domingo, 25 de diciembre de 2011

Autoayudas

"Al final no logré enterarme que cuernos haría yo que yo, en mi lugar, si yo fuera yo."
(Felipe, amigo de Mafalda.)

No soy devoto de los libros de autoayuda ni de las frases que se supone han de cambiarte la vida; sin embargo, reconozco que hay muchas personas que han hallado -en unos y en otras- elementos importantes para encarar y asumir las circunstancias de mejor manera.

Mi impresión es que aquel pensamiento, consejo o reflexión que para una persona es muy significativo, para otra quizá sea completamente indiferente y ajeno a sus circunstancias. Incluso se da el curioso caso que el mismo razonamiento puede ser tomado en cuenta o no por la persona atribulada, dependiendo de dónde lo obtenga o de quién se lo diga.

En este sentido, no creo que exista una panacea para los quebrantos de esa dimensión humana a la cual llamamos "alma" o "espíritu", ni de orden laico ni de naturaleza religiosa.

Como es tan difícil lidiar con los problemas que nos afectan, por eso mismo hace falta discernir y ser muy selectivos frente al torrente de recetas generalmente bienintencionadas que descargan multitud de personas que quieren aplicar en uno lo que les ha funcionado a ellos por razones de muy diverso orden.

Entonces y a fin de cuentas, si es uno quien acaba eligiendo entre las opciones disponibles, ¿será que en esto también estamos solos, como en el nacer y el morir?