viernes, 20 de enero de 2012

Cinco de JuanGa


No he escuchado todas de canciones que Juan Gabriel ha escrito e interpretado en su propia voz o por vía de consagrados cantantes de todo género, como tampoco busco especialmente esos estados de ánimo frecuentemente desgarradores, nostálgico-depresivos o plenos de despecho; no obstante, uno oye todo tipo de música en todo tipo de lugares, desde aquel local de hace dos décadas donde iba a que me recortaran el cabello (que entonces tenía) hasta unidades de transporte colectivo con la pieza a todo volumen y estridente ecualización, sin desconocer completamente los programas especiales, videoclips y conciertos que con frecuencia pasan por televisión, aunque sea mientras los canales transcurren en cascada, además del buen “long play” (LP) titulado “El alma joven” (volumen III) que había en la casa de mi infancia (con la sección de cuerdas de la orquesta de Paul Muriat, un toque especial que curiosamente no combina con la entonces voz nasal del Divo de Ciudad Juárez).

Es impresionante la capacidad de este cantautor para conectar con la sensibilidad popular, generalmente identificada con papeles lamentables de víctima, despecho y autocompasión, si bien ocasionalmente se canta el gozo por haber hallado el amor ideal. Por poner contrastes, no le he escuchado canción más triste que “Yo no nací para amar”, tras lo cual el corte de venas pareciera ser la conclusión natural, en tanto que “Con tu amor” es la expresión idealizada del amor casi perfecto.

Dentro de su género y en el debido contexto no adictivo, estas cinco me parecen buenas para su “top five”, en orden de preferencia.

  • Sólo sé que fue en marzo”, un “remix” de 1986 bastante mejorado con respecto al lanzamiento original de 1972.
  • Así fue”, tanto en la voz original y sumamente expresiva de Isabel Pantoja como en la propia del autor en el Palacio de Bellas Artes en 1998.
  • Lo pasado, pasado”, que permitió lucirse a José José en el apogeo de su carrera.
  • Inocente pobre amiga”, con la soberbia interpretación escénica de Lupita d’Alessio.
  • Se me olvidó otra vez”, ranchera de cantina capaz de contagiar un estado anímico lamentable.