caso aún más grave es el de quien, como en el chiste, aprovecha sus últimas palabras para soltar alguna confesión o revelación hasta entonces secreta, quizá por vergonzosa, lesiva a la dignidad de quien sea o, cuando menos, sonrojante. ¡Vaya singular acto de cobardía el de quien suelta la pedrada y se apresta a esconder la mano y todo lo demás... por los siglos de los siglos!