viernes, 3 de agosto de 2012

¡Son ellos!

El humor de "Los tres chiflados" pertenece a una época en donde uno se reía de cosas bastante más inocentes que las requeridas en la actualidad (un tropezón o algo absurdo como una langosta viva saliendo de la sopa para colgársele de las narices), indisolublemente unido a mi infancia de dos canales de televisión transmitiendo en blanco y negro episodios ya entonces antiguos.

Reencontrar dichos cortos cinematográficos en edades posteriores es, pues, un baño de nostalgia; sin embargo, ver una película actual con actores interpretando en una trama extendida a Moe, Larry y Curly de manera verosímil, tanto que por momentos uno cree que son ellos, es algo más que agradable.

En efecto, la película dirigida por los hermanos Farrelly (de "Loco por Mary" e "Irene, yo y mi otro yo") conserva en su pureza la esencia del trío cómico, recrea muchos gestos y escenas célebres e incluso se toma alguna licencia de humor moderno sin que le vaya mal.

Si uno es fan de los chiflados, sentirá este filme como un natural y largo episodio de aquellos memorables cortos.

lunes, 23 de julio de 2012

Bonita, exótica y un poquitín sentimentaloide.

A mis manos llegó, como una reminiscencia de cuando leía en formato físico antes que virtual, el libro “Memorias de una Geisha”, novela de Arthur Golden publicada en 1997 y llevada al cine en 2005.

Generalmente estos best sellers están construidos de tal modo que su lectura resulta bastante llevadera. Si a ello añadimos la ambientación en países y costumbres lejanos, el interés se mantiene y el avance resulta como una caminata ecológica: relajante y por ratos interesante.

Sin embargo -y no del todo para mi gusto- hay sobrada presencia de elementos del antiguo cuento maravilloso y las telenovelas actuales: la protagonista sufrida, inocente y enamorada de su príncipe azul; la malvada villana, que de algún modo recibe su merecido; y especialmente la resolución del amor platónico que no pudo ser más parecido al final de la telenovela “La Zulianita” y otras de su especie.

Tengo entendido que la película recibió muchos premios por ambientación de época, vestuarios y decoración, por lo que la veré con ojos de espectador pictórico. El tiempo transcurrido a través de las 551 páginas resultó ameno y funcionó, además, como recurso de puro entretenimiento.

Me quedan en el recuerdo dos frases, no tanto por estar de acuerdo como por su capacidad para generar conversación y debate:

"Las esperanzas son como los adornos del pelo. De joven se pueden llevar demasiados. Pero cuando envejeces, tan solo uno ya te hace parecer tonta."
(Mameha, página 379).

"Nadie es capaz de hablar honestamente de sus sufrimientos hasta que ha dejado de sentirlos."
(Sayuri, página 537).

Del trasfondo de la cultura machista, mejor ni hablemos, que a eso le llaman "tradición" y capaz se echa a perder el goce estético.

lunes, 16 de julio de 2012

El apoyo a la Sala de lo Constitucional

En la crisis político-jurídica generada por la desobediencia legislativa a los fallos de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, la dirigencia del partido FMLN ha dicho insistido en afirmar que la Sala es de derecha y, por lo tanto, toda defensa viene de "la oligarquía" y sus organizaciones tradicionalmente abanderadas, como ANEP y FUSADES.

Dicha afirmación es falsa.

A la Sala de lo Constitucional también la defienden muchas otras organizaciones y sectores que para nada son "de derecha", quienes piden que se acaten sus fallos conforme al artículo 183 de la Constitución Política de la República de El Salvador. Acá están los principales enlaces que lo demuestran:

Si después de leer estas posturas -y otras como las de FESPAD, IEJES, varias asociaciones de jueces y abogados, etc.- usted aún sigue repitiendo "¡son de derecha, son de derecha!", entonces ¿qué caso tiene intentar cualquier argumentación?

domingo, 15 de julio de 2012

¡Cuidado: estúpido al volante!

La canción “El último beso” es un cover del tema “The last kiss”, escrito por Wayne Cochran y popularizado en inglés por Frank Wilson & The Cavaliers a mediados de la década de los sesentas, tanto como su versión en español que cantó el mexicano Polo y muchos otros.

En su forma original, el protagonista llora la muerte de su amada:

Well: where, oh, where can my baby be?
The Lord took her away from me!
She's gone to heaven, so I got to be good,
so I can see my baby when I leave this old world.

La causa fue un accidente automovilístico descrito así:

We were out on a date in my Daddy's car,
we hadn't driven very far,
there in the road, straight ahead,
the car was stalled, the engine was dead.
I couldn't stop, so I swerved to the right,
never forget the sound that night:
the crying tires, the busting glass,
the painful scream that I heard last!

Nótese que la causa del accidente son puras fallas mecánicas “the car was stalled, the engine was dead, I couldn’t stop.”

En cambio, en la versión en español los hechos se presentan de una manera totalmente distinta. El análisis de la letra circula por internet y vale la pena hacerle una paráfrasis, con el solo fin de mostrar su nivel de estupidez y descaro.

Íbamos los dos al anochecer,
oscurecía y no podía ver.
Yo manejaba, iba a más de cien,
prendí las luces para leer,
había un letrero de desviación,
el cual pasamos sin precaución,
muy tarde fue y al enfrenar
el carro volcó y hasta el fondo fue a dar.

Con semejante confesión, este tipo debe estar en prisión, condenado a muchos años por homicidio culposo. Ir a más de cien kilómetros por hora en la oscuridad y sin luces: ¡vaya conductor temerario!

Considerando la situación, el coro que se repite es un insulto a la inteligencia:

¿Por qué se fue y por qué murió,
por qué el Señor me la quitó?

¡Mira qué descarado!: echarle la culpa a “el Señor” de sus acciones irresponsables.

Se ha ido al cielo y, para poder ir yo,
debo también ser bueno para estar con mi amor.

Bueno: ¡en la cárcel tendrás varios años para hacer méritos, imbécil!

Y pensar que millones de personas han cantado por décadas esta canción como un "himno al amor". ¡Por eso estamos como estamos!

sábado, 14 de julio de 2012

¡De vuelta al estadio!

No recuerdo exactamente cuál fue el último año que fui al estadio, pero aquello debió ocurrir hacia 1990, cuando los jugadores emblemáticos del C.D. Águila eran Güelmo y Carreño; del Firpo, Toro y Cienfuegos; y del Alianza, Kin Canales y Palacios Lozano. Al Estadio “Las Delicias” iba a ver los partidos del ADET y aquello parecía en ruinas.

Esta tarde volví a los graderíos, para ver el debut del Santa Tecla F.C. en primera división, recibiendo al Isidro Metapán, que en los últimos años ha dominado los torneos.

La grama es artificial (dicen que costó medio millón) y hay muchas mejoras en las instalaciones, en comparación con lo que recuerdo. Estaba lleno, calculo que había unas cinco o seis mil personas. Fueron dos horas entretenidas en que se vieron las cosas típicas en los estadios: gritos y celebraciones en cada gol, puteadas por los errores, apodos ingeniosos (como gritarle “Tortuga Embrocada” al entrenador rival), uno que otro “¡huuuy!” en las acciones de peligro, insultos constantes y gratuitos para este o aquel (las interjecciones usuales son, ya se sabe, “¡culeeero!” y “¡puta, qué mierda!”, pero hasta ahí nomás), cerveza y cigarro por aquí y por allá, caras de “¿quién es ese bicho?” (porque nadie conoce a los jugadores locales) y hasta un bolito espontáneo invadiendo el terreno de juego, con pescozada policial por epílogo; en fin: lo que es ir al estadio.

Del Santa Tecla F.C. sé decir lo siguiente: no tuvo posesión del balón; en cambio, mostró rapidez en el contragolpe y, con un poco más de confianza, hay jugadores que pueden darle cierto respeto. Eso sí: la afición no perdona en sus aplausos y abucheos, especialmente si el sobrino del entrenador argentino no está acertado y para colmo falla el penal que pudo ser el de la victoria.

Al final, resultó una bonita experiencia que espero repetir (sin riesgos para mi integridad física) cuando nos visite el Águila, el Alianza y el FAS.

¡Ah, por cierto: quedamos 2-2!


Posdata: en prueba y testimonio de lo dicho, anexo esta fotografía que encontré en el muro del señor alcalde, donde se me ve en primera fila, justo a la par de la baranda, vestido de color café y con una cachucha negra.

domingo, 8 de julio de 2012

No, perrito: ¡la vida sigue!

Esta película en Imdb.com tiene 8.1 de rating y puede que esa elevada nota provenga de la más absoluta sinceridad popular, pues es una de esas historias que suelen gustarle al común de las gentes, pero estoy en fundamental desacuerdo con el mensaje de “Hachiko: a dog’s story” (2009, titulada en español “Siempre a tu lado”).

La maduración, entre otras cosas, consiste en aceptar los hechos de la vida y de la muerte, no quedarse enclavado de modo permanente y enfermizo en ese tipo de recuerdo que entristece y tiñe de luto permanente la existencia de quienes le sobreviven. Si pasados diez años del fallecimiento natural -no trágico, no cruel- de una persona, sus familiares continúan con el mismo pesar y aspecto sombrío como si hubiera sido ayer mismo, ¿qué hemos aprendido?

El mejor homenaje a un ser querido que partió es honrar su memoria recordándole con dulzura, teniendo la satisfacción de haber convivido de la mejor manera y haber hecho por él o por ella lo mejor posible mientras estuvo con nosotros, continuando con alegría nuestros mejores proyectos y utopías.

Eso del luto permanente, la tristeza elegíaca, la lamentación constante y el perpetuo suspirar no es fidelidad edificante, sino la negación de la propia existencia o un refugio del vacío vital que nos consume. Y eso no puede ser bueno.

viernes, 29 de junio de 2012

Manipulación alfanumérica

De la pegadiza y tradicional cola en los bancos de antaño, con el respectivo par de horas de espera, pasamos hace unos años al tiquete con número correlativo, que permitía esperar no necesariamente de pie los engorrosos trámites a los que uno se ve sometido.

Sin embargo, de unas semanas para acá la cosa ha cambiado, no sé si para bien o para mal.

Antes, en la pantalla electrónica uno podía ver qué número se estaba atendiendo, por ejemplo un sofisticado “6”, y sentir la honda decepción al leer un burlón “84” en el papelito oficial que acreditaba el turno propio.

Ahora, en cambio, el orden de llamada va así: C-145, R-023, Q-001, B-054. No hay manera de saber cuántos faltan para el ansiado llamado y ¡ay de quienes intenten averiguarlo!

No sé si de por medio habrá habido un estudio psicológico-industrial para determinar que tal desconocimiento contribuye a evitar el estrés propio de toda cuenta regresiva. Quizá sea para "disciplinar" a la gente que llega a tomar un número y se retira a hacer otras diligencias para regresar después y aprovechar mejor el tiempo.

Mas por lo que sea, a algunos nos crispa los nervios el estar escuchando combinaciones alfanuméricas que bien podrían salir de una mente calenturienta del tipo “según como se le van ocurriendo”, sensación que es más angustiosa después de la primera hora de espera en donde, además, uno ve o cree ver a personas que, habiendo entrado después, son atendidas primero, quizá por el tipo de trámite, pero en todo caso antes que uno.

Lo peor de todo es que si uno busca una actividad edificante para pasar la espera, como leer un buen libro… ¡lo más probable es que se pierda el turno sin siquiera saberlo!

viernes, 22 de junio de 2012

A mis maestros

No me resulta difícil hacer una lista de maestros gratamente recordados y creo oportuno expresarlo en este día que se celebra en su homenaje. Los ha habido muy buenos, regulares en sentido normal y también muy malos, pero como uno es quien selecciona qué recuerdos quiere tener, me quedo con los primeros.

De mis años en el colegio "Champagnat" puedo mencionar al Hermano Rufino Idiazábal (1909-2002), un señorón navarro con absoluto aspecto de abuelito regañón, y al profesor Santos Baltasar Moreno, de quien ya comenté una anécdota antes en este blog, hombre bajito de estatura pero con sabia vocación; y por supuesto a Gustavo Granadino, director técnico del grupo musical en que estuve durante varios años.

De mi bachillerato industrial (opción electromecánica) en el Colegio Salesiano "Santa Cecilia" recuerdo al Teacher Méndez, no por sus teorías conspirativas anticomunistas en las clases de sociales, sino por su devoción hacia las artes clásicas y su incansable promoción cultural; a Billy Quiteño, mi entrenador de baloncesto en la categoría Juvenil "A", a quien agradezco su paciencia y voto de confianza deportivo; y al profesor Rafael Andino, especialista en física y matemáticas, quien supo conectar con nosotros, que no éramos precisamente alumnos dóciles.

De mis tiempos universitarios en la UCA, el reconocimiento es para quienes fueron los pilares de la carrera de Letras: Ana María Nafría, don Paco Escobar y don Lito Rodríguez, quienes son referencia ineludible en cuanto a teoría y práctica.

Sin embargo, mis verdaderos maestros siempre estuvieron en casa, pues mi padre Rafael Góchez Sosa y especialmente mi madre Gloria Marina Fernández fueron el mayor ejemplo de abnegación, haciendo jornadas maratónicas que incluían fines de semana, a fin de sacar adelante el Liceo Tecleño, en donde invirtieron un cuarto de siglo de sus vidas. Es por ellos que la profesión docente nunca me fue extraña y siempre supe valorar más allá de la sola remuneración (¡que también es justa y necesaria!).

Por todos ellos es que me gusta el Himno al maestro, visión idílica de la profesión y ciertamente con lenguaje de ese que antes se llamaba "genérico", pero ¿qué seríamos sin las utopías?

miércoles, 23 de mayo de 2012

El Moog más suave

Por Google (doodle) me enteré de que el 23 de mayo es el natalicio de Robert Moog, creador de los célebres (y visualmente escandalosos) sintetizadores de finales de la década de los 60's. Muchos grupos pop y algunos intérpretes como Wendy Carlos (en el álbum "Switched on Bach") le dieron uso intensivo. Curiosamente, los Beatles lo utilizaron en tres o cuatro piezas del álbum Abbey Road, siendo una de las más suaves y finas "Here comes the sun"

En las primeras notas se puede escuchar de fondo, poniendo atención a la figura de la guitarra a la cual se une un leve zumbido armónico la segunda vez, para quedar como una lejana sirena que se desvanece antes de que comience a cantar George Harrison.

Hacia los 1:30 minutos comienza una serie de repeticiones de otra figura musical, (la base del coro "Sun, sun, sun, here it comes!"), siendo a partir de la tercera cuando se incorporan distintos timbres de Moog, en sus tonos más metálicos.

Finalmente, en los 2:10 minutos -para la última estrofa- queda como una especie de silbido que permanece hasta el final. ¡Muy bonito!

viernes, 18 de mayo de 2012

La imagen de la imagen

Hace algunos días, explicándoles a mis alumnos/as de séptimo grado el concepto de la imagen en el tema de las figuras literarias, puse de ejemplo el último verso del poema "Árbol de fuego", de Alfredo Espino.

Bajo un jardín de celajes
al verte estuve creyendo
que ya el sol se estaba hundiendo
debajo de tus ramajes.

El día de hoy se produjo un fenómeno atmosférico conocido como "halo solar" y mi compañero de trabajo Luis Jovel, del área de ciencias naturales y gran aficionado a la fotografía, tomó la impresionante foto que engalana esta entrada. Casi cien años después, esta imagen de la imagen del Poeta Niño vale tanto como esas sublimes palabras.