domingo, 15 de abril de 2007

En el gimnasio "Sánchez"


Era el año 1981 cuando entre un pequeño grupo de compañeros comenzó a circular la idea de inscribirnos en un gimnasio y ejercitarnos con pesas, máquinas de cultura física y esas cosas.

Acudimos entonces al gimnasio "Sánchez", propiedad de los hermanos Adilio y Antonio Sánchez, aunque era este último quien prácticamente estaba a cargo del local. Toño Sánchez había dedicado su vida a las mancuernas y poleas, si bien un temprano padecimiento de poliomelitis que había afectado una de sus piernas había limitado el impresionante desarrollo muscular a la parte superior de su cuerpo.

El ambiente dentro del gimnasio solía ser caluroso aunque agradable. Allí coincidíamos muchos tecleños antiguos, desde jóvenes en busca de alguna musculatura hasta los competidores más experimentados de físico-culturismo a nivel nacional. Durante la década siguiente asistí por rachas, según el ánimo y el tiempo disponible.

Debió ser hacia 1987-88 cuando, sin haberlo planeado en exceso, me vi inscrito en una de las competencias internas, el "Señor Gimnasio Sánchez", categoría de novatos. Eso requería, entre otras cosas, afeitada total, varias sesiones de bronceado, ensayo de poses y, por supuesto, al momento de la presentación, la respectiva untada con aceite, para que el brillo de los reflectores acentuara la definición muscular.

La exhibición ante el público y el jurado tuvo lugar en la cancha municipal "Adolfo Pineda". Al final, aparecí clasificado en el 4º lugar... ¡de entre cinco competidores!

Más allá de la divertida experiencia, de aquellos años me quedó el hábito de hacer algunas rutinas mínimas para tonificar los músculos y, no faltaba más, la única gráfica que, aunque borrosa, testifica los avances logrados. ¡Créanlo, navegantes: ese de la foto soy yo (hace algún tiempo)!