domingo, 1 de julio de 2007

Víctima del monopolio

A propósito del mantenimiento y reparación de mi vehículo, a estas fechas he sido víctima del fabricante un par de veces. Consciente estoy de que hay repuestos automotrices que responden al diseño y características propias del modelo y año, de tal forma que la pieza debe ser original para encajar en toda la estructura (un faro de diseño tal, una pieza del engranaje, etc.). Sin embargo, estoy seguro que hay una directriz intencional expresamente dirigida a colocar cada vez menos elementos estándar en la maquinaria, de tal forma que el cambio de un simple switch de contacto (encendido-apagado), un mínimo empaque o un cable interno, tenga que llevarnos al repuesto importado desde la casa matriz, con el consiguiente alto costo.

Reflexiono y digo: si los fabricantes fueron capaces de hacer un vehículo al que le queden llantas de aro de trece pulgadas de diámetro, con un ancho estándar y características compatibles con cualquier marca de cauchos, es que se pueden hacer las cosas pensando en proteger el bolsillo del consumidor, en vez de acudir a prácticas monopólicas.

¿Ante quién imploraremos defensa? En mi caso, tendré que esperar a que la marca de mi vehículo sea tan común como los Toyota o Nissan, para que los chinos comiencen a fabricar clones de repuesto a bajo costo, pues a este paso no sería raro que algún modelo por venir fuera tan exclusivo que necesitara llantas fabricadas especialmente para él, o un sistema tal que utilizara baterías que trabajaran a quince voltios en vez de doce, para obligarnos a comprar cada mínimo elemento eléctrico a su fabricante exclusivo... ¡al precio que ellos digan!