sábado, 11 de noviembre de 2006

Doble década

En ciertos aspectos, con Carmen todavía nos parecemos al par de jóvenes contrayentes que fuimos; en otros, podríamos afirmar que hemos adaptado personalidades en favor de una mejor convivencia. No me aficiono a proclamar el éxito de un proceso en progreso, tal vez por la insana superstición de atraer algún infortunio sobre aquello de lo que tan bien pudiera hablar. No obstante, me permito creer que las cosas ciertas existen más por el peso de su propia verdad que por la reiterada mención que de ellas hagamos.