miércoles, 14 de mayo de 2008

Se le agradece

Hace diez años coincidimos con Efraín en un aula de la clase de lenguaje y literatura, él en su papel de alumno y yo como maestro. También el ajedrez nos hizo vernos constantemente, ya que él nos ayudó durante varios años con la iniciación de muchos niños y niñas en esto de los escaques y las figuritas. Ahora él ya es abogado, hombre de trabajo y de familia, y vicepresidente de la federación nacional de este deporte neural (aunque en estos días de paternidad recién estrenada el pequeño Efraincito no le dejará mucho tiempo libre). De vez en cuando nos saludamos y siempre tenemos pendiente una plática. Entretanto, ayer me hizo un pequeño favor espontáneo, un trámite sencillo nada exorbitante, una de esas cosas que a uno lo hacen sentirse, por un lado, un tanto apenado (“¡hey, no te molestés, no hombre, cómo vas a creer!”), pero al mismo tiempo halagado por el gesto positivo que por esa vía me fue expresado. ¡Se le agradece!