jueves, 10 de julio de 2008

El país de "nadie hace nada"

Ni me refiero a nuestra inveterada multitud de vacaciones por esto, aquello y lo de más allá; ni tampoco a la novedosa práctica de los “puentes vacacionales” por doquier. No: el título de esta entrada tiene que ver con la inoperancia de las instituciones “responsables” o “competentes” (¡ja!), cuya existencia sólo se debería justificarse si velaran por el cumplimiento de las leyes, sean estas pequeñas, medianas o grandes.

Resulta, pues, que nuestro buen amigo (a quien solemos llamar) Jeff dejó inservible su viejo Sentra del ’87 y él mismo tuvo suerte de salir bastante ileso, porque andando en carretera nocturna chocó contra la parte trasera de un camión que circulaba (afortunadamente) en su misma dirección, pero sin luces, “ojo de gato” ni cinta reflejante alguna (cuenta que, al sentir el impacto, el conductor del mastodonte simplemente aceleró un poquito más hasta perderse en la penumbra).

¿Qué de las revisiones técnicas vehiculares? ¿Qué del ojo y la señal correctora de la policía de tránsito? ¡Por gusto, señoras y señores! Aquí cualquiera circula de la manera que le place, ya sea en chatarra ambulante, vehículos alterados y sin placa, llantas lisas como panza de batracio, aditamentos amenazantes para los demás conductores, bicicletas a media calle y en sentido contrario, “pícaps” repletos de ganado humano, polarizados negros-negros para esconder mañosos... ¡y todos tan tranquilos!

Puesiesque como creemos que somos más “vivos” al apartarnos de las leyes lógicas, yo tanteo que la solución nues cosa ni de estos ni de los otros que lleguen al gobierno: ¡que estamos fritos y condenados con esta idiosincrasia tan pura babosada!