viernes, 19 de marzo de 2010

¿Millonario...? ¡No, gracias!

Hace poco más de veinte años participé en un programa de televisión conducido por el Chele Rucks, que se llamaba "Personajes célebres" y consistía en analizar pistas hasta dar con el nombre de algún ser humano notable, inscrito en los anales de la historia. Avancé unas cuantas rondas hasta ser justamente derrotado por M.A.H., un colega de profesión docente, también aficionado a la escritura creativa y al ajedrez. Manuel es (creo) como diez años mayor que yo y ya era por aquel entonces una enciclopedia andante (y al decir de alguna excelsa entrada que le ha dedicado nuestro común amigo Javier Alas en su blog, aún lo es).

Uno de estos días, una colega de trabajo que recordaba aquella famosa participación me preguntó si ya me había inscrito en el programa "Quién quiere ser millonario", pues a su juicio yo podría fácilmente contestar las preguntas y hacerme de ese dinerillo que están regalando. Pero he aquí que tengo una pequeña lista de razones por las cuales no deseo emprender tal aventura. Van en orden de "según como se me van ocurriendo".

  • Suponiendo que avanzara hasta las instancias finales, es mucho dinero puesto en un escaparate con rostro, nombre y apellido, todo un auto-atentado en los tiempos que corren.
  • Temo caer eliminado con una pregunta de respuesta bastante obvia, incluso tonta.
  • Habiendo visto la película "Slumdog millionaire", uno se inhibe y además desconfía.
  • No deseo prestar mi rostro ni mi bien ganado prestigio personal en un juego que alimenta las fantasías del gran público sobre el dinero fácil y el éxito inmediato sin otro mérito más que el puro azar.

Espero que a ningún/a comentarista se le ocurra interpretar mis razones como excusas para no hacer algo que me da pena pero que en realidad deseo en lo íntimo. ¡Psicoanalistas: abstenerse!