sábado, 2 de agosto de 2008

¡Bravo!

Además de las garantías que nos da tener un buen director (Christopher Nolan) como “mastermind” y la secundaria pero no gratuita presencia de dos y medio viejitos con justificado e impresionante currículum (Michael Caine, Morgan Freeman y Gary Oldman); aparte de que la anterior entrega recuperó el prestigio de una franquicia dignificada por Tim Burton y terriblemente malograda por Joel Schumacher; añadiendo la altísima nota de los espectadores globales (9.3 a la fecha en Imdb.com) y la insistencia de T.D. para ir a verla lo más pronto posible; las expectativas sobre “The Dark Knight” eran muy riesgosas, por cuanto las mayores probabilidades eran de decepción... pero no hubo tal: ¡qué gran filme!

Así es: la película merece el aplauso y la admiración, tanto de las masas amorfas e ignorantes como de los elegidos habitantes del refinado círculo del saber. La clave, como casi todo mundo ha dicho, está en el Joker de Heath Ledger, némesis y complemento necesario de Batman (yo siento que da más o menos igual Christian Bale que George Clooney, Val Kilmer o Michael Keaton).

Por lo visto en pantalla, el prematuramente fallecido Ledger recibió y mejoró la herencia del Joker de Nicholson y Burton (1989), llevándolo a niveles realmente escalofriantes. Uno sabe (menos algún impertinente en la sala de cine, que lo hubo) que este malévolo payaso filósofo no da risa; pero, cuarenta y ocho horas después, todavía no sabe qué sentir ante él: acaso una mezcla alterna y simultánea de terror, lástima, asombro y curiosidad... ¡como ante el mismísimo Demonio!