jueves, 7 de junio de 2007

En "La Luna", notable antro bohemio.


Ayer estuvimos en "La Luna, casa y arte" -catedral de la bohemia, notable antro estético- entonando canciones propias y ajenas junto con el joven cantautor Billy Durán Candell, en un espectáculo que titulamos "Trova, memorias y romanticismo".


Era esta presentación algo que consideré imprescindible desde que decidí poner mi música en disco y volver a escena, ya que si hay un lugar de mucha tradición en esto de la trova es, precisamente este espacio selenita, que con su década y media de funcionamiento ha logrado ser un punto de referencia local y centroamericano.

Mi compañero en escena, Billy, estuvo muy bien y creo que la combinación de "juventud y experiencia" fue acertada, así como la diferencia de estilos y, no obstante, coincidencias fundamentales (voces y guitarras). El público resultó amigable, con bastantes caras conocidas en lo inmediato y también en la distancia. Entre notas y voces, alcanzamos la asombrosa marca de... ¡dos horas y media! (felizmente, sin que nos fuera lanzado ningún objeto).