sábado, 3 de julio de 2010

Tres referencias

A lo largo de los años y ante diferentes circunstancias de la vida, tres frases de la cultura popular regresan a mi mente una y otra vez, como una tríada de referencias antropológicas en su nivel básico explicativo, como un "loop" etno-histórico, un círculo vicioso en el que estamos desde tiempos inmemoriales, quizá no exclusivamente en cuanto pueblo, pero sí con un énfasis tan particular que pareciera cosa del ADN.
¡Habís perdido l'onra, que era l'único que traibas al mundo!
Esta frase la consignó Salarrué en el cuento "La honra". Se la dice el tata a la Juana luego de penquearla por enterarse de que ésta se entregó a "el de a caballo" en el ojo diagua. Me resuena cada vez que constato que hay padres, madres y todo tipo de parientes que aún siguen valorando a las mujeres únicamente por la posesión de su virginidad antes del matrimonio. Eso remueve toda la estructura de prejuicios y creencias enquistada en nuestra idiosincrasia, pero también genera dudas sobre las convenciones anglosajonas y hippies al respecto. Ni qué decir de lo babosas que son las bichas que se creen la casaca previa a la entrega.
¡Es que uno, de cipote, es tonto!
Esta otra frase es uno de los clichés del recordado cómico Aniceto Porsisoca y, ciertamente, no requiere mucha explicación ni más contexto que ver hacia los tiempos de la niñez y la adolescencia, esas edades adonde uno a veces quisiera volver, pero armado con la sabiduría empírica que, supuestamente, ya hemos adquirido.
No, como país El Salvador dijo quitá de allí
Finalmente, esta otra brota a propósito de cada nuevo hecho de violencia que se conoce y comenta, y que pareciera explorar nuevos límites de crueldad y salvajismo. Uno entonces recuerda y relee crónicas de brutalidades añejas, no digamos de la conquista y colonia, sino de la historia del último siglo nacional (donde se ve la alta escuela). En el contexto de las barbaries amparadas en las circunstancias políticas de finales de 1960, Roque Dalton en su "Pobrecito poeta..." (capítulo IV, "Mario, la destrucción", entrada del 10 de noviembre) consigna esta frase común que suele aplicarse cuando uno cree que puede hacer algo mejor que otro, este famoso "quitá diay", que incluye también connotaciones sarcásticas en situaciones grotescas, conforme al recto uso de esa locución verbal coloquial malsonante registrada en el diccionario de la RAE y con perdón de los espíritus sensibles u ortodoxos.

Posdata: a propósito del próximo estreno del documental "Uno: la historia de un gol" (que, a juzgar por las entrevistas previas hechas a sus productores, tiene de fondo el patético argumento de "chis, ve, pero por lo menos fuimos" al Mundial de España '82), sobre aquel ridículo histórico bien cabe aplicar... ¡las tres frases de un solo!