domingo, 22 de agosto de 2010

Sentirse artista

Cada cierto tiempo, en intervalos absolutamente irregulares, me siento artista, sin otra pretensión más que hacer algo que guste, tanto en forma como en contenido, y recibir un legítimo reconocimiento, usualmente de carácter afectivo (pues de lo monetario... forget about it). Anoche fue una de esas ocasiones, en mi papel de compositor y músico acompañando a Sarita Cáceres, que fue invitada especial en el concierto de la Orquesta "Simiente", del maestro Nelson Huezo, en el Teatro Presidente.

Hicimos tres canciones: "Supernova" y "El amor viví", sólo con guitarra y voz, y "Con las rosas de mi suerte", acompañados por todo el grupo. Detallitos aparte (de esos de los cuales casi siempre sólo se da cuenta quien tiene en su mente la pieza ideal), el público se mostró complacido y llovieron felicitaciones sinceras.

Como aún no tengo el vídeo, he de creer en la aprobación recibida, ya que adentro del escenario hubo un problema técnico de monitores y nada más percibíamos el rebote del sonido, con medio segundo de retraso. Incluso así, me pareció que las piezas unplugged estuvieron a la altura de las circunstancias y la canción de las rosas sobrevivió a la condición acústica ya mencionada y a la dificultad de que únicamente hubo dos sesiones parciales de trabajo y un solo ensayo con el grupo completo.

Sarita, por su parte, confirmó la vocación artística que propició este acontecimiento y se vio muy bien en un escenario grande frente a medio millar de personas. El arquitecto escénico a cargo de la producción le dijo: "¡Felicidades, has crecido mucho!" Y es muy cierto.