domingo, 12 de octubre de 2008

Olvido y error

A mediados de 1979 sonó en las radios del país la canción “Plástico”, de Rubén Blades y Willie Colón. Ella atacaba un estilo de vida que, en otros círculos, solía llamarse “pequeño-burgués” y actualmente los y las jóvenes identifican como “fresa”, con lo cual se describe a grandes rasgos la ideología de la apariencia y la superficialidad, lo vano e intrascendente.

El disco donde venía el tema, “Siembra”, lo compré dos veces, pues la aguja de mi tocadiscos siempre saltaba como rechazándolo, seguramente una combinación entre mala calidad del aparato y el acetato en sí (porque sólo con ése ocurría). El arreglo musical tenía la originalidad de los trombones como únicos metales y, además, un intermedio de acordes construidos sobre una impresionante disonancia. Las razones extra-estéticas para admirar la canción estaban, además, en una coincidencia naciente e ingenua de enfoques sobre el tema.

Al final de la canción, Blades habla también de que “se ven las caras orgullosas que trabajan por una Latinoamérica unida y por un mañana de esperanza y de libertad”, para después pasar lista de países y, tras cada mención, lanzar un vigoroso “¡Presente!”. Encabezan la nómina Panamá y Puerto Rico, países de origen de Blades y Colón, respectivamente. Luego siguen México, Venezuela, Perú, República Dominicana, Cuba, Costa Rica, Colombia, Honduras, Ecuador, Bolivia, Argentina y, entre el “fade out” característico de las grabaciones de aquella época, se distinguía un revolucionario “¡Nicaragua sin Somoza!”, seguido por “el barrio” y “la esquina”.

¿Y nosotros...? Pues al parecer éramos tan insignificantes como desconocidos por el cantautor panameño. Que tampoco haya mencionado a Guatemala, Brasil, Chile, Paraguay ni Uruguay, no quita hierro a la omisión, fallo agravado porque en teoría medio-vecinos y en ese entonces el país ardía en ímpetus y fragores de rebelión.

Estoy seguro que alguien se lo ha de haber reclamado a Blades, pues un par de años después escribió “Tiburón”, reivindicada por el frente rebelde como una alegoría anti-imperialista, cosa de la cual tiene bastante, implícita y explícitamente (“si lo ves que viene, palo al tiburón, pa’que no se coma a nuestra hermana El Salvador”), sólo que no acabamos de entender cómo podría atacarnos si el depredador acecha en el mar Caribe... ¡donde no tenemos costa!

Posdata: en esta excelente ejecución en vivo de "Plástico" (2011), Rubén sí recordó a los olvidados -> http://youtu.be/N_WoMizhIoo?t=1m12s