jueves, 11 de junio de 2009

¿Un artista? ¡No, por favor!

Cuentan que el día de ayer hubo una tumultuosa (y caótica) reunión de artistas en donde, básicamente, se les preguntó a quién querían como presidente de la entidad estatal encargada del cuido y desarrollo de las artes nacionales. Si todo es un montaje para justificar algo que ya se tiene cocinado (como ha sido usual cada vez que se lanzan candidaturas tipo “yo no quería, pero me lo han pedido, así que me sacrificaré”), mal, muy mal comenzamos. Sin embargo, si realmente la genuina idea es escuchar propuestas serias, ahí les va una: por favor, no vayan a poner a un artista al frente de dicha institución.

Aunque no es el único oficio en donde esto ocurre, el o la artista generalmente tiene su ego demasiado crecido como para trabajar sin el desmedido interés por un vanidoso e infantil protagonismo, característica incompatible con este tipo de cargos y, lamentablemente, muy común en los hacedores de arte local. Por otra parte, es notoria la grave la falta de capacidades administrativas que el gremio ha exhibido históricamente (hay nombres y ejemplos concretos, comenzando por los estandartes), aparte de la generalizada carencia de habilidades de liderazgo y trabajo armónico en equipo, más ciertas aficiones consuetudinarias que, de no ser ciertas, ni siquiera valdría la pena traer a cuenta.

Así que yo, por eso, prefiero a un buen administrador o administradora antes que a un divo o una vedette allí al frente... ¡aunque aquél/la no escriba un verso, trace media pincelada o se retuerza sobre las tablas!