jueves, 12 de agosto de 2010

Lo que sí y lo que no acepto

Uno sabe que al publicar una obra artística está expuesto a comentarios y críticas de todo tipo de espectadores/as, desde quienes acogen la obra con cariño y admiración hasta quienes manifiestan juicios desfavorables, a partir de un amplio espectro cultural. Todas las opiniones son legítimas en cuanto reacciones humanas ante un producto artístico, aunque no necesariamente sean todas justas o válidas.

Traigo a cuenta este asunto a propósito de la publicación de "Con las rosas de mi suerte", balada que canta Sarita Cáceres. No creo pecar de inmodesto si digo que casi todos los comentarios han sido favorables, tanto por la voz de la cantante como por la letra, música y arreglos. Del videoclip “económico” (en el buen sentido del término) lo mejor que se puede esperar es que pase desapercibido, es decir, que no desmerezca la calidad del audio.

Como productor del audiovisual, puedo aceptar yerros de iluminación, maquillaje, resolución de pantalla, alguna sombra inoportuna y hasta algún detalle de sincronización, todo lo cual no obsta para que el resultado esté objetivamente decente. En cuanto a la música, convengo en que la orquesta suena poco espontánea en algunas partes, ya que salvo las guitarras el resto son instrumentos MIDI que, por muy avanzados que sean, no pierden su carácter electrónico. Incluso, aun sin ser especialista en danza contemporánea, podría debatir sobre algún movimiento de la expresión corporal. De la novel cantante, convengo en que su presencia ante cámara todavía debe ganar más seguridad, aunque asumo plena responsabilidad de diseño en cuanto a que ella no mire directamente al lente.

Lo que no voy a aceptar son críticas contra la naturaleza misma de la obra, pues en esto no hay concesión posible. En este sentido, defiendo con filial ferocidad el carácter metafórico del poema y el reto que supone interpretarlo, blindo el tono suave-nostálgico del arreglo orquestal y me pongo capa y espada en pro de la inclusión de la danza contemporánea en el vídeo.

Para que nos entendamos: la obra es así y no de otro modo. Así fue sentida y así fue pensada. Así es su naturaleza... ¡y es en cuanto tal que se abraza o se rechaza!