domingo, 2 de enero de 2011

"Los Juniors" de Santa Tecla

Casi puedo asegurar que fue en 1974 cuando escuché por primera vez tocando en vivo a "Los Juniors", en uno de los eventos del "Liceo Tecleño". Por aquella época, tenían un repertorio corto que duraba menos de hora y media, tanto así que repetían las canciones para cumplir con el contrato. De aquella ocasión, recuerdo que estuvo de invitada Glenda Gaby, hermana del vocalista principal del grupo, Alirio Guerra. Sentada a la par mía, mi mamá pedía el cover de una canción de Mari Trini llamada "Yo no soy esa", solicitud que se perdió entre la multitud.

A la distancia -y a diferencia de quienes citan a "Tú eres luz" como su máximo logro- me sigue pareciendo que el mejor LP fue la "Ensalada para todos", el cual contenía canciones divertidas como "La tepelcúa", una balada tropical muy sentida de nombre "Hoy ya no está", y otra romántica titulada "Ya no es necesario".

Pendiente de averiguar si dichas piezas eran originales del grupo (que así tengo entendido), la gracia "Los Juniors" estaba, en primer lugar, en la carrasposa voz de Alirio, que si bien estaba muy influenciado por Germain de la Fuente, de "Los Ángeles Negros", en cuanto al vibrato, tenía su propio timbre distintivo y mucha personalidad; y en segundo, por la habilidad del tecladista, Roberto "La vaca" Morales, quien se las arreglaba con un órgano de doble teclado, probablemente Yamaha, para transmitir emociones que por entonces sólo un Hammond lograba.

De los seis integrantes originales que aparecen en la portada del disco, tres de ellos que ya fallecieron: Romeo Segovia, el baterista, partió en el escenario de Canal 6, mientras grababan para un programa; Rafael Federico López, el bajista, cuyo hijo ha colocado en YouTube la música del grupo; y "La vaca" Morales, que estuvo tiempo después con "Fiebre Amarilla". No recuerdo el nombre del guitarrista, pero sí vi a Alirio en un programa reciente en Canal 10, ya sin voz, y leí un par de páginas web donde se menciona que Carlos Berciano, el otro vocalista, emigró hacia los Estados Unidos.

No sé si fueron las malas decisiones de la disquera o la propia inercia y dispersión nocturna la que los llevó a decaer, pero yo me quedo con este LP como símbolo de lo buenos que fueron desde aquella irrecuperable Santa Tecla de mi infancia.