miércoles, 19 de diciembre de 2007

Una respuesta natural

Ayer, conversaba vía “chat” con una personita en quien mi afecto docente ha hallado reciprocidad en el suyo de alumna, además de haber allí una función de consejería que, atendida o no, todos esperamos que acabe siendo para su mejoría y bien. En el transcurso de la plática de las cosas cotidianas, se produjo una situación que podría calificar como insólita si no fuera porque de ella siempre se pueden esperar cosas así.

A propósito del préstamo de una película, “The descent”, le pregunté si ya la había visto junto con su madre, puesto que ambas tenían expectativas de comprobar el nivel de susto provocado por dicho filme. Su respuesta natural fue la siguiente:

- Aún no: ¡mi madre ha procrastinado todo!

¿Qué cara puse ante yo? Multi-gestual, sin duda. Un par de golpes de cabeza contra el escritorio y, luego, a buscar en el diccionario y otras fuentes enciclopédicas para superar el golpe conceptual.

Transcurridas más de doce horas del incidente y sin haber intercambiado más mensajes, todavía no sé si lo que esta pulguita quinceañera quiso decir fue:

a) Que el hecho de ver la película se ha ido difiriendo o aplazando por razones diversas y fortuitas.

b) Que la constante posposición del evento esconde significados más enigmáticos y sugiere algún tipo de temor o sensación de desagrado, generalmente inconsciente (sobre esta acepción, aquí hay un artículo ilustrativo).

En verdad, temo preguntarle más al respecto. ¡Ella es capaz de salirme con una tercera, insospechada y extensa explicación!