viernes, 1 de diciembre de 2006

Canción oculta restaurada

En 1987 Eugenia Abrego, una niña de octavo grado de un grupo musical escolar que yo dirigía, me mostró una melodía que se había inventado, con una letra adolescente y, como tal, aún en proceso. Luego de algunos acomodos de notas, acordes y palabras, emergió una versión regularizada y armónica.

Aprovechando el espacio de las eliminatorias nacionales para el Festival OTI, le pedimos a Ana Ruth Turish, famosa en ese tiempo, que nos la cantara allí. Ella prefirió otra pieza que consideró más competitiva, aunque tuvo la gentileza de cantárnosla frente a una grabadora manual y sólo con mi guitarra de fondo, para ver si, con eso, hallábamos otra vocalista que se hiciera cargo en el certamen.

Como la coautora era menor de edad y yo ya participaba con mi propia canción en el evento, decidimos inscribirla con un ampuloso heterónimo, Fernando Gavidia Flores, y hallamos a Letty, una cantante madura a quien el tema le quedó bastante bien, aunque el estilo no fue el que habíamos pensado (todavía me pregunto si ella sospechó que el tal compositor era sólo una invención espectral).

Inquieto por escuchar la canción tal como la había imaginado al principio, sintetizadores en mano me di a la tarea de recuperar el arreglo original, pero... ¿cómo hacer con la voz, si de Ana Ruth había perdido toda pista? ¡Volví entonces a aquel “cassette” antiguo para digitalizar el contenido y acomodarlo a los nuevos compases!

La voz original de Ana Ruth fue grabada en el sótano de la capilla del Colegio "Santa Cecilia", donde ensayábamos con el coro de "Juventud 75" (la reverberación era preciosa e inevitable). La mezcla con los instrumentos ocurrió... ¡con quince años de diferencia y en ausencia de la cantante! El resultado está aquí en archivo ZIP y no sé si la historia de su génesis sea más o menos interesante que la canción. Para mí, que empatan.