viernes, 29 de agosto de 2014

Fastidio seudoperiodístico

¡Qué fastidio leer noticias o reportajes escritas como que fueran novelas! De un periódico, en temas de interés público uno espera obtener información puntual, exacta y a profundidad. Si los periodistas tienen inquietudes o incluso talentos literarios, entonces que hagan poesía o narrativa y allí que se den gusto con las técnicas vanguardistas.

El Faro no es el único, pero siempre nos proporciona ilustrativos ejemplos:

"Son las 5 de la tarde y en la sala de reuniones del edificio A5 en el centro de gobierno se ha convocado a una reunión con los directores nacionales. Este jueves 17 de julio, Ramón Rivas se dirige a su equipo de trabajo, ese que había anunciado 16 días atrás. Habla un poco subido de tono, se le nota molesto, indignado."

(De la nota "Secretario de Cultura sofoca intento de derrocarlo", 27 de agosto de 2014 en el periódico digital "El Faro")

Otro célebre ejemplo fue el reportaje de Carlos Dada titulado "Así matamos a Monseñor Romero" (del 22 de marzo de 2010, siempre en El Faro). Extensísimo como él solo, dilatando artificiosamente las grandes revelaciones prometidas, al final dio menos información de la que ya se sabía.

Este ampuloso estilo de redacción se puso de moda hace varios años en los periódicos de gran tirada y ahora se cuela incluso en televisión.

Muchas personas que tienen vocación de escritor/a trabajan en el área periodística, de acuerdo, pero con este tipo de textos dan la impresión de no saber distinguir entre una cosa y otra. Creen que porque Truman Capote inventó la "novela-reportaje" en los sesentas, pueden hacer ahora un "reportaje anovelado" o una "noticia dramatizada".

Confunden el sebo con la manteca.