viernes, 30 de abril de 2010

Que la vida es larga

Aunque "El secreto de sus ojos" (2009) pueda analizarse a partir de la receta de un best-seller, por los elementos que contiene, no me parece justo reducir un comentario a una enumeración de temas, de la misma forma que una sinfonía clásica tampoco puede describirse en términos de la lista de sus notas y armonías, como si no hubiera ningún arte ni secreto en la hábil combinación de esos y otros elementos capaces de producir una impresión emotiva memorable. A partir de la pasión-obsesión como tema central -y, al mismo tiempo, eje de las sub-tramas detectivesta, amorosa y vengadora- este filme resulta propicio para las hipótesis del espectador dentro de lo más o menos previsible, resultando un equilibrio inestable pero sin llegar a la ruptura lógica con elementos sacados de la manga, permitiendo también cierta distancia intelectual y una paradójica frialdad, pese a la dimensión de los asuntos que allí se manejan. Habría una o dos frases para etiquetar, las que tienen que ver con elecciones y recuerdos, pero me quedo con la imagen final: ¡nunca vi una puerta cerrada que dejara tantas posibilidades abiertas!