lunes, 12 de octubre de 2009

Abajo del último peldaño

Luego de caminar por uno de los predios en donde están parqueados o abandonados los vehículos retenidos por las autoridades, por diversas razones legales, más me convenzo de que el nivel de desarrollo de un país no se mide tanto por cuantos logros destacados alcancen algunos de sus habitantes, sino por el tratamiento que cada sociedad hace con sus desechos. Hay allí piezas metálicas que nunca nadie va a llegar a recoger, condenados al óxido y depreciación cotidianos hasta que, en algún siglo futuro terminen de morir. No habrá ni reinserción ni reciclaje: están ya y para siempre por debajo del último peldaño. Nadie hará ni separación de componentes ni cuadritos comprimidos para tirarlos en algún mar esperando con ello crear arrecifes de coral. Ni ahora ni nunca. ¡Oh, depresiva sensación!