domingo, 29 de marzo de 2009

El buen teniente Columbo

Seguramente uno de los golpes de efecto que el gran teniente Columbo producía en sus espectadores, de dentro y de fuera de la clásica teleserie, es su aspecto desgarbado, es decir, su carencia de “gentileza, buen aire y disposición de cuerpo”. Eso generalmente producía el atenimiento de los criminales que, para su propia desgracia, nunca pensaron verse derrotados en el implacable terreno de la lógica por alguien con tal apariencia de despistado.

Últimamente he podido disfrutar de algunos episodios, con la nostalgia de mi ya lejana niñez generando la admiración propia de un adicto. Incluso me he dado a la tarea de traducir los subtítulos del episodio “By dawn’s early light”, uno de los más celebrados, para poder verlo con unos mis jovencísimos estudiantes, de quienes esperaría que no se aburrieran por la falta de efectos espectaculares y, en cambio, siguieran atentamente la lógica y el admirable ingenio de este legendario policía imaginario.

De cara a la cruda realidad local y sus horrendos crímenes sin resolver ni castigar, y aun cuando el género policial o detectivesco es sólo un agradable artificio de la literatura, resulta inevitable pensar en cuánta menos impunidad tendríamos con un policía de este calibre... ¡y con un sistema judicial algo menos corrupto!