miércoles, 23 de mayo de 2007

Guitarra multiplicada


A quien superviso en la guitarra es Fernanda Reneé, una niña de 7º grado a quien el año anterior, junto con otra veintena de adolescentes de la institución educativa en donde laboro, dediqué veinticinco sesiones de enseñanza-aprendizaje de guitarra popular.

Como estas cosas sólo funcionan a partir del equilibrio entre entusiasmo y disciplina, mi experiencia me decía que si lograba que finalizaran el curso al menos la tercera parte de los inscritos, sería un éxito. Para mi sorpresa y alegría, las cifras superaron las expectativas, pues de más de una docena puedo decir que "pueden algo" de guitarra, tanto así que ya hemos cumplido un par de jornadas con la pequeña orquesta guitarril, amenizando actividades internas.

La foto en cuestión proviene de la mañana de hoy, en un festival musical en donde pusimos el necesario acompañamiento algunos participantes. Elegí sólo a Fernanda para esta tarea por varias razones: por ser de las más avanzadas, porque no estaba inscrita como participante, porque poner más guitarras le daría a todas las canciones un sabor de rondalla no deseable en este contexto y porque, por su tiempo y situación académica, tenía posibilidades reales de aprenderse seis canciones en un par de días, como finalmente sucedió.

Las cosas salieron bien y me place colocar aquí esta referencia como símbolo de aquella satisfacción docente que ha significado multiplicar la guitarra en muchas jóvenes manos como las de Fernanda, Angela, Imbers, Gabriela la cantante, Fernando, Mapachita Cuéllar, Pino, Sara la escritora, Avelar el pequeño, Trigueros, Ibarrita, Auerbach, Bonilla la mediana, Melvin, Quintanilla y otros más. ¡A ver si se mantienen activos y no me hacen quedar mal!