lunes, 22 de septiembre de 2014

Con la música en Nicaragua

La sección baby de "Balada Poética" en el Teatro Nacional "Rubén Darío" de Managua, justo antes de entrar a escena. Al fondo, asomo yo bajo el fedora.


El sábado 20 de septiembre tuve la oportunidad de dirigir a la sección más joven de “Balada Poética” en el Teatro Nacional “Rubén Darío”, de Managua, en el marco de la primera revista cultural “Tejiendo Redes Ignacianas”, convocada por los colegios jesuitas de Centroamérica y en la cual representamos al Externado de San José.

Ya en 2006 había llevado una pequeña delegación al evento que organiza el Colegio Centroamérica pero esta ocasión era de mayor magnitud, porque involucraba a siete instituciones de cinco países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá. Las representaciones institucionales de todos los países sumaron más de 220 artistas en las ramas de teatro, música y danza de varios géneros.

Nuestra intervención artística de música, poesía y danza estuvo bastante bien. No digo perfecta pero sí muy buena, inspiradora en el momento y sublime en el recuerdo creado, pues aunque existieron pequeños yerros, fueron solo pequeñas anécdotas que conocemos desde dentro pero no estropearon el resultado final, producto de muchos ensayos aquí y dos agotadoras jornadas de preparación allá.

A nivel personal, fue un momento nunca antes vivido: estuve en el escenario con saco y corbata (debajo de un sombrero fedora gris claro), detrás de las voces y la danza, de cara a la banda como un director musical formal. Escuché cada nota con el quieto temor de quien teme romper una fina hebra dorada, mas con mucho agrado entre el silencio del respetable que nos honró con su atención.

Las palabras del narrador que soy podrían describir el momento de ver aquel magnífico teatro lleno, dando el reconocimiento en forma de aplausos para estos absortos chicos y chicas, pero plasmar esa emoción en sintagmas es algo reservado a los poetas.

Vaya el justo reconocimiento al empeño puesto por Paola (voz y poesía), Vanessa y Camila (canto), Mariana y Marcela (guitarras), Diego (bajo), André y Marco (cajones flamencos), Daniela (percusiones menores), Juan Carlos (violín) y Daniella (danza neoclásica). Sus familias, su colegio y su país pueden sentirse orgullosos de ellos. Gracias también a las familias nicaragüenses que adoptaron por tres días a estas criaturas, así como a las instituciones que convocaron y colegas que organizaron este singular encuentro.


Aquí, los chicos/as frente al TNRD. Yo estoy de este lado de la cámara.


Y este es el resumen de video.