lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Bravo por "Cinema Libertad"!

Este día he afirmado una creencia casi como un acto de fe: que el camino del cine nacional está ya vislumbrado en “Cinema Libertad”. Hay en este cortometraje una tristeza poética extraída del abandono de nuestras calles, edificios y personas, pero elevada al rango de belleza real, transmitida en pantalla y sublimada con sombras de fantasía. El guión y su intensidad dan exactamente para los 25 minutos que dura esta pieza llamada a instalarse como un preludio necesario para lo que acaso será. Ampliarla o sacarle más elementos sería arruinar su sano equilibrio. Si luego habrá un guión y un director con el sentido del ritmo suficiente para mantener una trama de hora y media, ya se verá; por ahora, lo cierto es que algo así es digno de verse más allá de la nostalgia o admiración por mirarse el ombligo, y que sus expresiones visuales mueven a reflexión sin caer en el facilismo de la falsa denuncia. Quizá el saltito del tiempo para la escena final me pareció solamente simpático, pero también seamos indulgentes... ¡que de algún modo tenía que terminar!