viernes, 2 de noviembre de 2007

"Stardust", fantasía reinventada.

Dados los elevados costos de una salida familiar a la sala de cine, últimamente he procurado informarme lo mejor posible sobre las películas en cartelera y así disminuir los riesgos de un chasco. En esta ocasión, me place decir que no nos equivocamos en la elección. Lo que "Stardust" ofrece en las promociones, "trailers" y reseñas de Imdb.com es menos de lo que realmente da: es la reinvención del género fantástico, viejos códigos renacidos y aún capaces de cautivar.

Como es lo usual, el argumento se construye a partir de la existencia de dos mundos: el humano convencional y ese otro reino de princesas y brujas, con una estrella de por medio. Todo es predecible a partir de las pistas que da el guión (tal vez sólo en una ocasión reiterativo), pero es precisamente ese factor el que facilita la diversión, la sonrisa oportuna y la tranquilidad suficiente como para ir comentando con uno mismo en el pensamiento sobre la marcha (¡qué distancia de esta bonita película con respecto a aquel tormentoso ciclo repetitivo y desesperante "persecución-pelea-pausa" de la insufrible saga de "Lord of the rings").

Aun cuando no es novedosa, es notablemente apropiada la frescura, inocencia y brillantez (literal) que proyecta la imagen de Claire Danes. Puntos sobresalientes son la seductora maldad de bruja que impone Michelle Pfeiffer, como en otros papeles anteriroes, y el extravagante papel de Robert De Niro, que alcanza su apoteosis en la escena dentro de su vestidor. La existencia en el argumento básico de una relación sexual casual y otra prematrimonial, ambas justificadas a partir del amor como sentimiento espontáneo y verdadero, no dejan de resultar inusuales en una historia así, generalmente construida a partir de los valores tradicionales. Incluso podrían extraerse frases y situaciones propicias para el análisis y el aprendizaje sobre el enigma del amor y los códigos de los amantes.

Pero basta ya. Si alguien quiere una buena recomendación cinematográfica, héla aquí y que vaya a verla.