sábado, 20 de septiembre de 2008

Acoso lácteo

Sí, la competencia es sana, si es sana competencia; sí, las tipas que ofrecen esta y aquella ventaja en el solidificado producto lácteo tienen empleo honrado y (espero que) prestaciones de ley. Sin embargo, ¿por qué atacar el acto simple de comprar una o dos variedades de queso de la marca comercial a que uno ya está habituado o la acción sencilla de contemplar las diversas ofertas y dialogar consigo mismo en paz, tranquilidad y sosiego, hasta encontrar la mejor opción? Uno tiene, entonces, que aprender y practicar el arte de decir “¡no, gracias, no, gracias, no!” así rapidito, mientras trata de localizar a toda prisa el queso de costumbre y huir cuanto antes, ante la casi multitudinaria presión del público.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre de clavado Gochez, un saludo de un perico de la prom 93

Oscar Flint

Tito! dijo...

Jaja!
Esto es cierto ¬¬
las mujeres de los quesos son lo peor :@

La Liebre Blanca de los Pasillos dijo...

Bueno... si uno es amante de los "quesitos" de muestra... no hay nada qué decir.