lunes, 28 de junio de 2010

Cuidado con la obra completa

En los últimos meses a cierto tipo que conozco le ha dado por la monomanía de conocer la obra completa de este, aquel y el de más allá; labor encomiable desde el punto de vista de la erudición y el mito de la completud, pero de la cual tengo serias reservas que me invitan a no acompañarlo en tal esfuerzo.

Cuando uno conoce la obra completa de un autor, inevitablemente acaba descubriendo que no en todos sus momentos fue tan genial ni tan admirable. Uno se da cuenta de que aquello previo a su clímax estético es, si acaso, una prefiguración (con interés puramente académico) de lo que en verdad vale la pena, y lo que viene después suele percibirse como decadencias o banalidades, con lo que a menudo se acaba teniendo una ingrata y equivocada imagen de mediocridad.

Pasó en su tiempo con García Márquez, con su antes y después de sus cien años y el patriarca; pasó -y con mucha mayor diferencia entre unas y otras- con el Salarrué de los "Cuentos de barro" y el insufrible oriental-esotérico; podría pasar hasta con los Beatles (¿alguien ha intentado disfrutar de "Blue jay way"?) y el Teniente Columbo (no quiero ni mencionar un olvidable episodio situado en México, si nos ponemos en afanes de coleccionista); y capaz que hasta con Mozart y Beethoven, que tienen bastantes piezas de puro relleno.

Así pues, cuando me gusta un libro, una canción, una película u otro tipo de obra artística, y por ello quiero más de sus creadores/as, tengo bastante cautela y, ciertamente, no voy a por su obra completa: que es preferible un "hey, qué belleza tan ingeniosa" en lo poco y en lo parcial, que un "ah, después de todo no era para tanto", en lo mucho y lo total. O lo que es igual: al fin y al cabo... ¡el autor sólo es un ser humano!

martes, 15 de junio de 2010

Tres años en seis meses

La experiencia de leer "El Terror", de Dan Simmons, sólo puede ser comparable a la sensación de ir hacia ninguna parte vivida por los tripulantes del Terror y el Erebus atrapados en el ártico durante más de tres años; es decir, sólo se puede leer en las condiciones en que lo leí: sabiendo que era sólo para pasar un cierto inevitable tiempo de espera regularizado, que oscila alrededor de 60 minutos durante dos días a la semana, emergencias aparte, donde no tengo nada-nada más que hacer, ni dormir ni siquiera disfrutar de una vista agradable.

Tardé seis meses en esas condiciones, intercalando otros tres libros más pequeños por motivos académicos; dudo mucho que hubiera podido finalizarlo en condiciones de lectura normales y con alguna expectativa de gozo, recreación, placer, intriga o misterio; que de todo ello hay algo en este voluminoso libro (por fortuna, prestado), pero que este autor se las ingenia para dejarlo perder. Trátase de una lectura de poco más de 750 páginas sin esperanza, donde las tramas y motivos se pierden en una multitud de descripciones repetitivas, redundantes después del primer centenar de folios, con una maraña de nombres que pretenden infructuosamente sacar del anonimato a la masa de marineros y oficiales; donde lo que por un momento parece ser el motivo principal (la lucha que se va configurando entre el capitán Crozier y la terrible Criatura), acaba en un final que no por poético al estilo romántico (ruptura con la civilización, búsqueda de ideales imposibles, etc.) deja de fracasar... ¡tan literaria y literalmente como la expedición misma!

sábado, 12 de junio de 2010

Un artículo de ventajas y desventajas

Toca ahora compartir este mi artículo aparecido en LPG, sobre las bodegas de la mente. Siguiendo la intuición, un clic sobre la imagen basta para llegar al texto en cuestión.

viernes, 11 de junio de 2010

Cíclope provisional

Debido a mínimas y cautelosas circunstancias quirúrgicas, me encuentro en desuso momentáneo de mi ojo izquierdo, con la consiguiente imposibilidad de ver estereoscópicamente (o sea, en "3D") y la ausencia repentina de la sensación de profundidad de campo, más grave cuando la memoria no alcanza para recordar qué está más cerca y qué más lejos en el entorno. Este detalle técnico me hace preguntarme cómo hacían los cíclopes mitológicos para atinarle los garrotazos a sus enemigos. Sin complicaciones a la vista, espero que en un par de días ya pueda levantar la cortina de piel que sobre el globo ocular se tiende al momento de teclear estas líneas y todo vuelva a tener volumen ante la percepción, que esto de la vida monocular interesa sólo como experiencia breve, momentánea y circunstancial.

sábado, 5 de junio de 2010

Cuestión de imagen

Vi hace algunos meses "The fall" (2006) y hace unos minutos "The cell" (2000), ambas películas del director Tarsem Singh, un Dalí de la cinematografía. La diferencia entre ambos filmes está en la mayor o menor profundidad de los personajes, aspecto muy mejorado en la más reciente, aunque ambas tramas se siguen con interés. Pero argumentos aparte, a lo que uno se puede volver adicto es a esas colosales composiciones oníricas y surrealistas de lento, precioso y a veces aterrador movimiento. A veces, las imágenes con música pueden llegar a serlo todo.

jueves, 3 de junio de 2010

Lentes de viejito

Finalmente, los lentes de viejito están aquí, en mí. Aun con la relativa molestia de cambiar de aparatos cada vez que deba ponerme a leer, y pese a la incomodidad mínima que supone su permanente portación, enfundados en su estuche, yo los encuentro absolutamente preferibles ante los multifocales o progresivos, que se me hacen traicioneros, estrechos y esclavizantes al libre movimiento capital. Añado que la sensación del nuevo par es increíblemente agradable, como si uno estuviera en una burbuja aeroespacial de medio metro de radio, a nublada distancia del mundo que lo rodea, inmerso únicamente en las palabras que brotan del libro de ocasión con cristalina claridad. Eso sí, a partir de ahora, favor de no confundir: ¡que no por tener presbicia soy presbítero!

martes, 25 de mayo de 2010

De qué me perdí

Comencé a escuchar de "Lost" al darme cuenta de que cierta persona organizaba su rutina y hasta su vida sentimental con el fin de no perderse la emisión semanal de la teleserie. Le pregunté entonces el porqué de tanta alharaca y obtuve la única y sentenciosa respuesta de: "es que no la vas a entender, tendrías que haberla visto desde la primera temporada..." (o sea, cuatro años antes de aquel entonces). Así pues, para enterarme de la trama general tuve que recurrir a la miserable aunque útil mediación de Internet, con lo que logré unir los retazos de información obtenida de otros devotos.

Admito la débil base en que me fundamento, pues tengo nula experiencia en cuanto espectador: no he seguido las peripecias de ese grupo de sobrevivientes perdidos en una isla misteriosa, en la cual ocurren todo tipo de situaciones inexplicables o aparentemente absurdas, tanto así como para haber dado lugar a muchísimas "teorías" explicativas por parte de los seguidores de este culto mediático, en las cuales se incluyen conspiraciones, realidades virtuales, universos paralelos, experimentos secretos, extraterrestres, etc. Yo, realmente, lo único que he visto de la afamada producción es un total aproximado de quince minutos repartidos en dos episodios diferentes, capturados mientras efectuaba la ociosa y vacua labor de pasar uno tras otro los canales de cable.

Pese a todo lo anterior, al enterarme del revuelo armado en estos días en torno al esperado "capítulo final", tengo la sensación de que quizá me perdí de uno de las mayores estafas mediáticas a nivel de ficción, por cuanto los espectadores han estado obsesionados por años por "entender qué está pasando", cuando las sospechas más razonables de uno, a la distancia, apuntan al simple hecho de que ni los mismos guionistas lo saben, pues acabaron enredados en su propia telaraña de truculentos giros argumentales, urdida por la necesidad de mantener el suspense hasta donde ya no se pudiera más... con el solo y gravísimo error de haber reventado la pita antes de que se acabara el rollo.

sábado, 22 de mayo de 2010

Todo en su justo sitio

"Shutter island" (2010) es una pequeña obra maestra de la cinematografía de Martin Scorsese, un reto superado en eso de manejar el suspense conforme a las normas clásicas, especialmente en cuanto a su resolución imprevista pero coherente. Ciertamente, aunque desde el inicio hay pistas que permiten hipótesis no tan desvariadas por parte del espectador, no es sino hasta el final cuando se sacia la curiosidad generada por el juego mental establecido entre el objeto y el sujeto por el solo acto de sentarse a verla, pacto necesario e imprescindible en este tipo de películas. La gracia está en que todo tiene su justo sitio, su lugar exacto, su "paso a paso" en el desmontaje del misterio allí planteado. Eso sí, nunca está de más un sano consejo: ¡impida a toda costa que le cuenten el final antes de verla!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Gotitas de corrupción institucionalizada

No es precisamente agradable la sensación emergente al enterarse de que uno tiene una multa de tránsito de $11.82 (más $0.46 de intereses por mora), aplicada por exceder el nivel del polarizado del vehículo (vidrios oscurecidos), especialmente si se tiene en cuenta:
  1. Que jamás policía de tránsito alguno me ha detenido para aplicarme una multa por cualesquiera motivos.
  2. Que, después de diez meses de impuesta la multa fantasma, no he recibido la notificación respectiva.
  3. Que los vidrios del dicho vehículo son tan claros como la vitrina del camarín de San Antonio, que tenía mi abuelita.
Pagarla a regañadientes fue la solución más barata, por cuanto para presentar un recurso de inconformidad tendría que remontarme al 14 de julio de 2009, fecha en que venció el plazo para tal trámite; pedir varios permisos laborales, con el consiguiente retraso en mis diarias actividades; no poder renovar la tarjeta del circulación y, en consecuencia, exponerme a una nueva multa (esta vez quizá real); y no sé cuántos etcéteras adicionales.

Al pensar en cuántos casos así habrá dentro del "sistema", yo no creo que se trate de un error involuntario: más me parece una política de corrupción institucional perfectamente calculada, pues de gotita en gotita... ¡bien se llenan algunos barriles!

viernes, 14 de mayo de 2010

Un artículo-reseña eclesiástico

En esta ocasión, comparto el artículo-reseña aparecido este día en LPG, sobre la visita del General de los Jesuitas, hace un par de semanas. Como es usual, un clic sobre la imagen basta para llegar al texto en cuestión.