domingo, 13 de julio de 2008

Del ISSS

Generalmente, sólo las malas noticias son noticias, pues los medios de difusión masiva (autodenominados “de comunicación social”) tienden a considerar (acertadamente) que el morbo vende más. Así, el conjunto de publicaciones relacionadas con el Instituto Salvadoreño del Seguro Social fácilmente puede inducir terror en un enfermo medianamente consciente, pues sólo reseñan casos que dan “cosa” (as Doctor Chapatín said), sin olvidar la pésima imagen que han dejado algún exdirector corrupto y algotro sindicalista perverso.

La verdad, no obstante, siempre es más compleja y no se puede saldar de un plumazo.

Particularmente, la atención y tratamiento con diversos tipos de diálisis que mi madre ha recibido allí desde hace seis años le ha proporcionado bastante de eso que técnicamente llaman “sobrevida”, en condiciones bastante dignas. De esto, ella y toda nuestra familia hemos de sentirnos afortunados, pues de no ser por el principio de solidaridad que fundamenta el funcionamiento del ISSS, ese tratamiento en el sector privado nos resultaría incosteable y, en el sector público, lastimoso y lamentable (¡unámonos a la campaña nacional “menos diputados en la Asamblea por más máquinas de hemodiálisis en el Rosales”!).

Realmente, la gran mayoría de personas con quienes hemos tratado en el ISSS (médicos, enfermeras, camilleros, personal de limpieza y administrativo) nos han atendido bastante bien, dentro de las posibilidades que su entorno laboral les permite y a veces incluso un poco más. Que hay quejas... sí, podríamos mencionarlas (y, de hecho, las ponemos ante las instancias respectivas), pero las más de éstas son atribuibles al mayor mal del que padecemos en El Salvador: la “cultura salvadoreña” o "el mal modo de hacer cada pequeña cosa que se hace o, incluso, que se deja de hacer". Y de eso todos padecemos en mayor o menor medida.

Por eso, al pesar uno y otro lado, me quedo con un balance positivo y, al menos aquí, me permito ser moderadamente optimista en que la institución puede ser aún mejor en los años venideros.