domingo, 21 de octubre de 2007

Mi "top five" de baladas fresa

Como casi todo adjetivo que se refiere a fenómenos humanos, la clasificación "fresa" está relacionada con grupos y estándares sociales. En este caso, suele aplicarse a un estilo de vida (forma de hablar, vestir y lucir), gustos que fortalecen la propia percepción de la persona como algo fino, estilizado, a la moda y en contraste con lo considerado tosco, rudo o vulgar. El estilo "fresa" requiere de un gasto importante de dinero para realizarse y sus detractores lo catalogan como superficial y vanidoso en extremo.

Uno de los aspectos que conforman esta cultura es el mundo radial adolescente, inundado de ese tipo de música "fresa": comercial, popular, industrial y repetitiva. Dentro del amplio y mayoritariamente insoportable repertorio tenemos varios subgéneros tales como el "pop" rítmico y bailable, además de algo que podría llamarse "rock light" y, por supuesto, las baladas románticas. Estas últimas se caracterizan por tener letras fáciles tejidas en melodías pegajosas y lacrimógenas con círculos armónicos convencionales; las multitudes las entonan o tararean con los brazos ondeando en alto en conciertos multitudinarios, en los cuales nunca se sabe si se oyen más los gritos del público que la música en sí.

El contacto circunstancial con este género me resulta inevitable: al pasar por las estaciones de radio o televisión, de una u otra forma se filtran y a veces hasta es posible estacionarse ahí por un momento; además, mi trabajo me permite el contacto diario con adolescentes de diversas edades y uno ve, oye y quizá hasta absorba tales productos. Cabe señalar, no obstante, que muchos de los intérpretes de estas canciones poseen indudables méritos musicales y en algunos casos hasta voces privilegiadas: no cualquiera tiene el conjunto de habilidades requeridas para cautivar a tantas personas y convertirse en icono de la cultura popular.

Luego de los anteriores párrafos introductorios, voy a lo que vine: confesar mis cinco baladas fresa preferidas, algunas de ellas a tal punto que podría escucharlas varias veces seguidas y luego otras tantas dentro de mi cabeza. ¿Qué argumentos objetivos puedo dar para esta lista? No es ni el altísimo nivel poético de las letras ni las especiales filigranas de la música; es más: algunas de ellas ni siquiera tienen voces espectaculares y sus acordes son tan fáciles de extraer que hasta un principiante podría hacer un acompañamiento mínimo. Tampoco están ligadas a ningun evento especial de mi vida pasada. Digo, entonces, que son inexplicables, pues cada una de ellas tiene un algo especial e indefinible que las ha puesto en tal especial lugar.

Helas aquí, vienen de distintas épocas y están en elemental orden alfabético.

- "Cielo" - Benny Ibarra.
- "Completamente enamorados" - Chayanne.
- "Entra en mi vida" - Sin bandera.
- "La vida después de ti" - Lu.
- "Yo sin ti" - Ricardo Montaner.

¡Vaya: que todos tenemos nuestras debilidades!