viernes, 15 de diciembre de 2006

¡Zóquela!

“Zocar” es sinónimo regional de “apretar”. La exclamación vulgar “¡zóquela!” adviene cuando una persona se encuentra en una situación inesperada, dificultosa, irremediable e irreversible; debiendo hacerle frente lo mejor posible y con los medios a su alcance... o sencillamente aguantar hasta que pase el duro trance.

Advirtamos que, aun cuando el verbo es el mismo, su significado cambia cuando alguien "está zocando", es decir, se halla muy tenso o nervioso por la incertidumbre ante el resultado de una alternativa importante. En este caso, el término sólo se refiere a la contracción instintiva de ciertos sectores del cuerpo ante semejantes disyuntivas. El verbo en participio también conserva su sentido original de adjetivo, más externo y menos anímico, cuando se aplica a un partido con marcador estrecho y titánica lucha ("estuvo zocado") o incluso para referirse al buen acoplamiento entre los instrumentos musicales de un grupo ("suena zocado").

Por el contrario, la expresión anímica que origina este análisis debe su origen semántico a un hecho genital: proviene de la actitud del macho latinoamericano al buscar o incluso forzar una relación sexual; el cual, una vez consumada la penetración, refuerza su dominación hacia la hembra al pensando o diciendo (con perdón): “de todos modos, ya la tenés adentro, así que... ¡zocala!” (refiriéndose al miembro viril insertado, cuyas denominaciones son, generalmente, palabras de género gramatical femenino).

Curioso es que, en el uso común, este imperativo se utiliza más en conversaciones de hombre a hombre, adjudicando implícitamente una situación homosexual al interlocutor. Sin embargo, por costumbre y uso reiterado cada vez se extiende más entre las chicas, cuyo desconocimiento del origen de esta expresión idiomática las hace caer en chabacanería involuntaria.