martes, 28 de agosto de 2007

¿Un "médico" pasado de la raya?

Hace un par de días me vi circunstancialmente como público en una presentación de "El médico a palos", célebre comedia de Moliére, presentada por el grupo Teatro Estudio ante unos trescientos estudiantes de bachillerato en un colegio capitalino. A juzgar por la reacción colectiva, me quedó la impresión de que el público realmente gozó por los casi setenta minutos de la representación. Sin embargo, un par de colegas maestros y varias jóvenes asistentes me comentaron, en distintos momentos, que sintieron la obra "un poco subida de tono", quizá algo "pasada de la raya", por la redundancia de situaciones humorísticas producidas a partir de alusiones sexuales y dobles sentidos bastante explícitos.

Coincido con uno de ellos cuando apunta que esta comedia no necesita vulgarizarse para resultar divertida y que la excesiva insistencia en bromas fálicas se aproxima mucho a la chabacanería; sin embargo, entiendo que este montaje fue diseñado "para jóvenes de educación media", queriendo con ello decir "para la majada", gente que posiblemente se aburriría si la obra presentara estos matices picarescos de modo más sutil.

A mi modo de ver, lo positivo del estilo de representación adoptado es que la carcajada, aunque fácil y primitiva, brota como reacción espontánea de la masa espectadora: nada hay menos divertido que explicar académicamente un chiste antiguo y, por ende, toda comedia que se precie de serlo debe cumplir con el objetivo primordial de hacer reír hoy, de manera genuina para que la catarsis sea verdadera, sin que el novel espectador deba pedir permiso para ello. Lo negativo, en contraparte, es el inherente machismo de la trama original, por razones históricas, tema cuya percepción por parte del público no sé si fue reflexiva o complaciente.