martes, 28 de septiembre de 2010

Filosofía del favor

Hace varias semanas comencé a producir a cuentagotas frases de esas que podrían llenar un libro más bien empalagoso, el cual se titularía "Meditaciones y sabiduría", por RFG. He aquí una de ellas:
‎"Si quieres conocer a una persona, pídele un favor que esté a su alcance y verás quién es realmente"
Quitando las acepciones galantes, un favor es sencillamente una ayuda, beneficio, gracia.

Pienso que no es un favor pedir algo ilícito en cualquier grado, algo fuera de orden ni aquello relacionado con el dinero en cantidades apreciables (menos aún si hay dudas de que éste vaya a retornar a tiempo).

En lo positivo, todo favor implica algún grado de molestia o sacrificio para quien lo hace, siendo el valor del mismo directamente proporcional a este aspecto. Los favores no se obligan, tan solo se dan; sin embargo, no olvidemos lo que muy bien dicen las abuelitas: "favor con favor se paga".

Y si cuando pides un favor a quien consideras que puedes solicitárselo, dicha merced te es negada con excusas más bien débiles (porque ves que está en sus honestas posibilidades hacerlo), lo mejor es tomar consejo de la sabiduría popular, "no sacar los favores" que uno mismo ha hecho en pretéritas ocasiones, aceptar el trago amargo que supone el descubrimiento de una persona-azadón (que sólo jala para su lado)... ¡e iniciar el camino de la prudente distancia!