martes, 22 de diciembre de 2009

Singularmente retorcida.

Si no fuera por las elaboradas escenas de violencia al crudo estilo Tarantino, uno diría que "Inglorious basterds" (2009) es una especie de comedia; retorcida y oscura, sí, pero con un malsano espíritu carnavalesco que la vuelve interesante de ver. Habiendo superado varios de los muchos clichés con que la cinematografía norteamericana enfoca el tema, y con el añadido de ver cumplido (al menos cinematográficamente) uno de los objetivos de aquella enorme matanza, hay en ella las actuaciones memorables de los protagonistas, ambos tipos sin entrañas: la teatralidad y refinamiento de Cristoph Waltz como el coronel Landa y, claro está, el inusual personaje "western" que hace Brad Pitt (comiquísimo especialmente cuando habla italiano). Eso sí: no sé si preocuparme demasiado por la fundada creencia de que se requiere de una visión de mundo demasiado escéptica, irreverente y descreída para disfrutar de esta película como se debe.